martes, 25 de junio de 2013

HANS SCHMIDT: "Ser un muchacho o muchacha en aquel momento era maravilloso. Ser un miembro registrado de una iglesia cristiana no impedía el avance en el Partido Nacional Socialista. Los logros de los "nazis" eran increíbles. Iniciaron sin dinero y con seis millones de desempleados (un tercio de la fuerza de trabajo). En la Alemania de Hitler no había personas sin hogar, no había mendigos. El crimen era casi inexistente. Hubo un gran énfasis en la cultura. En ninguna parte he leído comentarios despectivos sobre otras razas. Yo no creo que nunca voy a ver otra vez a un pueblo tan feliz y contento como fueron la gran mayoría de los alemanes bajo Hitler, especialmente en tiempos de paz."



HANS SCHMIDT: VIVIENDO EN LA ALEMANIA DE HITLER

¿Por qué los judíos se empeñan tanto en desfigurar con mentiras la grandeza de un hombre que vivió y actuó siempre y en pro del bien de su pueblo e indirectamente luchó por el mundo? Los judíos han deformado todo en materia racial. He aquí el relato de un ciudadano alemán y naturalizado estadounidense, ex miembro de la Waffen-SS, y fundador del Comité de Acción Política Nacional Alemana-Americana (GAN-PAC). Estuvo en las Juventudes Hitlerianas y pueden ver las siguientes fuentes para verificar la confiabilidad de la información. [1]

Usted preguntó por alguien que había vivido en la Alemania de Hitler para contar cómo fue. Permítame a mí, alguien que vivió bajo la bandera de la esvástica de 1935, cuando el Sarre se reunió con Alemania, hasta 1945, para dar una respuesta breve.

Ser un muchacho o muchacha en aquel momento era maravilloso. En las Juventudes Hitlerianas las diferencias entre las denominaciones cristianas o los distintos estados alemanes no contaban. Todos realmente nos sentíamos que éramos miembros de un grupo de personas – una nación. Se abrieron albergues juveniles en todo el Reich, lo que nos permitió dar caminatas de una ciudad hermosa a otra viendo nuestra patria. No se escatimaron esfuerzos para fortalecer nuestras mentes y cuerpos. Contrariamente a lo que hoy en día se dice, se nos alentaba a ser libre de espíritu, y a no sucumbir a la presión de nuestros pares (o de una autoridad).

En tiempo de paz, ningún entrenamiento militar fue permitido por el liderazgo de las Juventudes Hitlerianas; escultismo sí. Dicho sea de paso, "delatar a nuestros padres" estaba mal visto. En el preciso momento en que los aliados de Estados Unidos, los soviéticos, destruyeron la mayor parte de las iglesias cristianas en Rusia y Ucrania, cerca de 2500 nuevas iglesias fueron construidas en Alemania. Ninguna iglesia cristiana fue cerrada. Era la ley que la escuela y la iglesia tenían prioridad sobre el servicio en las Juventudes Hitlerianas. Todavía en el otoño de 1944, los cuarteles de las Waffen SS en Breslau suministraban dos autobuses para transportar a los jóvenes, ya sea a la iglesia católica o protestante más próximo, todos los domingos. Ser un miembro registrado de una iglesia cristiana no impedía el avance en el Partido Nacional Socialista.

Alemania era nacionalsocialista, pero la libre empresa prosperó durante todos los años de Hitler. Ninguna empresa fue nacionalizada. Ningún pequeño empresario fue detenido en la apertura de su propia tienda. Yo mismo trabajé durante la guerra para una empresa que sólo puede llamarse una parte del capitalismo internacional. Si usted era dueño de acciones, nadie se las confiscaba, como sí lo hicieron los aliados en 1945.

Los logros de los "nazis" eran increíbles. Iniciaron sin dinero y con seis millones de desempleados (un tercio de la fuerza de trabajo), se construyeron toda la red de carreteras alemanas Autobahn en un corto lapso de 6 años - prácticamente libre de corrupción -al mismo tiempo viendo que el nuevo sistema de carreteras no destruyera innecesariamente ya sea el paisaje alemán o los bosques y los hábitats de vida silvestre.

Dos años después de que los NS fueron elegidos al poder, las condiciones habían mejorado tanto que hubo que contratar trabajadores en países amigos cercanos para ayudar a aliviar la escasez de los trabajadores en Alemania. Alemania estaba en auge, mientras que Gran Bretaña, Francia y los EE.UU. estaban en lo más profundo de la depresión.

Para ayudar a que los trabajadores recibieran transporte barato, el VW fue diseñado y una fábrica se estaba construyendo para su fabricación cuando comenzó la guerra. Además, en los pueblos, para la gente común se construyeron pequeñas viviendas unifamiliares. Los pagos mensuales se establecieron tan bajos que prácticamente cualquiera podía permitirse su propia casa. En la Alemania de Hitler no había personas sin hogar, no había mendigos. El crimen era casi inexistente porque los delincuentes habituales se encontraban en campos de concentración. Todo esto se informó en los periódicos y era conocido por todos.



La prensa alemana durante el Tercer Reich tenía menos tabús que la prensa estadounidense hoy. El único tabú que se me ocurre giraba en torno a Hitler, y, durante la guerra, había una ley que prohibía el "derrotismo". Esto fue debido al papel negativo que la prensa alemana jugó en la derrota alemana de 1918.

Cabe recordar que la "Comunidad Económica Europea" fue acuñada por primera vez por el gobierno del Tercer Reich. Recuerdo muchos artículos, tanto en favor como en contra de este tema. Tampoco se debe olvidar que durante la guerra por lo menos siete millones de extranjeros (casi el 10% de la población) trabajaban en Alemania, ya sea como trabajadores voluntarios (holandeses, daneses, franceses, polacos, ucranianos llegan a la mente), o como trabajadores forzosos o como prisioneros. No sé de ningún caso en que los extranjeros fueron atacados o molestados (mucho menos muertos) porque eran extranjeros. Hablando de la prensa, tengo un artículo de 1943 en mi poder que explica cómo la amistad es necesaria entre los pueblos alemán y ruso.

Entre 1933 y 1945 hubo un enorme énfasis en la cultura: teatros florecieron, la industria cinematográfica alemana produjo alrededor de 100 largometrajes por año (de los cuales ninguno era antiamericano y únicamente 50 de ellos pueden considerarse películas puramente propagandistas). Algunas de las mejores grabaciones de música clásica que aún existen se hicieron en la Alemania de Hitler. Los actores de toda Europa, pero sobre todo de Francia, Suecia e Italia fueron las estrellas en las películas alemanas.

Alemania siempre amó los deportes, y no hubo carencia de oportunidades para participar en cualquier deporte que a uno le gustara. Los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936 no era más que un escaparate de lo que ocurrió en todo el Reich. En un libro sobre estas olimpíadas emitido por las Juventudes Hitlerianas que aún se encuentran en mi posesión, Jesse Owens aparece en varias ocasiones y es mencionando favorablemente. Durante los combates de boxeo de Schmeling, todos nosotros los niños conocían a Joe Louis, como el bombardero marrón. En ninguna parte he leído comentarios despectivos sobre otras razas. Ciertamente los logros de Alemania y de los alemanes tuvieron protagonismo, al igual que las declaraciones hechas hasta la saciedad de “que EE.UU. es el país de la libertad, etc”. En mis diez años en las Juventudes Hitlerianas (en realidad 8, ya que, obviamente, no pude asistir, siendo un soldado), los judíos nunca fueron mencionados. Otros deportes que captaban nuestra atención fue volar (En las Juventudes Hitlerianas había instrucción de vuelo con sus propios aviones de vela), carreras automovilísticas (dominaban conductores británicos e italianos) y montar a caballo.

Con frecuencia me preguntan acerca del control de armas durante la época de Hitler. Se formulan alegaciones de que Hitler pudo hacerse con el poder porque desarmó al pueblo alemán. Eso es una tontería. En Alemania la posesión de armas no era tan prevalente como lo es en Estados Unidos. Yo diría que por cientos de años se necesitaba una licencia de armas con el fin de llevar un arma. Por otra parte, mi padre era dueño de una vieja pistola clandestina (sobre la que nosotros, los niños sabían), y había clubes de armas en todo el Reich. Por otra parte, Alemania fue siempre un país con muchos excelentes armeros. Es dudoso que pudieran mantenerse en el negocio si las leyes hubieran sido demasiado estrictas. Yo presumo que mientras Alemania era Alemania (antes de que fuera "liberado" por los aliados) la propiedad de armas probablemente fue mucho más extendida de lo que se reconoce hoy.

Finalmente esto: yo no creo que nunca voy a ver otra vez a un pueblo tan feliz y contento como fueron la gran mayoría de los alemanes bajo Hitler, especialmente en tiempos de paz. Ciertamente, algunas minorías sufrieron: como los antiguos políticos parlamentarios - porque ya no podían jugar sus juegos políticos, los judíos - porque perdieron su poder sobre Alemania, - los gitanos - porque durante la guerra fueron obligados a trabajar, y los corruptos líderes sindicales - porque perdieron sus cargos parasitarios. Hasta la fecha creo que la felicidad de la mayor parte de un pueblo es más importante que el bienestar de unas minorías consentidas. En la escuela debe hacerse hincapié en la promoción de los mejores y más inteligentes, como se hizo en Alemania durante los años de Hitler - un hecho que después de la guerra contribuyó a la rápida reconstrucción alemana. Que Hitler fue amado por su pueblo, no puede haber duda alguna. Incluso unas pocas semanas antes del final de la guerra y de su muerte, él era capaz de conducir al frente y mezclarse entre los soldados de combate con sólo un mínimo de seguridad. Ninguno de los soldados tuvo que deshacerse de sus armas antes de encontrarse con el Führer (como si se requirió cuando el presidente Bush se reunió con los soldados estadounidenses durante la Guerra del Golfo).

Alemania bajo Hitler era bastante diferente de lo que los medios de comunicación trataron de hacerle creer.

Armando di Blasio (Artículo y Traducción). 

[1] https://en.wikipedia.org/wiki/Hans_Schmidt_(Waffen-SS) (Algunos datos biográficos) 

http://www.nazi.org.uk/political%20pdfs/Schmidt-LifeInHitlersGermany.pdf (el original en Ingles formato PDF.) “Viviendo en la Alemania de Hitler” – Una carta de Hans Schmidt de GANPAC. Publicada en el Hoskins Report, diciembre 1993, Richard Kelly Hoskins, editor.






2 comentarios:

  1. Hoy en día, vivir es una palabra vacía de todo sentido; todo está cuantificado en índices y promedios pero el término ya sea convertido para la mayor parte de la población mundial en un término superficial y en una imagen estereotipada de una carita feliz y satisfecha. La alegría es una emoción producto de la espontaneidad y la felicidad, en cambio, es un estado de bienestar interior producto de la convicción y la aceptabilidad del ser de uno mismo. Mas la felicidad está ligada indirectamente a las condiciones del entorno, en el caso de Latinoamérica el mayor problema a lidiar es el de la pobreza material espiritual e intelectual. Hoy quisiera comentar sobre este angustioso tema basándome en como cada alemán de alguna forma u otra estaba realmente feliz bajo la bandera de la esvástica. Primero que nada le agradezco señorita Ana por haber publicado la traducción hecha por un seguidor fiel del Nacionalsocialismo.

    Los pusilánimes otorgan un sentido de intocabilidad al tema de la pobreza y como solventarla de manera paulatina hasta su final supresión. Estos a su vez versan discursos contradictorios entre sí, pues por más bien intencionados que estén, se deberá hacer honor a la verdad al decir, sin rodeos, de que en tanto en cuanto prometan al pueblo aumentar los salarios para una posible mejora y una probable resolución al problema bajo el cual están insertos, no habrá manera alguna de hacerle a los salarios ganarle la carrera a los precios, puestos que estos están correlacionados proporcionalmente uno al otro, haciendo surgir una ilusión pasajera de bienestar social.

    Esto mismo ocurre en tantísimos puntos defectuosos y conflictivos a la vez que presuponen una ignorancia del dinero y la economía ensimisma. Mientras estas circunstancias se dan, el pueblo pierde la fe en aquellos que les gobiernan y resueltamente se deciden por inmigrar hacia el extranjero, al ver nula posibilidad de superación económica y con ella la superación espiritual, física, intelectual y psicológica. Las sucesivas administraciones se dedican a jugar el mismo circo de la democracia, confundiendo al ciudadano de que la vida política se condiciona por la fantasmagórica ley de la “voz popular”.

    Como consecuencia de lo precedente, el pueblo psíquicamente se adormece en los laureles de un futuro mejor. Se le propone constantemente que la clave para “salir adelante en la vida” es ahorrar y gastar lo menos posible, pero ignorando factores que bien pudieran perjudicarle antes que solucionarle su angustiosa problemática. La economía es un todo orgánico que conforma el sistema digestivo de una nación pero nunca constituye un fin ensimismo sino un medio en el panorama nacional. La economía no está para subordinar al individuo por cauces sutiles que maniobra caprichosamente a su manera la Alta Finanza Internacional, constituida casualmente en su mayoría por judíos, sino que, contrario a dicha tesis imperante en el mundo de hoy, hemos de observar cautelosamente y usando el honrado sentido común que la economía está para servir al pueblo, y no a la inversa como ocurre actualmente.

    Para proceder conforme al espíritu Nacionalsocialista ha de comprenderse inmediatamente que la prioridad número uno a realizar en las primeras disposiciones de gobierno será desprender al país del yugo al igual que de cualquier vínculo que nos ate con la Finanza y reformar, por consiguiente, la esencia misma del mundo financiero, para hacerlo un servil útil a la comunidad y no un parasito que obstaculiza el desarrollo de sus componentes vitales, cual es, el pueblo mismo.

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  2. Ahora reiterare que esas disposiciones de gobierno solo puede lograrse bajo la influencia ideológica de los valores nacionalsocialistas, es decir de un verdadero gobierno honesto y comprometido.


    La pobreza para una apabullante cantidad de la población mundial es indisoluble. En efecto, quien osase corregir esta incógnita pasaría a calificarse despectivamente como un “pobre soñador” atiborrado de “ideas utópicas irrealizables”, pues para la gran mayoría de seres que caminan y respiran sobre la faz de la tierra, a excepción de los animales, desprecian lo que puede llevarles a pensar. Todo para estos seres es vano, y se conforman con repetirse que “así son las cosas y no pueden cambiarse”.

    Pobres criaturas, han perdido hasta lo más sagrado que ha devenido para ellos de parte de la divinidad, el acto más sublime con el que cuenta el hombre, y es ¡la acción pensante! La inercia mental ha ganado a millones de partidarios alrededor del mundo y busca a más adeptos para su movimiento cuyo lema principal es “No pienses en el ayer, en el hoy ni en el mañana, vive por vivir”. ¡Vaya que formula tan libertina! El mare magnum de nuestros tiempos ha llegado a materializarse con todo su lustre.

    La pobreza es una creación artificial que no debiera de existir en nuestro mundo de la sobreabundancia, en el que hay excedentes de todos los bienes, y donde aguardan el consumo del comprador para el cual fue producido. Pero bien conocido es que escasea enormemente el dinero y que la proporción de la producción no va a la par con el dinero, que es esencialmente un mecanismo de intercambio.

    La máquina ha reemplazado gran parte de la carga laboral que ha agobiado al hombre durante los milenios que antecedieron a la era industrial. Esto conlleva sus consecuencias, en el escenario que el sistema financiero no sea reformado, y podrían acarrear efectos imprevisibles por sobre los habitantes de una determinada nación. El desempleo estaría siempre en alza y alcanzaría niveles nunca antes sospechados por la instauración de la máquina, producto del ingenio del hombre y del conocimiento acumulado durante siglos.

    La máquina provoca por lógica de consecuencia, un descenso dramático de la mano de obra necesaria para la ejecución de alguna faena dentro del sector productivo o de servicios. Esto resultaría en una evidente catástrofe para los desempleados cuyos infortunios no harán más que reproducirse y agudizarse, en tanto no perciban dinero para la obtención debida de bienes y servicios disponibles en el mercado.

    He aquí la solución que viene proponiéndose como panacea a la pobreza en sus variadas manifestaciones, que es, el dividendo nacional para todos y cada uno de los ciudadanos que cohabitan en el suelo mexicano como parte de una gran familia unida por el ideal: El bien común antes que el individual.

    El dividendo seria proporcionado, sin excepción de ningún índole, a todo ciudadano que este empleado o desempleado, niño o anciano, enfermo o saludable. No estará a merced de ninguna expresión discriminatoria, sino que tomando en cuenta las diferencias mutuas entre todos los connacionales, se dará, conforme el espíritu nacionalsocialista, una unidad indivisible por medios espirituales.

    Saludos a todos!

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