viernes, 15 de noviembre de 2013

LA MISIÓN FEMENINA: "Ser madre implica muchas obligaciones y entre ellas la de la educación del hijo. Una madre inculta, sin inquietudes, sin sensibilidad, no resultaría apropiada. Así pues, la mujer debe estudiar, debe tener una formación completa y general y una cultura extensa."

"Cuando tratamos a la mujer con delicadeza, la llevamos así a su esfera más natural; llevándola al terreno que le corresponde. Su misión no consiste solamente en embellecernos la existencia, sino que llegará el día en que traigan al mundo niños hermosos, con lo que serán la promesa más segura de que mañana tengamos un pueblo sano." (Adolf Hitler)

LA IMPORTANCIA DE LA MUJER

Aquí se plantea pues el tema más debatido y criticado sobre el concepto de la mujer en el Nacionalsocialismo. ¿La mujer ha de ser básica y exclusivamente madre? Realmente ésto no es ni mucho menos así para el Nacionalsocialismo, pero es indudable que la maternidad es el objetivo prioritario, aunque desde luego ni mucho menos, el único. Pero ser madre implica muchas obligaciones y entre ellas la de la educación del hijo. Una madre inculta, sin inquietudes, sin sensibilidad, no resultaría apropiada. Así pues, la mujer debe estudiar, debe tener una formación completa y general y una cultura extensa. De ello depende fundamentalmente el futuro. Muchas habrán escuchado la norma de las tres “K”: Kirche, Kuchen und Kinder (Iglesia, Cocina y Niños), sin embargo el significado real de estas tres “K” era: Kirchen, Kultur und Kinder, es decir "Iglesia, Cultura e Hijos". Esto no quiere decir que fuese parte del programa. Era una expresión popular que la propaganda ha tergiversado. 

“La revolución Nacionalsocialista dio a las discusiones existentes desde hace años sobre la posición y el campo de actividades propio de la mujer en el conjunto nacional, una dirección muy determinada: la mujer es la madre, que da al pueblo nuevas generaciones. Mantiene unida la familia. Su principal tarea consiste en la crianza y educación de los hijos. Esta decisión parece ser ante todo de naturaleza heredo-biológica y racial, y así es en realidad. 

Sobre todo lo demás, se encuentra el interés de la nación por tener hijos sanos, aptos y capaces, que sean los portadores de la vida del pueblo en el futuro. Pero esa determinación aparentemente biológica de la mujer implica un factor espiritual. En tanto la familia coloque las bases permanentes de todo ulterior dominio de la vida por la joven generación, se requerirán las energías espirituales de la mujer. Pero si la mujer, para ser guardiana de la familia, ha de ser algo más que ésto, entonces, junto a esta trascendental misión, se plantea el problema de la educación de la mujer para esta misión.”

Hace algún tiempo un importante modisto me decía que el padre es un invitado en la familia. Que cuando el padre abandona la familia todo queda igual, pero que cuando es la madre la que lo hace, se produce un problema profundo y a veces irremediable. En este orden de ideas, la misión de mantener unida la familia es fundamental y a ella destina el Nacionalsocialismo, importantes esfuerzos. ¿Qué mejor que tener un psicólogo en cada familia en vez de llenar de consultorios toda la nación? Consciente de esta misión, el Partido Nacionalsocialista, una vez llegado al poder, tenía como importante misión contribuir a la unidad familiar. 

“...difíciles de tratar son las personas caracterizadas con el concepto común de “asociales”, porque se adaptan sólo difícilmente a la organización social y constituyen por ello un peligro para toda la comunidad. Cuando tienen todavía un fondo sano y están por ello aún en condiciones de mejorar, representan un importante objeto de la educación Nacionalsocialista. La asistencia pública no tiene ya, desde hace tiempo, ninguna posibilidad a su favor. Pero el Partido dispone aún de algunos medios eficaces para su salvación para la comunidad. Una familia de esta clase se encuentra en la gran ciudad; calle oscura, piso interior mas oscuro aún; no paga el alquiler o lo paga con retraso; abandona a los hijos. 

La primera misión del grupo local de beneficencia Nacionalsocialista es la vigilancia de esta familia; después impone una curadora que se esfuerza en poner en orden la casa y el cuidado de los hijos y en educar a los padres en el cumplimiento de sus deberes. El Partido se pone de acuerdo con el taller donde el marido trabaja para que el alquiler sea enviado directamente al casero, sin pasar por las manos del marido... En forma parecida se procede con los alcohólicos, que abandonan a sus familias y no cumplen con sus deberes de manutención de los suyos. En otros países se considerarían suficientes las medidas de policía; la asistencia Nacionalsocialista se esfuerza en conseguir que los descarriados vuelvan al buen camino, asegurando primero la existencia de la familia. El grupo local del Partido se encarga, en el acto, de la protección especial de la familia, y de ocurrírsele al marido embriagado maltratar alguna vez a la mujer y a los hijos, los hombres del grupo intervendrán sin demora con toda su autoridad. 

Más importante aún es el trabajo educativo, que toca al hombre en su amor propio y se esfuerza en devolverle al sentimiento del deber. Como se ve, se trata de algo más que de medidas oficiales."


Jorge Mota; de "La Mujer en la Ideología Nacionalsocialista."







1 comentario:

  1. Muy bonito, que diferencia hay entre la educación nacionalsocialista con todos sus valores familiares a la anarquia capitalista, en el capitalismo solo prevalece la obsesión por el dinero y el consumo sin necesidad, la cultura, la educación brilla por su ausencia, esta es la gran diferencia.

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