martes, 25 de junio de 2013

JOSEPH GOEBBELS 42 (color): "La única cosa que nosotros no nos podemos permitir perder es nuestra libertad, sin esta, ni la nación ni el individuo podrán vivir. Cuanto más sacrificios y más apasionamiento tengamos: alcanzaremos la victoria. Por tanto debemos trabajar y luchar, esto solo nos producirá grandes sacrificios, pero tiene su sentido. Podemos garantizar que permaneceremos siempre firmes. La nación con la mejor de estas virtudes ganará."


SERENIDAD ANTE LA TEMPESTAD

7.- Una táctica que hace el enemigo es atacar a nuestra moral. El enemigo quiere ganar tanto como nosotros le permitamos. Todo lo que dicen y hacen es para conducirnos al caos. El que escuche al enemigo y considere como suficientes las razones que ellos dan, pone a su pueblo en un grave peligro. La ignorancia no le dará protección del castigo que merece.

8.- El silencio es una de las órdenes mas importantes dada durante la guerra por nuestro Führer. Pocos conocen los secretos de guerra. Estas son armas de la lucha de nuestra nación por su existencia, y no pueden ser revelados al enemigo. Esto es desleal y destructivo para el bienestar general. Expandir rumores que fuercen al gobierno a hablar sobre temas importantes puede ser decisivo para la guerra. Esto sólo puede ayudar al enemigo y dañar a nuestra nación.

9.- El Führer lo esta haciendo lo mejor que puede. A menudo no se puede revelar las razones de estas actuaciones sin dar una valiosa información al enemigo. Esto significa que, incluso aquellos que tienen buena voluntad, frecuentemente no entienden estas actuaciones. Esto es porque debe tener la confianza del pueblo, confianza ganada por el coraje, por la destreza y perspicacia de logros anteriores. Los listillos pueden criticar sólo porque el gobierno está condenado a callar, si pudiera hablar, ellos serían refutados instantáneamente.

10.- La única cosa que nosotros no podemos permitir perder en esta guerra es nuestra libertad, el sentido de nuestra vida y de nuestro futuro. Todo lo demás puede ser sustituido, aunque sea a lo largo de años de duro trabajo. Pero si perdemos nuestra libertad, significaría la pérdida de todos los bienes materiales y culturales, ambas cosas son un todo para la nación y para cada individuo. Si la guerra lo requiere, nosotros debemos estar dispuestos a usar todo lo que tengamos para defender esta libertad, sin esto, ni la nación ni el individuo podrán vivir.

11.- Una vieja treta es enfrentar al pueblo con su gobierno, esta es la única treta con la cual el enemigo nos puede vencer. Cualquiera que caiga en esta ardid del enemigo: o es un estúpido o es un traidor. El poner en peligro la victoria por la cual nuestros soldados arriesgan sus vidas y por la cual nuestros héroes han muerto, es dar una puñalada por la espalda en el frente de combate. Ningún castigo es demasiado severo para él.

12.- Cuidado con esos que aparentemente se las dan de intelectuales, éstos quieren ganar nuestra confianza con palabras persuasivas, luego socavarán nuestra confianza con un diluvio de palabrerías y rumores. Escucha atentamente lo que ellos dicen y pronto veras que son unos cobardes y no tiene nada de intelectuales. Ellos en lugar de criticar deberían ocupar su puesto en el frente, contribuyendo con sus actuaciones a esparcir nuestra victoria.

13.- El que habla acerca de la guerra y sus perspectivas, tiene que hablar como si el enemigo le estuviera escuchando, él en muchos casos efectivamente lo hace. Cada una de estas palabras incautas salidas de nuestro bando les da nuevas esperanzas y coraje, a la vez que alargan la guerra. Este desagrado por los inconvenientes de la guerra a veces tiene justificación, pero desde el punto de vista de la gran batalla, en la cual nos encontramos, estos problemas son de menor importancia.

14.- Nosotros estamos ayudando a aquellos que lo necesitan en la medida que nos es posible. Si esta ayuda es imposible durante la guerra, los afectados deberán saber que ésta llegará después de la victoria. La victoria es el requisito esencial para la reconstrucción nacional, la que reparará todo el daño de esta guerra, cuánto más sacrificios y más apasionamiento tengamos: alcanzaremos la victoria. Por tanto debemos trabajar y luchar, esto solo nos producirá grandes sacrificios, pero tiene su sentido.

15.- Cada uno debe, por tanto, seguir al pie de la letra todas las leyes y regulaciones dictadas para ella. Quien las viole por negligencia o por descuido produce el mismo daño que si lo hiciera intencionadamente. Cada uno debe tomar la guerra con la seriedad que ésta merece.

16.- Cualquier cosa crece de forma sombría con el tiempo, incluso el impacto de la guerra. Nosotros debemos mantener, por tanto, la constancia en el cumplimiento de nuestras obligaciones de guerra. Nuestro comportamiento hoy deberá ser admirado en varias décadas por nuestros hijos y por nuestros nietos. Ellos no sufrirán el daño espiritual que esta larga guerra nos ésta produciendo, mas bien, ellos verán la guerra sólo como un evento de gran heroísmo en la historia de nuestra nación. No olvidemos esto en medio de los problemas diarios que trae la guerra.

17.- Todo llega al final con el tiempo, incluso el final de esta guerra, debemos estar seguro que este final es feliz. Podemos garantizar que permaneceremos siempre firmes. La nación con la mejor de estas virtudes ganará.

18.- Nada es más sandio que pensar que el Führer no quiere lo mejor para el pueblo. El individuo tiene una pesada carga material que lleva, pero la carga mas pesada es aquella que conlleva responsabilidad, ya que ésta nunca se aprecia sino hasta el final. Uno no debe ser injusto y no debe hacer juicios irrazonables acerca de cosas que no entiende.

19.- Nada es más despreciable que pensar que una parte de la nación hace la guerra y la otra sólo observa. Ésta no es una guerra de gobiernos o de ejércitos, es una guerra de pueblos. El que permanece a un lado, sólo prueba que no entiende la situación: es un parásito que vive del daño y de las contribuciones de otros. Si nosotros pensamos como él, perderemos la guerra. Por los intereses de los ciudadanos decentes, los vagos deben tener presentes sus obligaciones. La guerra demanda esto al igual que la moral pública.

20.- Igual que en la guerra hay medallas y condecoraciones para aquellos que han cumplido sus obligaciones con distinción, también debe haber avisos y si es necesario duras sanciones para aquellos que olviden sus obligaciones. Una ley de guerra dejada de cumplir es mucho peor que si fuera incumplida en tiempos de paz. Cada alemán hoy día vive bajo las leyes marciales. Serán sancionados con fuertes amonestaciones, incluso por comportamientos que no son tan serios en tiempos de paz. Estos son delitos graves durante la guerra ya que ponen en peligro la victoria.


Dr. Josef Göbbels; de "30 Puntos de Guerra".






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