domingo, 2 de marzo de 2014

EL ESTADO NUEVO (2): "La estructura externa del Estado Étnico o Nacional-Socialista se basa o se produce paralelamente a la estructuración espiritual interna del Pueblo. El Nacional-Socialismo, como forma estatal, no quiere ser considerado como una dictadura en el sentido de un despotismo impuesto al Pueblo, sino como una nueva forma de Democracia Nacional."



LOS TRES PUNTOS DEL ESTADO NS

La estructura externa del Estado Étnico o Nacional-Socialista se basa o se produce paralelamente a la estructuración espiritual interna del Pueblo. Ambos aspectos el exterior, y en mayor grado aun el interior, son conceptos nuevos y absolutos que no admiten concesiones ni discusiones. Ambos integran los conceptos Nacional y Social, y ello en la más elevada potencia. Esto quiere decir que lo Nacional = Nación, Pueblo; y lo Social = comunidad, son lo principal, y que el individuo aisladamente es lo secundario. El Estado Étnico quiere que el Pueblo practique la política no en el sentido en que cada individuo haga política, sino de que cada uno piense y sienta políticamente, es decir, que tenga siempre presente su propio destino y el de sus conciudadanos y se identifique con ello en sus obras y sus pensamientos. (...)

El Nacional-Socialismo, como forma estatal, no quiere ser considerado como una dictadura en el sentido de un despotismo impuesto al Pueblo, sino como una nueva forma de Democracia Nacional, más exactamente germánica, como un Estado germánico dirigido por un caudillo, por un Führer. (...)

Las línea que Hitler trazó ya en 1923 en su libro, son convertidas ahora en realidad. Los puntos esenciales de su ideología son las columnas que sostienen su enorme edificio, porque se basan en la realidad y en la naturaleza humana. 

El primer punto se refiere a la sangre y raza. A la afirmación Marxista de que los hombres son iguales, opone el Nacional-Socialismo su tesis de que los hombres son distintos, fundamentándose en la etnología y la eugenesia, de la importancia de las razas y la herencia de la salud. A él se debe que el problema racial haya pasado de las discusiones teóricas al de gobierno práctico y político. El hombre, al igual que el resto del mundo orgánico, está sometido en todos sentidos a la ley natural de la herencia, noción que hasta ahora sólo había tenido una aplicación práctica y útil en el terreno de la cría animal y vegetal.

El segundo punto fundamental del Nacional-Socialismo es el Pueblo y la comunidad étnica. La ciencia demuestra, dice el Nacional-Socialismo, que en esta tierra no todos los que tienen semblante humano son iguales, sino que más bien las grandes razas presentan diferencias hereditarias, corporales y sobre todo espirituales y sentimentales muy profundas. Declaró Hitler en la asamblea del Partido el 01 de septiembre de 1933:

"El Nacional-Socialismo desea que la dirección política y cultural del Pueblo alemán conserve el semblante y la expresión de aquella raza que por medio de su heroísmo y gracias a su disposición interna creó al Pueblo alemán de un conglomerado de componentes distintos. El Nacional-Socialismo profesa de este modo una doctrina heroica de la valorización de la sangre, de la raza y de la personalidad, así como de las eternas leyes de selección".

El tercer pilar del Nacional-Socialismo es la idea social. Ella da su carácter revolucionario y le confiere la fuerza y significación de una decisiva revolución histórica. La idea social es sostenida sobre todo por una fuerza ética, o sea el concepto de que la vida humana, es una forma de la existencia que no se obtiene ni se mantiene por medio de ligaduras externas, sino por una ley interna que determina la mutua actitud recíproca de los hombres. 


Johannes Öquist; del libro "El Reich del Führer".







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