jueves, 30 de mayo de 2013

MI ENCUENTRO CON EL FÜHRER (2): "Nuestra doctrina no es fácil de entender, teniendo en cuenta la increíble influencia de la prensa. Mienten de manera tal que los ciudadanos son incapaces de creer que se les engaña todos los días. ¡Ahora andan diciendo que los Nacionalsocialistas queremos matar a todos aquellos que no son altos, rubios, de ojos azules! En realidad, estamos hoy en esta magnífica posición sólo por nuestra firmeza, nuestro aguante. Hubieron grandes hombres que un buen día lanzaron todo por la borda aburridos por la incomprensión."



ASÍ LLEGUÉ HASTA ADOLF HITLER (Parte 2)

Quise levantar el brazo y hacer el saludo reglamentario, pero al mismo tiempo pensé en una venia y la inclinación característica aprendida en la sección femenina del NSDAP. No llegué a nada, pues el Canciller me extendía la mano y se empujaba suavemente al interior de la imponente sala, sin tomar en cuenta mis entrecortadas explicaciones.

El recinto era enorme. Al fondo divisé un imponente escritorio, todo tipo de sillones, un exquisito mobiliario y un gran retrato del Rey Federico II, El Grande. No había grandes lujos pero se destacaba el buen gusto, el orden artístico, iluminado todavía por la luz tenue del sol que entraba a través de los grandes ventanales. Eso me hizo recordar que era todavía bastante temprano y que el Führer estaba acostumbrado a un horario muy especial.

No sé cómo me encontré, súbitamente, sentada frente a él. Sentía un escalofrío inusitado y los nervios me jugaban una mala pasada por primera vez en la vida.

-Muy bien, -dijo lentamente. -¿Qué es lo que tiene en mente?

Parecía divertirse mucho con la situación. Mientras los ayudantes y el mismo Lingmann habían desaparecido sin que yo me percatara.

-Mi Führer, he querido conocerle personalmente. Reconozco que soy una chiflada al interrumpir su trabajo de una forma como esta.

-Nada de eso, mi joven amiga, nada es más grato para mí que poder despejar mi mente por algunos minutos con alguien honesto. Supiera usted toda la cháchara de formalidades que he de soportar todo el día y parte de la misma noche, asuntos que no conducen a nada. En usted veo esa vitalidad y audacia que ya quisieran algunos cuantos que me rodean. ¿Pero usted no es propiamente alemana, verdad?

Le informé lo más brevemente que pude sobre mi origen.

-Chile. -Me dijo. -Ajá, ese largo país en Sudamérica. El año pasado enviaron una delegación que me impresionó mucho. Algo hay de semejante en el carácter. Si no me equivoco, incluso hay allá un movimiento Nacionalsocialista muy importante.

-Si, aunque, por supuesto, tiene una larga lucha por delante y también ha corrido la sangre en enfrentamientos con los "rojos". (Comunistas).

Adolf Hitler y el Arq. Albert Speer

-Desgraciadamente, es el precio que hay que pagar. Nuestra doctrina no es fácil de entender, teniendo en cuenta la increíble influencia de la prensa. Los judíos distorsionan todo, mienten de manera tal que los ciudadanos son incapaces de creer que se les engaña todos los días. (Qué mayor ejemplo es el vivido hoy, cuando la casi totalidad del planeta cree en el Holocausto -nota del editor-).

-Si acá, en el Reich, el público se enterara de la imbecilidades que se dicen de usted y las cosas que ha llevado a cabo la gente se moriría de risa.

Al mirar hacia un ventanal, Hitler exclamó:

-Aunque no lo crea, aquí mismo todavía tenemos que convencer a muchos compatriotas. ¡Ah, si nuestro Ministerio de Propaganda dispusiera de los medios en gran cantidad! Pero estamos limitados. Nuestros filmes, nuestras grabaciones, e incluso las musicales son superiores en técnica y calidad, pero no llegan a todas partes. Si hoy digo que tal cosa es blanca, mañana los judíos en Nueva York afirmarán que dije precisamente lo contrario. Naturalmente que usted debe conocer los trucos que se pueden emplear. Es que nuestros partidarios a veces, son demasiado honestos y están avocados a desmentir únicamente.

Eso nos pone siempre a la defensiva y muy poco atacamos. Es una falla del Pueblo alemán, carece de esa picardía necesaria, como la tienen los franceses y nuestros amigos italianos, por ejemplo.

El Führer se había puesto serio, parecía como si discutiera consigo mismo y se hiciera críticas, de pronto, lanzó una carcajada, que procuró aminorar y luego exclamó:

-¡Ahora andan diciendo que los Nacionalsocialistas queremos matar a todos aquellos que no son altos, rubios, de ojos azules, etc.! Medio mundo lo cree, nadie piensa entonces que tendríamos que liquidar a Himmler, al Dr. Goebbels, al Duce, al Emperador de Japón y unos cuantos aliados y amigos íntimos, para reemplazarlos por el rey de Inglaterra o el mismo loco de Roosevelt. Sven Hedin, ese genial explorador sueco, me dijo que eso se había inventado precisamente durante una fiesta diplomática en Londres. (¿Qué pensaría de las idioteces y atrocidades que se dicen hoy en día? -nota del editor-).

Pero, quizás tomarnos muy a la ligera esa propaganda y quizás encontrando unos buenos columnistas y nuestro cine sepa hacer algo al respecto. Me han dicho que en Baviera hay últimamente algunos. En fin, es nuestro defecto. Es lo que sucedía antes de nuestra llegada al poder. 

Ahora, claro, es fácil decir que simplemente nos demoramos doce años hasta que los electores entendieron nuestros principios que nos llevaron al triunfo, que había simplemente que ganar elección tras elección. Se olvidan de todas las trampas y sucios ataques que hubimos de soportar, de los desastres que también existieron. Traiciones inesperadas, sabotaje en las filas propias. En realidad, estamos hoy en esta magnífica posición sólo por nuestra firmeza, nuestro aguante. Hubieron grandes hombres que un buen día lanzaron todo por la borda aburridos por la incomprensión.


Juana Rosa Militz; tomado de la "Revista Elbruz: Altus Vexilum" (agradecimiento especial).









3 comentarios:

  1. Este artículo es una verdadera joya, ¡me ha encantado! Estoy cada vez más convencido de que es un imperativo moral, que conociendo la verdad, no la difundamos propagándolo. ¿Por qué los judíos se empeñan tanto en desfigurar con mentiras la grandeza de un hombre que vivió y actuó siempre y en pro del bien de su pueblo e indirectamente lucho por el mundo? Los judíos han deformado todo en materia racial. He aquí el relato traducido al español, por un servidor, de un ciudadano alemán y naturalizado estadounidense, ex miembro de la Waffen-SS, y fundador del Comité de Acción Política Nacional Alemana-Americana (GAN-PAC). Estuvo en las Juventudes Hitlerianas y pueden ver las siguientes fuentes para verificar la confiabilidad de la información.
    https://en.wikipedia.org/wiki/Hans_Schmidt_(Waffen-SS) (Algunos datos biográficos)
    http://www.nazi.org.uk/political%20pdfs/Schmidt-LifeInHitlersGermany.pdf (el original en Ingles formato PDF.)

    “Viviendo en la Alemania de Hitler” – Una carta de Hans Schmidt de GANPAC
    Publicada en el Hoskins Report, diciembre 1993, Richard Kelly Hoskins, editor

    Usted preguntó por alguien que había vivido en la Alemania de Hitler para contar cómo fue. Permítame a mí, alguien que vivió bajo la bandera de la esvástica de 1935, cuando el Sarre se reunió con Alemania, hasta 1945, para dar una respuesta breve.

    Ser un muchacho o muchacha en aquel momento era maravilloso. En las Juventudes Hitlerianas las diferencias entre las denominaciones cristianas o los distintos estados alemanes no contaban. Todos realmente nos sentíamos que éramos miembros de un grupo de personas – una nación. Se abrieron albergues juveniles en todo el Reich, lo que nos permitió dar caminatas de una ciudad hermosa a otra viendo nuestra patria. No se escatimaron esfuerzos para fortalecer nuestras mentes y cuerpos. Contrariamente a lo que hoy en día se dice, se nos alentaba a ser libre de espíritu, y a no sucumbir a la presión de nuestros pares (o de una autoridad).

    En tiempo de paz, ningún entrenamiento militar fue permitido por el liderazgo de las Juventudes Hitlerianas; escultismo sí. Dicho sea de paso, "delatar a nuestros padres" estaba mal visto. En el preciso momento en que los aliados de Estados Unidos, los soviéticos, destruyeron la mayor parte de las iglesias cristianas en Rusia y Ucrania, cerca de 2500 nuevas iglesias fueron construidas en Alemania. Ninguna iglesia cristiana fue cerrada. Era la ley que la escuela y la iglesia tenían prioridad sobre el servicio en las Juventudes Hitlerianas. Todavía en el otoño de 1944, los cuarteles de las Waffen SS en Breslau suministraban dos autobuses para transportar a los jóvenes, ya sea a la iglesia católica o protestante más próximo, todos los domingos. Ser un miembro registrado de una iglesia cristiana no impedía el avance en el Partido Nacional Socialista.

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  2. Alemania era nacionalsocialista, pero la libre empresa prosperó durante todos los años de Hitler. Ninguna empresa fue nacionalizada. Ningún pequeño empresario fue detenido en la apertura de su propia tienda. Yo mismo trabajé durante la guerra para una empresa que sólo puede llamarse una parte del capitalismo internacional. Si usted era dueño de acciones, nadie se las confiscaba, como sí lo hicieron los aliados en 1945.

    Los logros de los "nazis" eran increíbles. Iniciaron sin dinero y con seis millones de desempleados (un tercio de la fuerza de trabajo), se construyeron toda la red de carreteras alemanas Autobahn en un corto lapso de 6 años - prácticamente libre de corrupción -al mismo tiempo viendo que el nuevo sistema de carreteras no destruyera innecesariamente ya sea el paisaje alemán o los bosques y los hábitats de vida silvestre.

    Dos años después de que los NS fueron elegidos al poder, las condiciones habían mejorado tanto que hubo que contratar trabajadores en países amigos cercanos para ayudar a aliviar la escasez de los trabajadores en Alemania. Alemania estaba en auge, mientras que Gran Bretaña, Francia y los EE.UU. estaban en lo más profundo de la depresión.

    Para ayudar a que los trabajadores recibieran transporte barato, el VW fue diseñado y una fábrica se estaba construyendo para su fabricación cuando comenzó la guerra. Además, en los pueblos, para la gente común se construyeron pequeñas viviendas unifamiliares. Los pagos mensuales se establecieron tan bajos que prácticamente cualquiera podía permitirse su propia casa. En la Alemania de Hitler no había personas sin hogar, no había mendigos. El crimen era casi inexistente porque los delincuentes habituales se encontraban en campos de concentración. Todo esto se informó en los periódicos y era conocido por todos.

    La prensa alemana durante el Tercer Reich tenía menos tabús que la prensa estadounidense hoy. El único tabú que se me ocurre giraba en torno a Hitler, y, durante la guerra, había una ley que prohibía el "derrotismo". Esto fue debido al papel negativo que la prensa alemana jugó en la derrota alemana de 1918.

    Cabe recordar que la "Comunidad Económica Europea" fue acuñada por primera vez por el gobierno del Tercer Reich. Recuerdo muchos artículos, tanto en favor como en contra de este tema. Tampoco se debe olvidar que durante la guerra por lo menos siete millones de extranjeros (casi el 10% de la población) trabajaban en Alemania, ya sea como trabajadores voluntarios (holandeses, daneses, franceses, polacos, ucranianos llegan a la mente), o como trabajadores forzosos o como prisioneros. No sé de ningún caso en que los extranjeros fueron atacados o molestados (mucho menos muertos) porque eran extranjeros. Hablando de la prensa, tengo un artículo de 1943 en mi poder que explica cómo la amistad es necesaria entre los pueblos alemán y ruso.

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  3. Entre 1933 y 1945 hubo un enorme énfasis en la cultura: teatros florecieron, la industria cinematográfica alemanas produjo alrededor de 100 largometrajes por año. De los cuales ninguno era antiamericano y únicamente 50 de ellos pueden considerarse películas puramente propagandistas). Algunas de las mejores grabaciones de música clásica que aún existen se hicieron en la Alemania de Hitler. Los actores de toda Europa, pero sobre todo de Francia, Suecia e Italia fueron las estrellas en las películas alemanas.

    Alemania siempre amó los deportes, y no hubo carencia de oportunidades para participar en cualquier deporte que a uno le gustara. Los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936 no era más que un escaparate de lo que ocurrió en todo el Reich. En un libro sobre estas olimpíadas emitido por las Juventudes Hitlerianas que aún se encuentran en mi posesión, Jesse Owens aparece en varias ocasiones y es mencionando favorablemente. Durante los combates de boxeo de Schmeling, todos nosotros los niños conocían a Joe Louis, como el bombardero marrón. En ninguna parte he leído comentarios despectivos sobre otras razas. Ciertamente los logros de Alemania y de los alemanes tuvieron protagonismo, al igual que las declaraciones hechas hasta la saciedad de “que EE.UU. es el país de la libertad, etc. En mis diez años en las Juventudes Hitlerianas (en realidad 8, ya que, obviamente, no pude asistir, siendo un soldado), los judíos nunca fueron mencionados. Otros deportes que captaban nuestra atención fue volar (En las Juventudes Hitlerianas había instrucción de vuelo con sus propios aviones de vela), carreras automovilísticas (dominaban conductores británicos e italianos) y montar a caballo.

    Con frecuencia me preguntan acerca del control de armas durante la época de Hitler. Se formulan alegaciones de que Hitler pudo hacerse con el poder porque desarmo al pueblo alemán. Eso es una tontería. En Alemania la posesión de armas no era tan prevalente como lo es en Estados Unidos. Yo diría que por cientos de años se necesitaba una licencia de armas con el fin de llevar un arma. Por otra parte, mi padre era dueño de una vieja pistola clandestina (sobre la que nosotros, los niños sabían), y había clubes de armas en todo el Reich. Por otra parte, Alemania fue siempre un país con muchos excelentes armeros. Es dudoso que pudieran mantenerse en el negocio si las leyes hubieran sido demasiado estrictas. Yo presumo que mientras Alemania era Alemania (antes de que fuera "liberado" por los aliados) la propiedad de armas probablemente fue mucho más extendida de lo que se reconoce hoy.

    Finalmente esto: yo no creo que nunca voy a ver otra vez a un pueblo tan feliz y contento como fueron la gran mayoría de los alemanes bajo Hitler, especialmente en tiempos de paz. Ciertamente, algunas minorías sufrieron: como los antiguos políticos parlamentarios - porque ya no podían jugar sus juegos políticos, los judíos - porque perdieron su poder sobre Alemania, los gitanos - porque durante la guerra fueron obligados a trabajar, y los corruptos líderes sindicales - porque perdieron sus cargos parasitarios. Hasta la fecha creo que la felicidad de la mayor parte de un pueblo es más importante que el bienestar de unas minorías consentidas. En la escuela debe hacerse hincapié en la promoción de los mejores y más inteligentes, como se hizo en Alemania durante los años de Hitler - un hecho que después de la guerra contribuyó a la rápida reconstrucción alemana. Que Hitler fue amado por su pueblo, no puede haber duda alguna. Incluso unas pocas semanas antes del final de la guerra y de su muerte, él era capaz de conducir al frente y mezclarse entre los soldados de combate con sólo un mínimo de seguridad. Ninguno de los soldados tuvo que deshacerse de sus armas antes de encontrarse con el Führer (como si se requirió cuando el presidente Bush se reunió con los soldados estadounidenses durante la Guerra del Golfo).

    Alemania bajo Hitler era bastante diferente de lo que los medios de comunicación trataron de hacerle creer.

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