jueves, 28 de noviembre de 2013

LA BELLEZA DEL TRABAJO: "El trabajador está educado en el trabajo y en el sentimiento del deber, y la breve mirada le anima y no tiene la impresión de encontrarse ante la máquina como un preso."


ORDEN Y PULCRITUD 

La primera condición para la “belleza del trabajo” es la eliminación de todo lo feo, ante todo, la suciedad y la basura. Herramientas, utensilios, materiales y artículos de almacén, estarán siempre en el orden debido y a mano. Por eso los primeros trabajos exigidos de las fábricas y talleres por el servicio “Belleza del Trabajo”, después de su fundación en el año 1934, fueron medidas de descombro y limpieza. El alemán lleva en la sangre un pronunciado sentimiento de orden y limpieza, de modo que estos requisitos fueron cumplidos en todas partes, pronto y con gusto. 

Por todas partes se reunió el personal después del trabajo, para tomar escobas y palas y despejar y limpiar concienzudamente los talleres. Con toda intención se exigió que estos trabajos fueran voluntarios. Directores, jefes de servicio, ingenieros, obreros y aprendices, competían unos con otros en la limpieza de sus centros de trabajo. Así desaparecieron escombros y basuras de los patios de las fábricas y las calles de éstas quedaron limpias y cuidadas. 

Las paredes fueron pintadas de nuevo, para que los recintos tuvieran más claridad y recalcaran su limpieza. Se quitaron los viejos carteles y letreros, se colocaron en orden práctico las herramientas y sobre todo, desaparecieron en seguida los vidrios sucios; los vidrios opacos fueron sustituidos por otros claros, pues el trabajador tenía derecho a disfrutar de vista libre durante su trabajo. 

En el sistema antiguo se creía que tal vista podía distraer del trabajo. Pero el trabajador alemán está educado en el trabajo y en el sentimiento del deber, y la breve mirada que se permite desde la ventana durante el trabajo le anima y así no tiene ya la impresión de encontrarse ante la máquina como un preso. Fuera de estos primeros trabajos de limpieza y orden, se procuró embellecer los recintos mediante toda clase de pequeñeces agradables a la vista: aquí se pusieron flores, allí se pintaron sentencias en las paredes y allá afuera, en el patio, se plantaron pequeños jardines y cuadros de flores. 


Wilhelm Lotz; de "La Belleza del Trabajo en Alemania."







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