lunes, 30 de diciembre de 2013

FIN DE AÑO ALEMÁN: "Los alemanes han tenido unas verdaderas vacaciones de Navidad, y como nunca, han celebrado estas fiestas sin moverse del seno de la familia. El descanso ha finalizado y de nuevo se vuelve al trabajo duro que la guerra ha impuesto a todos. Nadie rehusará este trabajo, porque se está acostumbrado a él y es preciso seguir esta ruta para evitar que el Reich sea vencido."


SOBRE LA OFENSIVA ALEMANA

Estas Navidades han representado para los alemanes tres jornadas de descanso completo. Y esto se aprecia mucho en estos tiempos en que la guerra total que sostiene Alemania no permite a nadie pensar en descansar. Durante tres días no ha salido humo de las chimeneas de las fábricas. En las ciudades las tiendas de comestibles no han abierto las puertas, mientras que el servicio de transportes urbanos ha sido reducido a lo mínimo. Los periódicos durante más de dos días han interrumpido su contacto con el público. Los alemanes han tenido unas verdaderas vacaciones de Navidad, y como nunca, han celebrado estas fiestas sin moverse del seno de la familia.

La seriedad ha presidido estas jornadas. No había motivo para que la alegría dominara a la gente. Tampoco era posible tenerla artificialmente, porque después del 20 de julio ha sido suprimido radicalmente lo que se entiende por locales de diversión. Ningún teatro funciona en todo el Reich. Quedan sólo los cines, a los que acude la gente que ha abandonado su domicilio y, busca un local con calefacción donde poder malgastar un par de horas. Toda la vida de Alemania en estas tres jornadas ha girado en torno a la radio. Ahora vivimos en Alemania la hora de la radio. Se está pendiente de ella para conocer las últimas noticias militares. También la voz del locutor nos dirá cada hora si el cielo del Reich está libre o no de aviones enemigos, y el momento preciso en que es necesario prevenirnos, porque todo parece indicar que la ciudad en que nos encontramos va a ser víctima de un ataque aéreo. Para todo está pendiente el alemán de la radio.

Estos días la radio ha hecho prodigios para llevar el consuelo a los hogares donde falta un ser querido y reforzar la moral de todos los que sufren de los males de esta guerra. El domingo, a las seis de la tarde, la radio llevó a todos los hogares alemanes la presencia de los frentes de combate y de todos los puestos donde se encuentran los soldados alemanes. Se captó primero y luego se radió por todas las emisoras la voz de un soldado alemán que hablaba en nombre de sus camaradas para desear felices Pascuas a las madres, a las, esposas y a los hijos. Algunas de estas voces venían de puntos lejanos del Reich que están completamente aislados. Por ejemplo, de los puertos franceses, etcétera. Muchos, al escuchar estas emisiones, pensaban por unos momentos que el padre, el marido o el hijo habían regresado del frente para pasar las fiestas en familia.

A las nueve en punto de la noche, la conocida voz del Doctor Goebbels llegó a los oídos de todos. Con interés se esperaba el discurso del Ministro de Propaganda. Muchos creían que él levantaría el velo que cubre las operaciones que se desarrollan en el Oeste y daría al pueblo las buenas noticias. El Doctor Goebbels habló media hora y se limitó a señalar los sacrificios que lleva realizados el Pueblo alemán y de la necesidad de seguir con energía el mismo camino si se quiere evitar que se cumplan los planes enemigos, que persiguen el exterminio del Reich Nacional-Socialista. El Doctor Goebbels, en esta sexta Navidad en guerra, habló en nombre del Führer, sobre quien dio las mejores noticias respecto a su excelente estado de salud corporal y a su trabajo inagotable para llevar a Alemania por el camino de la victoria. Las exigencias militares no permitieron al Ministro alemán de Propaganda regalar el oído de su auditorio con las buenas noticias que todos esperan conocer sobre el desarrollo de la batalla de invierno en el Oeste.

Nada en particular ha enturbiado la calma y la tranquilidad que han presidido estas tres jornadas de descanso completo. Hoy miércoles la gente ha vuelto a sus ocupaciones habituales. En el quiosco de costumbre ha adquirido su periódico. Después, con paso rápido, se ha dirigido en busca del tranvía o del tren eléctrico que todos los días a la misma hora toma para trasladarse a su oficina o a su fábrica. El berlinés andaba hoy más rápido que de costumbre, porque el termómetro ha bajado extraordinariamente estos días y el movimiento violento ayuda a combatir el frío. Este frío y el contacto con la multitud que ocupa totalmente los vagones del ferrocarril eléctrico han vuelto a todos los alemanes a la realidad cotidiana. El descanso ha finalizado y de nuevo se vuelve al trabajo duro que la guerra ha impuesto a todos. Nadie rehusará este trabajo, porque se está acostumbrado a él y es preciso seguir esta ruta para evitar que el Reich sea vencido y se conozcan tiempos mucho más difíciles y trágicos que los de este final de año.



José Marin; crónica radiotelegráfica de las 6 de la tarde del 27 de diciembre de 1944.







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