viernes, 11 de octubre de 2013

ADOLF HITLER 55 (color): "Siempre he dicho que no hay vencedores ni vencidos, todos deben tenderse la mano, aunque haya demasiados que no lo quieran hacer. Nuestra comunidad popular es la verdadera Democracia y no una Dictadura apoyada en las bayonetas. El mundo debe saber que no soy yo, sino todo un Pueblo el que habla."



DEMOCRACIA NACIONAL-SOCIALISTA

La llegada del Canciller Adolf Hitler a esta ciudad de Essen ha constituido una nueva manifestación del profundo entusiasmo Nacional-Socialista por su Führer. Desde muy temprana esta mañana empezó a congregarse el público en las calles, contenido por las filas de milicianos que cubrían la ruta que debía seguir Hitler.

A su llegada, el Canciller ha pasado revista al batallón que le rendía honores y que ostentaba la “bandera ensangrentada” de antes de la conquista del Poder. Inmediatamente se dirigió en automóvil abierto a las fábricas siderúrgicas Krupp. El público prorrumpe en constantes ovaciones, que se confunden con los sonidos de las campanas lanzadas a vuelo. En el momento en que el Führer llega a la fábrica, las máquinas están en plena actividad. El señor Hitler entra solo en el taller, y a continuación, a una orden transmitida por el Dr. Joseph Goebels, las máquinas dejan de funcionar.

Acto seguido el Dr. Goebbels pronuncia el siguiente discurso:

“Estamos en el momento decisivo de la lucha electoral. El Führer va a hablar desde el gran ‘hall’ de la fábrica Krupp de esta ciudad, talleres que son la fragua de las armas del Reich, y las palabras del Canciller, pronunciadas desde este simbólico lugar, se dirigirán especialmente a sus obreros y a sus soldados.”

“El mundo entero nos está contemplando en esta hora histórica, en que iniciamos un acto imponente, cuya finalidad es expresar ante el mundo, de una manera claramente demostrativa, que nosotros, los alemanes del III Reich, estamos unidos, sin excepción, en pensamiento y en obra.”

“Va ser izada la bandera Nacional-Socialista en todo el territorio del Reich y para ello, doy en este momento la señal de hacer ondear los colores de la cruz gamada como en un gesto, cuyo sentido es demostrar la voluntad decidida que nos anima de proteger y defender a Alemania, luchando por su honor y por su libertad. Pero asimismo, este gesto debe ser una expresión de amor a la paz mundial”.

“Cuando el Führer restableció, el 16 de marzo de 1935, la soberanía de Alemania en materia de armamentos, se abrió una nueva época para las fábricas de armas de nuestro país. Los grandes talleres desiertos comenzaron una nueva vida, y ahora los obreros que trabajan en estos talleres para equipar a los soldados alemanes, velan, lo mismo que ellos, por la seguridad del Reich”.

“Desde este lugar, mejor si cabe que desde ningún otro punto de Alemania, se puede apreciar el valor positivo de la gran resolución tomada por el Führer el día 7 de marzo. Los obreros de estas fábricas se acordarán todavía de aquel tiempo en que tenían que trabajar bajo la amenaza de los cañones y de las ametralladoras del extranjero. Todavía tienen presente el Sábado Santo del año 1923, de aquel 31 de marzo, en que trece empleados y obreros de las fábricas Krupp cayeron bajo el fuego de las ametralladoras enemigas. Los hermanos, los padres y los camaradas de aquellas víctimas se han puesto ahora en marcha y se cuentan por miles y miles, decididos a dar solemnemente, y con entusiasmo, prueba y acto de fe en el Führer”.

“A las cuatro de esta tarde, después que la nación alemana entera haya observado un minuto de recogimiento, el Führer les dirigirá a todos la palabra”.

Terminada la alocución del ministro de la Propaganda, todas las sirenas de las fábricas alemanas dan la consabida señal para que el Pueblo entero guarde un minuto de silencio por la patria y por la paz.

Una vez terminado el silencio que ha observado la nación, a la señal de las sirenas de Essen, que fue transmitida por todas las emisoras de radio y secundada por todas las sirenas de las fábricas alemanas, de los buques y las bocinas de los automóviles, ha llegado el momento solemne de la declaración del Canciller. El Jefe Nacional-Socialista del distrito de Essen, Joseph Terboven, pronunció unas palabras de salutación al Canciller en la gran sala de la fundición de cañones:

“Mi Führer, tú has hecho que otra vez resonara la sinfonía del trabajo en todo el Ruhr. Tú has puesto la espada en la mano del soldado de Alemania. Ahora el trabajador tiene asegurada la tranquilidad mientras trabaja”.

“Bajo esa gran fuerza del Ejército alemán, mi Führer, yo te aseguro que tu guardia obrera antes dejaría la vida que aceptar una rendición”.

Adolf Hitler, de pie sobre un chasis de locomotora, colocado en medio del ‘hall’ y rodeado de 120 000 obreros de las fábricas Krupp, declaró, en substancia, lo siguiente:

“Voy a hablar hoy en esta fragua de las armas, que es también una fragua de las armas de la paz. Y debo comenzar por insistir en la excelencia de los métodos de los que nos hemos valido para realizar, en el interior del país, la paz social entre la comunidad popular”.

“Pues bien, estoy dispuesto a seguir inspirándome en los mismos métodos para trasladar a la esfera de la paz internacional la misma obra realizada en el interior de Alemania. No nos propusimos realizar en Alemania lo que se llama la paz entre las clases, sino que tuvimos una visión más amplia, la que hace concebir la paz fundada en la igualdad de derechos para todos, que es la única paz posible. Pusimos fin a las Dictaduras burguesa y proletaria. Siempre he dicho que no hay vencedores ni vencidos, todos deben tenderse la mano, aunque haya demasiados que no lo quieran hacer. Es necesario ser fuertes para mantener a esos a raya. Es necesario decirles: ustedes no quieren la paz. Nuestra comunidad popular es la verdadera Democracia y no una Dictadura apoyada en las bayonetas”.

“Del mismo modo que he luchado y sigo esforzándome por acabar con todas las discordias interiores, declaro que no quiero tampoco discordias en el extranjero. Y al afrontar nuestros problemas con los demás pueblos, estoy dispuesto a seguir inspirándome en la fe que hasta ahora nos ha guiado. Pero esta fe no es compatible con las indecisiones, y si en el interior no he transigido ante nadie, tampoco cederé ante nadie fuera de Alemania, ni retrocederé ante enemigo alguno”.

“No estoy dispuesto, bien lo saben, a ser el Jefe de un Pueblo menguado, de un Pueblo disminuido en sus derechos”.

“Dentro de nuestra casa queremos hacer lo que queramos, que sin esta condición no habría igualdad de derecho, ni de hecho. Y los demás no deben mezclarse en nuestros asuntos  privados”.

“¿Quiere eso decir que me haya separado hostilmente de nadie? En manera alguna. Yo tendía la mano, pero mi ademán no fue atendido en ninguna ocasión. Mi buena disposición fue desatendida repetidamente”.

“Y esta circunstancia me permite asegurar que yo soy mucho mejor demócrata que otros demócratas. Y lo soy primeramente porque no reconozco otro juez de nuestra política, ni otro admirador de nuestros destinos que el Pueblo alemán. Soy, pues, demócrata, porque no creo en la conveniencia de inspirar la vida de un Pueblo en los Consejos internacionales”.

“Y voy a decir algo que tengo especial interés sea bien escuchado en todo el mundo. Voy a hacer próximamente, en forma precisa, un nuevo ofrecimiento a otros gobernantes de naciones europeas. Pues bien, si esos políticos ‘creen que pueden contestar a mis bases de acuerdo, rechazándolas o hablando todavía de actos simbólicos’, antes de hacerlo, que consulten, como buenos demócratas, la opinión de sus conciudadanos. Sea la voz de los pueblos la que conteste a la palabra del Pueblo alemán que yo transmitiré”.

“Por eso les digo, que el día 29 acudan como un solo hombre a las urnas a apoyar con su voluntad manifiesta, nuestra política, sobre la cual, tomada en conjunto, les pido su fallo”.

“No quiero despedirme, hoy de ustedes, todos los alemanes que me escuchan, sin advertirles que al ejercer pasado mañana el sufragio, piensen que no van a refrendar la obra de un hombre ni a dar fuerza a las palabras de un hombre. El mundo debe saber que no soy yo, sino todo un Pueblo el que habla”.



Agencia "DNB"; 27 de marzo de 1936.







1 comentario:

  1. Me recuerda al caso actual de Vladimir Putin. Obviamente los procesos electorales no cumplen los estandares mínimos para que se ponga a Rusia como ejemplo de democracia liberal; sin embargo, sus polémicas leyes sobre la propaganda homosexual tienen más apoyo entre el pueblo que la mayoría de las medidas que llevan a cabo los gobiernos de la Europa occidental. Y lo mismo cuando prohibió las adopciones de niños rusos por parte de estadounidenses: al poco tenía las calles abarrotadas de gente apoyándole y pidiéndo que extienda el veto a todos los países.

    Saludos.

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