jueves, 13 de febrero de 2014

JOSEPH GOEBBELS 49 (color): "Este primer discurso lo debe haber llenado de alegría. Había hablado un tribuno nato, uno que pocos años después era escuchado en todo el mundo, odiado pero también admirado."



UN JOVEN ORADOR

Sin embargo el día llegaría en el que se cumplía el sueño del padre. Después de varios azarosos años regresaba al hogar paterno del Rheydt el flamante Doctor en filosofía Joseph Goebbels. Jamás había habido un verdadero doctor en la familia de los Goebbels, el orgullo era inmenso. Pero para mucho el lindo título no serviría. Goebbels se había graduado en 1922. En 1923 la inflación había alcanzado cifras inconciliables. El nuevo doctor no encontraba trabajo alguno. Sin el apoyo de su padre no habría subsistido, igual como durante los años estudiantiles.

"A mi padre le hubiese agradado que yo fuera funcionario estatal, es decir vitalicio, pero para eso hacía falta poseer el diploma correspondiente. Significaría más tiempo y más dinero. No disponíamos ni de uno ni de otro." Sonriendo Goebbels agregaba: "En ese momento ninguno de los dos imaginábamos que la vida me iba a llevar al ansiado puesto estatal, si bien después de muchos rodeos, y mucho menos que al de Ministro."

Una de esas vueltas era el Partido político NSDAP, al que Goebbels se había afiliado con el número 8962. Este paso volvía a producirle al padre "grandes preocupaciones". Como severo católico creyente siempre miraba nuestras ideas con escepticismo, pero ahora el "joven mozalbete" se postulaba como candidato para su partido a concejal de la comuna de Rheydt.

Papá Goebbels le juraba "por todos los santos" que esa candidatura no le impediría a él votar por su propio partido, el Centro. Pero mediante una pequeña treta el hijo lograba hacerle cambiar de idea. Le decía que lo pensara bien y dos veces porque en estos comicios muy bien un voto podría hacer cambiar el resultado. De alguna manera se las arregló para espiar al padre donde colocaba su cruz: detrás del NSDAP con su candidato Dr. Joseph Goebbels. El padre había vencido al hombre del centro, pero no lo confesó nunca. Por otra parte, no hubiera tenido por qué mortificarse, pues el candidato del centro no sintió la pérdida de un voto de renegado: el hijo había perdido por lejos.

Cuando Goebbels pronunció su primer discurso público, el padre le aseguró que "nadie ni nada lo haría ir a una reunión Nacional-Socialista." Pero cuando el joven idealista hablaba, descubrió detrás de una columna al padre que se creía bien escondido. Esta asistencia a una reunión donde hablaba su hijo, como a otras muchas más, el orgulloso padre pretendía mantenerlas en secreto. ¿Pero acaso se iba a perder las ovaciones de un público entusiasmado le tributaba a su hijo?

La primera muestra de su talento oratorio, Joseph la había dado para pascuas de 1917, cuando se lo honró en su colegio por haber escrito el mejor trabajo del bachillerato, con el derecho de pronunciar el discurso de despedida en el aula magna del Colegio Humanista de Rheydt. Fue una conferencia brillante, de estilo perfecto y de alto nivel. Sin embargo su profesor aparentemente opinaba distinto, o creía necesario evitar que el éxito de su alumno se le subiera a la cabeza. Dieciseis años más tarde Goebbels recuerda en su libro "del Kaiserhof a la Cancillería" que el buen señor lo había palmeado benevolamente diciéndole: "Talento tiene, mi estimado alumno, pero para orador lamentablemente no alcanza."

Al padre este primer discurso de su hijo lo debe de haber llenado de alegría. Había reconocido seguramente que ahí había hablado un tribuno nato, uno que pocos años después "era escuchado en todo el mundo, odiado pero también admirado", como Goebbels lo formulaba aquella noche en Lanke frente al hogar. Finalizando decía que era una pena que el padre no hubiera vivido bastante para seguir la carrera política de su hijo, la que no hubiera imaginado ni en sus más osados sueños.

Yo creo que no fue una pena, sino una suerte para Friedrich Goebbels que Dios se lo llevara treinta años antes que a su mujer.    


Wilfred von Oven; de "¿Quién era Goebbels?"







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