lunes, 3 de marzo de 2014

EL ESTADO NUEVO (3): "El hombre ha vivido siempre en sociedad y no podemos pensarlo sino como miembro de una sociedad, colaborador en su Destino. El Poder no puede ser sólo una fuerza que manda ni una coacción que obliga y que sanciona. Es preciso que, ante todo, sea una razón, una justicia, un deber. Y eso es la Autoridad: el Poder por las rutas del Deber, cuando el Poder sirve para cumplirlo, cuando el Poder obra en justicia y se prestigia éticamente; entonces el Poder es verdadera Autoridad."



RECTIFICACIONES CIENTÍFICAS A LA CONCEPCIÓN DEMO-LIBERAL (Parte 1)

Convendría establecer cuáles son las rectificaciones fundamentales que la nueva Filosofía Política exige de la concepción Demo-Liberal, hasta ahora, como decimos, dominante.

Primera. El Pueblo no puede ser considerado como un agregado de individuos libres e iguales en que reside la soberanía y de que ellos transmitan sólo el ejercicio. Es preciso elevar a la concepción del Pueblo como Pueblo Político, distinto del Pueblo geográfico-histórico y, por tanto, al Demos considerarlo como una "magnitud sustantiva" (Koellreutter), como una "totalidad orgánica" (Spann), como un organismo corporativo o como una Corporación Órgánica, una síntesis social, en la que el individuo desaparece y se transforma en un órgano de pensamiento y acción para un Destino superior.

La Nación no puede ser ya sólo el Pueblo geográfico-histórico en que persiste el agregado humano con ciertos caracteres de una cierta cohesión que se abandonan así mismos en la Historia; sino que la Nación es una verdadera Persona Moral de la que son miembros los hombres de la generación actual, los de la pasada como los venideros; que no podrán ser sólo los individuos de la concepción Liberal, sino que se convierten en órganos conscientes de esta Personalidad Nacional, de su Ideal de vida y de su misión en el mundo, a la que deben entregarse con toda el alma.

Es necesario rectificar el concepto del Estado, pues se construye sobre esta Persona Moral Nacional formando una Corporación de ciudadanos, un sistema de órganos conscientes para altas funciones de unidad y solidaridad, que constituirán el Pueblo Político, el verdadero Demos, el Nuevo Demos de la Nueva Democracia orgánica. Así, dentro de la Persona Moral Nacional, surgirá naturalmente la Nueva Personalidad del Estado, que no se superpone ni yuxtapone a la otra, sino que produce un fenómeno real de intususcepción, pues el Estado asimila y aprovecha los elementos nacionales para su progresiva misión histórica.

Segunda. Es preciso rectificar la idea de Potestas y completarla con la de Auctoritas. El Estado Moderno era un Estado-Poder y el Poder era tan sólo un principio de garantía de las libertades individuales. Era, dice Koellreutter, simplemente Machtstaat y era necesario transformarlo en un Volkstaat: volviendo a presentar la idea de comunidad, del Pueblo Político.

La concepción Liberal del Estado-Poder, del Estado-Fuerza coactiva, tenía un peligro: que se convirtiera no en una garantía, sino en un opresión arbitraria, y de aquí los tres poderes clásicos: el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial. Pero esta absurda división tripartita del Poder equivalía a la pulverización del Poder, siendo el Estado Moderno una caricatura de Estado. Wilsson, profesor un día de Política en una universidad de los Estados Unidos, había observado la falta de unidad en la dirección; la debilitación del Poder en los momentos graves y la evaporación de toda responsabilidad. Es preciso reconstruir la unidad del Poder, y de aquí la sustitución de "la Doctrina de la División del Poder" por "la Doctrina de la Diferenciación Funcional."

Pero el Demo-Liberalismo no se sintió tranquilo con esta división del Poder y estableció otra: la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano. "Toda sociedad en la cual la garantía de los derechos no está asegurada ni la separación de los Poderes establecida, no tiene Constitución." (Artículo 16 de la famosa Declaración de 1789).

En la lucha eterna entre el Poder del Estado y la Libertad del Individuo, significaba el triunfo de la Libertad. El individuo se colocaba en todo momento frente al Estado, y como la sociedad era un agregado de individuos, era la sociedad contra el Estado. Mas el hombre ha vivido siempre en sociedad y no podemos pensarlo sino como miembro de una sociedad, colaborador en su Destino. El individuo es una abstracción, * porque en la vida social no conocemos más que socios, miembros, órganos de la comunidad social; una síntesis social formada por las acciones y reacciones de tales órganos en los profundos senos sociales.

Entonces podemos observar que tales miembros de la comunidad humana más que exigir derechos, cumplen con exigencias de cooperación, con deberes de solidaridad, y más que exigir respeto a tales derechos, en cuanto poderes de obrar o facultades de exigir, ofrecen a la comunidad colaboraciones, misiones, servicios, funciones cooperativas y solidarias. Las "declaraciones de derechos" han de ser sustituidas por "declaraciones de principios" (que establecen un sistema de cooperaciones entre los miembros de la comunidad).

Por otro lado, la concepción Liberal del Poder-Coacción y del Estado-Fuerza era una concepción puramente jurídica y de ahí su famosa concepción del llamado Estado de Derecho. Pero es preciso que esta concepción jurídica sea completada con una concepción ética, en la que la Potestas se convierte en Auctoritas. Porque el Poder no puede ser sólo una fuerza que manda ni una coacción que obliga y que sanciona. Es preciso que, ante todo, sea una razón, una justicia, un deber. Y eso es la Autoridad: el Poder por las rutas del Deber, cuando el Poder sirve para cumplirlo, cuando el Poder obra en justicia y se prestigia éticamente; entonces el Poder es verdadera Autoridad.

Y entonces, ya el Estado no es un puro Estado de Fuerza, sino que es, como diría Koellreutter: una Comunidad Ética, con la que renace la Filosofía Política griega en donde la Política se subordina a la Ética, apareciendo la Civitas Dei de la que habló San Agustín.


Profesor Luis del Valle; extractos tomados de la obra: "Democracia y Jerarquía".



* En una publicación posterior se ampliará al respecto. No debe creerse que en la concepción del Estado Nuevo (Estado Étnico o Estado Nacional-Socialista) se niega la existencia unitaria de los miembros de la Corporación Orgánica (que es el Estado, como se expuso), pues el Estado NS reconoce la propiedad privada del hombre.







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