martes, 18 de diciembre de 2012

EL REGRESO DE LOS HABSBURGO (1): "Algunos comentaristas diplomáticos declaran que Alemania se dispondría a enviar un ejército de ocupación a Austria. Lo indudable es que la parte austríaca pondrá de relieve ante von Neurath que el movimiento en favor de la restauración es un asunto de orden político interior, perfectamente compatible con el acuerdo austro-alemán."

Escudo de Armas

TEMORES PROVOCADOS POR LA ACTITUD ALEMANA

Algunos comentaristas diplomáticos declaran que Alemania se dispondría a enviar un ejército de ocupación a Austria, en el caso de que se procediese a una restauración de los Habsburgo. La pregunta que se hacen todos los diplomáticos en estos momentos, es la siguiente: ¿Cuál es en realidad el actual aspecto de las relaciones austro-alemanas? Es indiscutible que Alemania se muestra nerviosa por la recrudescencia del movimiento legitimista austríaco.

El reciente discurso del Canciller Schuschnigg ha exasperado a las pretensiones Nazis, que reivindican un tácito control sobre el posible régimen austríaco. Los desmentimientos de Berlín y Roma shhan sido ya cursados, pero la sinceridad de los mismos no será muy clara hasta que Konstantin von Neurath haya conferenciado en Viena con los dirigentes de la política austríaca.

En la capital austríaca reina gran expectación y se está preparado para cualquier golpe de efecto, tanto por parte de la diplomacia Nazi, como por parte de las fuerzas de la Reichswehr.

En Berlín, los círculos competentes alemanes desmienten que Alemania haya enviado a Roma y Viena una nota declarando que en caso de precederse a la restauración de los Habsburgo en Austria, Alemania ocuparía militarmente el territorio austríaco.

En Roma, los círculos autorizados desmienten formalmente la noticia de que Alemania haya cursado a los Gobiernos de Roma y de Viena una nota informando que el Reich enviaría un potente ejército a Austria en caso de precederse en Viena a la restauración de los Habsburgo.

El eco de las informaciones circuladas en el extranjero sobre pretendidas gestiones de Alemania en cierto número de capitales europeas, de primera y segunda importancia, encaminadas a oponerse a la eventualidad de una restauración de los Habsburgo con la amenaza de una intervención alemana, ha sido acogido en Viena con escepticismo. En las esferas diplomáticas que, como es natural, no pueden menos que ser las primeras en estar informadas de la existencia de tales gestiones, así como en las esferas de la Pequeña Entente, no se tenía esta mañana la menor noticia sobre el particular.

Lo propio ocurre con las informaciones que aseguran que Alemania, por boca de von Neurath, formulará una serie de reivindicaciones sobre la política interior de Austria, sobre todo en lo que concierne a la cuestión legitimista, pues se resisten en Viena a concederles crédito. Se hace notar que la irritabilidad alemana debiera encontrar un elemento apaciguador en las recientes declaraciones del Canciller austríaco, puesto que Schuschnigg reivindicó para sí el derecho a fijar la hora de las últimas decisiones en materia de restauración, lo que descarta el peligro de una acción precipitada por parte de los legitimistas. No tiene, pues el Reich, motivo para alarmar a Europa con gestiones diplomáticas relativas a Austria.

¿En las entrevistas que próximamente celebrará Konstantin von Neurath en Viena, aludirá al problema de la restauración de los Habsburgo? En las esferas austríacas, donde se insiste ostensiblemente sobre el carácter puramente cortés de la visita de von Neurath, se pone de relieve que un diplomático como él, debidamente informado sobre el estado de espíritu que reina en Viena, no se aventurará, y en caso de hacerlo, lo hará con la mayor circunspección.

Sin embargo, domina la opinión en las esferas diplomáticas que constituiría un error pensar que von Neurath dejará, en absoluto, de hacer una incursión sobre este espinoso terreno. Lo indudable es que la parte austríaca pondrá de relieve ante von Neurath que el movimiento en favor de la restauración es un asunto de orden político interior, perfectamente compatible con el acuerdo austro-alemán del 11 de Julio de 1936.

No es fácil, en efecto, que ocho días después de haber pronunciado un discurso proclamando que la restauración depende exclusivamente de la voluntad del Pueblo austríaco, el Canciller Schuschnigg hable a von Neurath con un lenguaje diferente. Por lo demás, el Canciller austríaco no admitirá que le impongan, y ni siquiera que le sugieran, limitaciones a la propaganda. Semejante injerencia alemana en los asuntos interiores de Austria produciría indudablemente en Roma la más desfavorable impresión.


Agencia "Havas" y "Fabra"; Berlín, Roma y Viena, 19 de febrero de 1937.







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