jueves, 13 de febrero de 2014

LUCHA DE PACTOS: "Se hallan sobre el tablero europeo a punto de ser movidas las piezas capitales del orden internacional. Las jugadas posibles son varias, pero sólo una cambiaría el rumbo de las relaciones franco-alemanas."

Sr. Ramsay MacDonald

INCERTIDUMBRE EUROPEA

En apariencia, de un par de años a esta parte no ha sufrido alteraciones la diplomacia internacional.

El procedimiento de los viajes sensacionales, inaugurado por el Sr. Ramsay Mac Donald, continúa siendo la moda de las Cancillerías. Pero entonces se trataba de preparar asambleas, negociaciones y torneos a la vista del público, porque la “diplomacia secreta” estaba en derrota. No movía un político en funciones un pie ni pronunciaba una palabra sin acompañar su gesto de una salvedad en honor de la Sociedad de Naciones: todo lo que se hiciera estaría “enmarcado” en el “cuadro” de los compromisos de Ginebra.

Hoy día no se trata de atentar contra el convenio de la Liga; más parece que el internacionalismo pacifista ha sufrido alguna mengua y sus mejores adalides van a él después de extraños rodeos. Una nueva situación quiere inaugurarse en Europa después del plebiscito del Sarre. Mejor dicho: se ha despertado un nuevo impulso de aproximación entre las naciones.

Francia e Italia se hallan menos disconformes con sus mutuas exigencias. Precisamente en el fondo de su aproximación se halla el oscuro problema etíope, o abisinio, que ha de ser objeto de oportuno estudio en estas columnas, por los peligros de una contienda colonial que encierra.

Pero circunscribiéndonos al Continente europeo, el resultado de esa inteligencia París-Roma.es el convencimiento en Berlín, de que las tentativas de expansión violenta hacia el Danubio se hallan hoy por hoy frustradas. Por el sistema plebiscitario se quisiera obtener lo que antes se perseguía por medios de acción y propaganda directa en Memel, Eupen, Malmedy, etcétera.

El Gobierno Nacional-Socialista enfoca su actividad hacia Polonia, precisamente al cumplirse el aniversario del Pacto germano-polaco, en virtud del cual quedaba suspendida por diez años toda reclamación del Reich sobre el corredor polaco. La cacería organizada como pretexto para la visita del presidente del Consejo prusiano, Sr. Hermann Goering, es la pesadilla en estos momentos de los comentaristas, quienes entrevén una maniobra de alto estilo, directamente relacionada con el proyecto de un Pacto del Este.

La visita de Pierre Étienne Flandin y Pierre Laval a Londres, demuestra que la movilidad diplomática, ha alcanzado un grado de dinamismo sólo explicable por la decidida voluntad de los Gobiernos de aprovechar el favorable momento psicológico del retorno del Sarre a Alemania, para obtener resultados tangibles en orden a reglamentar las necesidades defensivas de unos y otros.

Se vuelve a hablar del reconocimiento “de jure” de la paridad de derechos militares entre vencedores y vencidos. ¿Es seguro que los gobernantes británicos harán a los franceses proposiciones concretas respecto del Reich? Por lo menos, intentarán hallar términos opuestos de compensación que fueran capaces de establecer un cierto equilibrio entre la tenacidad con que en París son interpretados los artículos de Versalles y la resistencia que el Gobierno de Hitler opone a todo ofrecimiento teórico a cambio del reingreso en Ginebra.

Se hallan sobre el tablero europeo a punto de ser movidas las piezas capitales del orden internacional. Las jugadas posibles son varias, pero sólo una cambiaría el rumbo de las relaciones franco-alemanas. Esta es la jugada que parece soñar MacDonald, y consiste en dar a Alemania la sensación de que se le devuelve su libertad militar, mientras Francia tenga asimismo la sensación de que las compensaciones que se le ofrecieran garantizasen su supremacía armada y su sabia directiva diplomática sobre los pueblos que forman el formidable cinturón que amenaza soltarse en el extremo polaco.



"La Vanguardia"; 28 de enero de 1935.







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