sábado, 15 de marzo de 2014

ADOLF HITLER 58 (color): "Nadie puede negar que en Alemania existe hoy un Espíritu Nuevo. El Pueblo alemán no quiere la guerra sino la paz y el trabajo. No como nuestros adversarios, que han necesitado catorce años para crear un ejército de seis millones de parados; nosotros hemos invertido un año para dar trabajo a tres millones de parados, sabemos que todavía nos falta mucho que hacer pero el Gobierno cumplirá su deber."


FESTIVIDAD DEL 1° DE MAYO: EL PRIMER AÑO NS

Entre los actos conmemorativos del día, destacó el celebrado en el aeródromo de Tempelhof de esta capital, con una concurrencia de millares de personas.

A las dieciséis (hora local) el Doctor Joseph Goebbels tomó la palabra:

“Recordamos que ha pasado un año de los cuatro solicitados al Pueblo al momento de nuestra llegada, para la reconstrucción Nacional-Socialista de Alemania, año de acaecimientos inauditos. Por eso, en nombre de todos los que trabajan y en nombre de toda la nación expresamos la gratitud al Führer. ¡Saludamos al más grande obrero del Pueblo, Adolf Hitler!”

Después el señor Hitler se dirigió a la multitud:

“Agradezco a todas las mujeres y hombres de Alemania, agradezco a la Providencia y a toda la nación por el resultado obtenido durante el año, lo que indica que estamos en el buen camino, a pesar de las calumnias de nuestros enemigos y críticos. Nadie puede negar que en Alemania existe hoy un Espíritu Nuevo.

El Pueblo alemán no quiere la guerra sino la paz y el trabajo. Después de 15 años, el Pueblo alemán ha encontrado de nuevo la fe en sí y el camino de la nueva vida con su propia fuerza. El problema del paro, originado y comenzado por los tratados de paz, ha sido solucionado parcialmente, siendo el resultado que más de la mitad de los parados han sido reintegrados al trabajo productor.

No como nuestros adversarios, que han necesitado catorce años para crear un ejército de seis millones de parados; nosotros hemos invertido un año para dar trabajo a tres millones de parados, sabemos que todavía nos falta mucho que hacer pero el Gobierno cumplirá su deber.

Si hubiese durado aun muchos años esta situación, el Pueblo alemán hubiera olvidado el trabajo, perdiendo así sus obreros especializados y en el Estado Nacional-Socialista no puede haber diferencias de clase, teniendo que aprender cada uno, por su propia experiencia, el trabajo manual para mejor comprender el del campesino y el obrero.

Es necesario apartar las organizaciones del Nacional-Socialismo para evitar la destrucción de la nación, ahorrando así a ésta grandes dificultades y dinero, porque esas organizaciones costaban anualmente varios millones que ahora podrán ser usados en la economía.

Durante más de un año de permanencia en el Poder, millones de personas se han agregado al movimiento Nacional-Socialista, que está por encima de todas las clases, oficios y confesiones, que no se realiza por el reconocimiento del Partido sino por una transformación Nacional-Socialista causada por el llamamiento del corazón.

Invito a todos a unirse a la juventud alemana para alcanzar la nueva Alemania. Si miramos la insignia de esta fiesta, veremos la hoz y el martillo, símbolo del campesino y del obrero, ambos esenciales para nuestra economía.

El Pueblo alemán, desde su venerable Presidente del Reich hasta el obrero y campesino, todos forman una Alemania que no siente rencor contra nadie y quiere vivir en paz con todo el mundo, pero exige también el derecho de defender su propia vida y a su Pueblo.

Pido la bendición de la Providencia para que en el año que empieza se realice el deseo del Pueblo alemán de ser un Pueblo alemán libre y un Reich alemán pacífico.”

Con el discurso del Presidente de Ministros del Reich y de Prusia, General Hermann Goering, en el Lutsgarten, terminaron las manifestaciones celebradas con motivo de la Fiesta Nacional del Trabajo:

“Para nosotros el trabajo es un honor igual que sea manual o espiritual. El verdadero socialismo es diferente al predicado por los socialistas, o sea el interés de todos ante el interés individual. Hemos vencido a nuestro enemigo más encarnizado, el Comunismo, pero tenemos que estar en guardia para evitar que el monstruo pueda levantar algún día su cabeza, lo que impediremos, si fuera necesario con las medidas más enérgicas.”

Se calcula que el número de personas que concurrió fue de dos millones.



Agencia “United Press”; Berlín, 01 de mayo de 1934.







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