sábado, 22 de diciembre de 2012

ADOLF HITLER 36 (color): "El perro, el único amigo del hombre, tiene un privilegio sobre todos los otros animales, un rasgo que le distingue, y es ese movimiento de cola tan benévolo, tan expresivo, tan hondamente honrado. Lo que me hace tan agradable la compañía de mi perro es la transparencia de su ser. Mi perro es transparente como el cristal. Si no hubiera perros, no querría vivir."



EL CARIÑO A LOS ANIMALES

Desde su niñez fue un amante apasionado de las montañas y la naturaleza, amor que mantuvo hasta el día de su muerte, y, lógicamente, encontró en Wagner y Schopenhauer almas paralelas a las que se sentía unido por encima del tiempo. Wagner y Schopenhauer eran -al igual que Hitler- dos almas sensibles de un profundo romanticismo y si hablaban de respetar los bosques, las plantas y las flores, con mayor motivo propugnaban el respeto y defensa de los animales. 

Arthur Schopenhauer sentía veneración y admiración especialmente hacia los perros de los que decía: 

"El perro, el único amigo del hombre, tiene un privilegio sobre todos los otros animales, un rasgo que le distingue, y es ese movimiento de cola tan benévolo, tan expresivo, tan hondamente honrado. ¡Qué contraste en favor de esta manera de saludar que le ha dado la naturaleza, si se compara con las reverencias y horribles zalemas que cambian los hombres en señal de sentimiento! Esa seguridad de amistad tierna y de devoción por parte del perro es mil veces más segura, de presente al menos. Lo que me hace tan agradable la compañía de mi perro es la transparencia de su ser. Mi perro es transparente como el cristal. Si no hubiera perros, no querría vivir".

Pero si bien esta postura es compartida por bastante gente, es más profundo en sus opiniones respecto al trato con los animales en las siguientes palabras: 

"La piedad, principio de toda moralidad, toma también a los animales bajo su protección, mientras que en los otros sistemas de moral europea se tiene para con ellos tan poca responsabilidad como miramientos. La pretendida carencia de derechos de los animales, el prejuicio de que nuestra conducta con ellos no tiene importancia moral, de que como se suele decir, no hay deberes para con los irracionales, todo esto es, ciertamente, una grosería que repugna; una barbarie de Occidente.

Es necesario recordar a esos desdeñosos de los brutos, a esos occidentales, que igual que ellos fueron amamantados por sus madres, el perro también lo fue por la suya. La piedad hacia los animales está unida íntimamente a la bondad de carácter, de tal manera, que puede afirmarse con seguridad que quien es cruel con los animales no puede ser un buen hombre".

Estas ideas, escuetas pero que definen perfectamente una postura frente a la cuestión que nos ocupa, reflejan con exactitud la actitud de Hitler con respecto a los animales y, bien sea por influencia o por natural predisposición a pensar de igual manera lo cierto es que Adolf Hitler sentía por los animal es una especie de veneración y, en los últimos meses de su vida, ya en el Berlín cercado, repetía la conocida frase de Federico el Grande:

"Cuanto más conozco a las personas más cariño siento hacia los animales".

La postura de Hitler frente a los animales se puede sintetizar en tres puntos fundamentales:

1.- Su vegetarianismo basado en evitar la muerte de los animales.

2.- Su postura contra la caza deportiva, admitiéndola -lógicamente- cuando se practica por razones de subsistencia. 

3.- Su amor a la naturaleza, que le hacía sentir admiración por la belleza de las montañas, los bosques y las flores, pero que le obligaba, todavía más, a sentir amor por las criaturas vivientes que habitan esa naturaleza.



Extracto de la obra: "Hitler y los animales."










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