martes, 10 de septiembre de 2013

ADOLF HITLER 53 (color): "Nunca he visto un pueblo más dichoso que el de los alemanes. Hitler es uno de los hombres más grandes que he conocido."


UN HOMBRE EXTRAÑO

Nunca en toda la historia hubo un hombre que haya sido tan vilipendiado como él, cuyo centenario de su nacimiento se produjo el 20 de abril de 1989. De acuerdo con los medios de comunicación de la Democracia de hoy, era un monstruo absoluto, una encarnación del mal, un loco. Sin embargo, el mismo hecho de que se le presente como totalmente tenebroso, sin nada en su favor, debe excitar las sospechas de cualquiera que no sea un completo idiota o algún partidista cegado por los prejuicios.

La difamación no siempre fue total como ahora. Lloyd George, primer ministro británico durante la Primera Guerra Mundial, después de una visita a Alemania en 1936, citó en el Daily Telegraph del 22 de septiembre de ese año indicando: "Nunca he visto un pueblo más dichoso que el de los alemanes. Hitler es uno de los hombres más grandes que he conocido." En una carta a un amigo en diciembre de ese año, dijo: "Lo único que deseo es que tengamos a un hombre de su calidad suprema a la cabeza de los asuntos en nuestro país."

El visconde Rothermere, en su libro antes de la guerra, “Advertencias y Predicciones”, dijo de Hitler: "Tiene una inteligencia suprema.... Él ha limpiado a fondo la vida ética moral de Alemania.... No existen palabras para describir su cortesía.... Él es un hombre de cultura extraña. Su conocimiento de la música, de las artes y de la arquitectura es profunda." El telón de acero de las mentiras desplomaron completamente en la intención de destruir a Hitler, quien se volviera prácticamente omnipotente, sabiendo que tenían que hacer esto o se mostraría que estaban mal y que Hitler estaba en lo cierto: porque él representaba el renacimiento ario, y ellos el de un viejo orden en declive y de muerte.

El verdadero Hitler, contrario del monstruo loco de los medios de comunicación, era un hombre leído y sumamente talentoso, con una memoria prodigiosa, una comprensión extremadamente rápida de lo esencial, una voluntad colosal, junto con, por supuesto, ser el orador más efectivo que el mundo haya tenido: todo esto al servicio de una causa a la que se entregó por completo. También fue un encantador anfitrión, un amigo y colega atento y leal; amable con los animales, altamente admirador de las bellezas de la naturaleza, simple en su estilo de vida personal.

Convertido, empapado en su adolescencia con un sentido amplio de su misión como líder liberador de su pueblo en el futuro, conocía la pobreza como el joven que fue en medio de los desempleados de Viena, y el peligro y las dificultades en las trincheras de primera línea como el soldado que fue antes de unirse al pequeño órgano político, que bajo su dirección se convertiría en el NSDAP. Noche tras noche sus palabras cautivadoras trajeron los aplausos de un público procedente de un país derrotado y desmoralizado a sus pies, con una recién nacida esperanza y determinación. Su inspiración verbal y visual, además del flujo abundante de sus ardientes seguidores y colaboradores, constituyeron el medio de éxito Nacional-Socialista, no el dinero de las bolsas míticas de grandes negocios como opositores que tratan de minimizar el carisma, el ardor y el esfuerzo.

Como se decía en aquellos días: las luces siempre ardían en la noche en las oficinas del Partido de Hitler que en las de cualquier otro.


Colin Jordan; fragmento traducido de: “Hitler Was Right.”







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