viernes, 13 de septiembre de 2013

DINÁMICA GERMANA: "La alta conducción alemana se caracterizó por la originalidad. El cambio, en comparación con los métodos aceptados y defendidos por otros ejércitos, fue radical. También en la acción defensiva encontraron nuevos métodos que no habían utilizado sus enemigos. La conducción suprema alemana fue siempre dinámica, y quizás esa fue su más destacable característica, atribuible en gran medida a Hitler."


SUPERIORIDAD EN LA OFENSIVA Y EN LA DEFENSIVA

Todos los aspectos de la personalidad de Hitler han sido tratados con más o menos profundidad y sin duda alguna, el militar ha merecido auténticos ríos de tinta. Prácticamente todo el mundo ha escrito sobre este aspecto del mando de Hitler y, en la inmensa mayoría de casos - como ha ocurrido al tratar otros aspectos de su actividad política -, se ha pretendido que las victorias fueron debidas a los militares profesionales (en gran parte contrarios a Hitler), mientras que las derrotas fueron algo totalmente personales del Führer.

Este enfoque del tema es caso generalizado, y no sólo entre los legos en la materia - que en las crónicas de la II Guerra Mundial son legión - sino también, sorprendentemente, entre los profesionales. Normalmente utilizan un lenguaje frío, totalmente desapasionado y siempre objetivo. Cuando se analiza el desarrollo de una guerra o de una batalla, se hace desde un punto de vista estrictamente profesional, hasta el punto de que estos escritos cansan al profano e incluso a veces, dan la impresión de tener menosprecio por las vidas humanas. Sin embargo los militares alemanes al juzgar a Hitler como militar, lo hacen siguiendo la misma línea que el periodismo sensacionalista, aunque ocasionalmente con más seriedad.

El primer problema que surge al empezar este trabajo es el de la documentación, las fuentes. ¿Qué criterio seguir para lograr una visión objetiva? Después de leer con detenimiento varios centenares de libros sobre el tema - casi todos escritos por militares -, he llegado a considerar como las fuentes más fidedignas, e indudablemente más interesantes, las que provienen de los propios alemanes comprometidos en la guerra. En algunos aspectos son de gran interés las de los militares angloamericanos, pero en general las versiones concuerdan en lo fundamental con las tesis alemanas.

El gran problema se halla en el frente del Este. La guerra en la URSS fue, realmente, la guerra. Por número de bajas, fuerzas comprometidas, medios, tiempo, etc. todos los demás teatros de operaciones, pese a su capital importancia, pierden importancia frente a la campaña de Rusia y de esa campaña sólo podemos fiarnos de los datos alemanes y, ocasionalmente, de algunos observadores aliados. Toda la literatura rusa es puramente propagandística. "Las narraciones oficiales rusas de las batallas y operaciones - y todas las narraciones son oficiales - son tan poco informativas y tan inclinadas a resaltar lo heroico que, en su mayoría, parecerían haber sido escritas para personas con la inteligencia de un niño de diez años. A pesar de que nadie informado de la historia militar rusa duda de la firmeza y aguante del soldado ruso, tener que leer una y otra vez que los formidables cosacos del Kuban o de Terek degollaron 'diez mil alemanes con el sable' y otras tonterías similares es tedioso, por no decir más". Estas palabras del Mayor General inglés J.F.C. Fuller son suficientemente ilustrativas. 

Fallschirmjäger (Paracaidista)
Stalin achaca la derrota alemana al mantenimiento de un mando rutinario y sin originalidad y esto, indudablemente, es falso. Justamente la alta conducción alemana se caracterizó por la originalidad. Naturalmente al principio de la guerra, en Polonia, pero especialmente en Francia, se revolucionaron la táctica y la estrategia en profundidad. Se dio un nuevo cometido a la aviación, carros de combate, ingenieros, etc. 

El cambio, en comparación con los métodos aceptados y defendidos por otros ejércitos, fue radical; pero los enemigos aprendieron pronto de los alemanes y ello dificultó su lucha en años posteriores, sin embargo mostraron una capacidad de adaptación a nuevas situaciones verdaderamente sorprendente. Cuando la aviación aliada machacaba diariamente las ciudades alemanas, se creó una nueva forma de lucha aérea: Los Grupos de Asalto. Era costumbre entre estas escuadrillas colisionar con un bombardero si las armas de abordo estaban inutilizadas o la munición agotada. Los que derribaban un avión así y sobrevivían, ponían en la cola de su nuevo aparato una calavera, en vez de la habitual cruz indicando un derribo. También se perfeccionó la caza nocturna y los métodos de localización.

"Las innovaciones tácticas desveladas por Hoth y Kleist renovaron el efecto desastroso de la sorpresa técnica de 1941. El Mot-Pulk no presentaba ningún punto débil que se prestara a la dislocación. Por el contrario, los puntos de apoyo inaccesibles para los tanques eran aniquilados en plazos tan cortos, que el poco tiempo que los rusos pretendían ganar, no compensaba el sacrificio de millares de valientes combatientes", palabras tomadas del libro "La Guerra de los Blindados" del Mayor del Ejército suizo Eddy Bauer. El Mot-Pulk consistía en ataques en masa de unidades blindadas, seguidos por los Panzergrenadier, con vehículos a orugas, que destruían los puntos de resistencia en lugares inaccesibles a los carros.

También en la acción defensiva encontraron nuevos métodos que, en batallas anteriores, no habían utilizado sus enemigos. El General von Tippelskirch decía: "Los rusos nunca lograron romper nuestro frente - se refiere al invierno de 1941 - y aunque avanzaron profundamente por nuestros flancos, no tenían todavía la pericia ni los abastecimientos necesarios para aprovechar esta ventaja"; siendo pese a todo el General Heinrici el que alcanzó mayor fama: "Cuando se veía que los rusos se estaban concentrando para un ataque, yo retiraba mis tropas, al amparo de la noche, desde la primera línea hacia una segunda, habitualmente a unos 2 kilómetros más atrás. El resultado era que el golpe de los rusos daba en el aire y el ataque subsiguiente ya no tenía el mismo ímpetu. Jamás sufrí una derrota durante los tres años de batallas defensivas, cuando pude basar mi plan en dichos métodos."

La actitud de la conducción suprema alemana fue siempre dinámica, y quizás esa fue su más destacable característica, atribuible en gran medida a Hitler pues "tenía "preferencia por los hombres jóvenes, con conocimientos sobre operaciones mecanizada?"

Quiero insistir en que esos textos no están exentos de apasionamiento, cosa que, repito, no es habitual en textos militares. Los militares profesionales no podían admitir a Hitler por el simple hecho de no ser un militar. El objetivo de la mayoría de libros de militares alemanes es demostrar que Hitler era un mal militar y por ello los testimonios aportados si adolecen de algo, y desde luego adolecen de ello, es de ser totalmente opuestos, llegando a utilizar un lenguaje poco usual en el léxico militar. Halder, Jefe del Estado Mayor, califica a Hitler de "comediante de primera fila", "desalmada frialdad", "instinto de salteador de camino", lenguaje, repito, totalmente insólito en escritos militares.  

Hans Speidel, por su parte, nos explica que Hitler ordenó dinamitar los puentes de Paris "aunque también deban aniquilarse barrios residenciales y monumentos artísticos" pero el Jefe del Estado Mayor y el General von Choltitz, no transmitieron ni obedecieron la 'orden' respectivamente, con lo cual habrá que aceptar que Hitler era un buen hombre cuyas órdenes discutían o desobedecían impunemente sus generales, o se trata de valientes oposiciones inventadas, inclinándome por lo segundo, pudiendo aplicar los ilustrativos versos de Alarcón:

"Cobardes son y traidores,
ciertos críticos que esperan
para impugnar, a que mueran
los infelices autores,
porque vivos respondieran."


Jorge Mota; extractos de "Hitler Estratega".







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