jueves, 12 de diciembre de 2013

COMPROMISO EVOLUTIVO: "Crear seres a la imagen del Señor. Espíritu de sacrificio del individuo en favor de la colectividad, en favor de sus semejantes. La posterioridad olvida a los hombres que laboraron únicamente en provecho propio y glorifica, en cambio, a los héroes que renunciaron a la felicidad personal."




ESPÍRITU, MORAL Y RAZA

1.- El primero de nuestros principios (la espiritualidad del mundo y del hombre) que no supone, tal como queda definido en el programa del N.S.D.A.P., adscripción a ninguna confesión religiosa determinada, queda contenido en multitud de pasajes y alocuciones de Adolf Hitler, de las que aquí reproducimos una: "Un Estado de concepción racista tendrá, en primer lugar, el deber de sacar matrimonio del plano de una perpetua degradación racial y consagrarlo como la institución destinada a crear seres a la imagen del Señor" ("Mi Lucha" 2,II). La afirmación, implícita, en este texto de la existencia de Dios, supone la primacía y la anterioridad del Espíritu sobre la materia. La afirmación de la necesidad de que el hombre sea constituido imagen de Dios confirma la naturaleza espiritual del hombre. 

2.- La necesidad del compromiso moral se deduce de la constante exaltación que Adolf Hitler hace de la abnegación y del heroísmo a lo largo de sus textos, de los que entresacamos algunos: "El instinto de conservación ha alcanzado en el Ario, su forma más noble al subordinar su propio yo a la comunidad, y llegar al sacrificio de la vida misma en la hora de la prueba. El criterio fundamental del cual emana este modo de obrar lo denominamos (por oposición al egoísmo): idealismo. Bajo este concepto entendemos únicamente el espíritu de sacrificio del individuo en favor de la colectividad, en favor de sus semejantes." 

"La posterioridad olvida a los hombres que laboraron únicamente en provecho propio y glorifica, en cambio, a los héroes que renunciaron a la felicidad personal." ("Mi Lucha" 1,XI). 

Del Idealismo Moral se desprenden: 

a) El Honor y el sentido aristócrata del alma humana. Esto significa que la responsabilidad ética, por encima de los bienes materiales o estéticos, es el bien más precioso que posee cada uno, y que la perdida del Honor personal es la mayor desgracia que puede recaer sobre el individuo. 

b) El Socialismo. El Socialismo consiste en la voluntad espiritual de anteponer los intereses comunes a los intereses individuales, tal como reza el punto 25 del programa del N.S.D.A.P. Esto supone la consecución de un acuerdo social que anteponga la justicia a los intereses de grupo, alcanzando así, la superación de la lucha de clases en la cooperación social. Es evidente que esta voluntad social sólo puede partir de la capacidad moral de cada individuo. 

3.- Ya Hitler experimentó la necesidad del conocimiento de la Naturaleza y se lamentó de la ignorancia de sus contemporáneos ante sus leyes. Así aparece en este paisaje: "Hay verdades que están tan a la vista de todos que, precisamente por eso, el vulgo no las ve o por lo menos, no las reconoce. Así peregrinan los hombres en el jardín de la Naturaleza y se imaginan saberlo todo y conocerlo todo, pasando con muy pocas excepciones, como ciegos junto a uno de los más sobresalientes principios de la vida: el aislamiento de las especies entre sí" (" Mi Lucha" 1,XI).

El conocimiento científico es fundamental para nosotros los Nacional-Socialistas porque sólo él nos ha de permitir encaminar, de manera realmente provechosa, nuestra acción moral, señalándonos cómo ha de ser construido un mundo mejor y evitando que, por ignorancia, perjudiquemos a la vida queriendo beneficiarla. El reconocimiento total de los principios de la Naturaleza es el principal mérito moral y científico del Nacional-Socialismo y, en ello radica, la diferencia entre la Moral Nacional-Socialista y el Moralismo Igualitarista de los racionalistas. Estos últimos pretenden imponer a la Naturaleza sus dogmas sin considerar la constitución real del mundo ni las consecuencias de sus acciones arbitrarias. 

Los racionalistas y los moralistas burgueses no son realmente éticos, porque buscan más una satisfacción emocional de sus anhelos igualitarios que una verdadera mejora de la vida. Esto en el mejor de los casos, porque de ordinario las pretensiones dogmáticas de la mente frente a la Naturaleza, esconden un ansia de dominio que está sin duda en la base de las concepciones imperialistas del internacionalismo. Así el Capitalismo y el Comunismo buscan modelar una sociedad internacional gris, igualitaria y atómica, destruyendo las diferencias naturales. Frente a esto, los Nacional-Socialistas pensamos que la ética exige la búsqueda incondicional de la verdad y no la imposición de especulaciones mentales. De este acercamiento científico a la Naturaleza, los Nacional-Socialistas extraemos: 

a) El anti-Igualitarismo, porque la ciencia nos demuestra que los individuos, los sexos y las razas son genéticamente desiguales por razones esencialmente evolutivas y, que igualar arbitrariamente a aquello o mezclar irresponsablemente a éstas, no puede estar exento de lamentables consecuencias biológicas y culturales. Pero este anti-igualitarismo, nos obliga también a no reconocer más diferencias que las naturales y a luchar, por tanto, contra los privilegios. 

b) El Nacionalismo Racial, deducido de lo anterior. La ciencia nos enseña la importancia de la salud racial de la sociedad como la primera condición precisa para el florecimiento de la cultura y los valores. La observación de la Naturaleza nos muestra que en última instancia, la raza es la comunidad natural del individuo, el grupo de personas con las que posee un parentesco genético, base de un parentesco espiritual.


Alfred Rosenberg; de "Principios Filosóficos Fundamentales del Nacional-Socialismo."




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