sábado, 1 de febrero de 2014

EL ESTADO NUEVO (1): "Lo que está en lucha, no son sólo dos sistemas políticos, el Estado Moderno y el Estado Nuevo; la lucha es entre dos concepciones totales de la vida, filosóficas: entre el Individualismo y el Solidarismo, que lleva lo que ya no puede llevar el Estado Moderno, lleva una creencia, una fe, un ideal."


FILOSOFÍA NS

De la Democracia histórica en crisis (la Democracia Liberal Individualista) han surgido dos movimientos antagónicos: el movimiento Comunista ruso, que es una superación del individualismo imperante, y el movimiento Orgánico Nacionalista, que es una reacción profunda contra este individualismo disolvente y anárquico. Resultan así, a la hora actual, en lucha, tres grandes frentes políticos: el frente Democrático-Liberal, oriundo de los principios de la filosofía racionalista de los siglos XVI, XVII y XVIII, que dominan y orientan las Revoluciones norteamericana y francesa, de fines de este último siglo y a los que luego se asocian, durante el siglo XIX, los principios Libero-Individualistas ingleses; el frente Comunista del Bolchevismo ruso y el frente Nacionalista de Alemania, Italia y España.

El frente Demo-Liberal, que plasma decisivamente en la Historia, desde los últimos años del siglo XVIII, llega hasta nuestros mismos días. Se advierten en él dos periodos perfectamente marcados: uno, que va desde fines del siglo XVIII hasta 1914, fecha de la guerra europea (1914-1918), y otro, que parte de esta trascendental contienda y pretende perdurar indefinidamente, a título de ser el que por fin ha sabido plasmar la verdadera Democracia y salvar la Libertad. El primer periodo, de iniciación y desarrollo de la fase Constitucional Libero-Individualista, creemos que debe denominarse revolucionario o empírico, y el segundo, de reconstrucción formalista, de racionalización del Poder, que diría Mirkine Guetzevitch, que ha quebrado bruscamente, sin poder cuajar en nada definitivo y certero, porque llevaba en la entraña el virus Demo-Liberal-Individualista, y por ello, ahora, se hunde cada vez más, para dejar paso, no sólo a un nuevo régimen político, sino a una nueva concepción total del Estado, y con ello a una nueva fase en el proceso de su historia.

Porque lo que está en lucha, no son sólo dos sistemas políticos, o sea, el sistema de la Democracia Liberal Individualista de Inglaterra, Estados Unidos y hasta hace poco de Francia, que dio origen y significación al llamado Estado Moderno, y el sistema anti-Liberal y anti-Individualista de Alemania, de Italia, de Portugal y de España, que representan el Estado Nuevo, no; la lucha no es sólo entre dos concepciones políticas, sino entre dos concepciones totales de la vida, entre dos concepciones filosóficas: la Filosofía, principalmente de los siglos XVI, XVII y XVIII, fundada en el Individualismo, y la Filosofía crítica y realista del primer tercio del siglo XX, fundada en el Solidarismo. El Estado Moderno francés, inglés y norteamericano, el Estado de las grandes Democracias, aunque en profunda crisis se apresta, en su agonía, a concentrar todas sus fuerzas, y creyéndose en posesión de la verdad definitiva, lleva como lema de su lucha: "noli me tangere".

Frente a él, con el calor y el entusiasmo de la vida nueva, calor de juventud, el Estado Nuevo, alemán, italiano, portugués y español, sale al encuentro, llevando al frente como lema de combate este otro: "liquidación total". Pero el Estado Nuevo lleva algo más que un lema: lleva, lo que ya no puede llevar el Estado Moderno, lleva una creencia, una fe, un ideal. (...)

La lucha ha puesto en pie de guerra a dos mundos, que a la hora actual, con toda clase de armas, deciden el destino de la Humanidad; estos dos mundos en plena guerra son: el ya viejo desacreditado Estado Individualista y Liberal, (...) y el mundo que amanece, que rinde culto al gran principio de la Solidaridad Nacionalista, y como consecuencia, al de la Solidaridad Humana.

Dejemos ya fuera de combate al Bolchevismo, que perdió su causa no sólo desde el punto de vista dialéctico, sino en la realidad histórica y ahora definitivamente se hunde en la guerra actual. El Estado Moderno es la Polis carcomida y agrietada ante la nueva Filosofía y por el imperio de las armas, y en su lugar ya se alza vigorosa y pujante, la nueva Civitas.

Las características del tipo de Estado producido por las revoluciones norteamericana y francesa, de la llamada Democracia Liberal-Individualista, del Estado Burgués de Derecho, eran las siguientes:

Primero. La afirmación de la realidad del individuo frente al Estado y, en su virtud, proclamación solemne de los derechos del hombre y formulación de los límites del Poder, con lo que se construye el Estado de Derecho Liberal-Individualista.

Segundo. La concepción demo-formalista, para asegurar al mayor número de individuos la intervención en el gobierno del Estado, consagrando a tal efecto, como principio fundamental, el de las mayorías, base de todo poder y piedra angular del dogma de la soberanía popular y nacional, soberanía del número que, algún día, habría de ser soberanía de las masas, de los bloques de individuos, construyendo así una Democracia puramente formalista y niveladora, inorgánica, que desconocía el verdadero asiento de la soberanía y su realización en el Estado.

Tercero. La elaboración de una falsa representación política, una de las piezas maestras del nuevo régimen, en el que los individuos representan a los individuos o a los grupos de individuos o a las clases, etc., sin acertar a elevarse a la verdadera concepción del Estado, a su actuación por medio de órganos, para la realización de sus funciones, mediante las cuales se desenvuelve y cumple la finalidad estatal, dentro de una estructuración orgánica y jerárquica, de acuerdo con la esencia misma natural del hombre y del Estado. Con lo que además es preciso renovar totalmente los conceptos relativos a la representación política.

Cuarto. La condensación de toda la realidad política en el gobierno del Estado, considerado como un complicado mecanismo de concentración de Poder y, por tanto, de posible tiranía, para cuya limitación y dirección se organiza un sistema de divisiones y subdivisiones, de frenos y contrafrenos, puramente rituales y formalistas como la estructura toda, que no logran sino debilitar al Poder en los momentos graves, como observó ya Wilson, produciéndose además, como advertía éste, la evaporación de la responsabilidad. Se desconocen en tal régimen las profundas más eficaces garantías que proceden de las reacciones orgánicas del Pueblo, como conjunto de ciudadanos, como sistema de órganos, o sea, del verdadero Pueblo Político, como contenido fundamental histórico del Estado.

Quinto. La equivocada concepción del demos como una pluralidad de individuos, como una colectividad, desconociendo que el Pueblo, el Pueblo Político es una unidad orgánica, una Corporación de ciudadanos.


Profr. Luis del Valle; del libro  "Democracia y Jerarquía."






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