miércoles, 19 de marzo de 2014

EL RETORNO: "Según dice en el primer artículo, la Policía secreta prusiana calcula en 90 mil el número de judíos emigrados desde la implantación del régimen Nacional-Socialista, y 20 mil el número de arios alemanes que abandonaron el Reich por razones políticas."



SOBRE LA CUESTIÓN SEMITA

El órgano Nacional-Socialista “Volkischer Beobachter” empieza una serie de artículos sobre la cuestión judía, que son publicados igualmente en América por un consorcio de Prensa.

Según dice en el primer artículo, la Policía secreta prusiana calcula en 90 mil el número de judíos emigrados desde la implantación del régimen Nacional-Socialista, y 20 mil el número de arios alemanes que abandonaron el Reich por razones políticas.

Unos 10 mil, en su mayoría judíos, regresaron a Alemania. Como sea que el reflujo de emigrantes se intensifica, han sido creados, en 28 de enero de este año, unos campos de educación para dichos inmigrantes, donde son internados a medida que regresan.



Agencia "DNB"; Berlín, 09 de mayo de 1935.







4 comentarios:

  1. Mucho antes de que el gobierno de Hitler comenzara a restringir los derechos de los judíos alemanes, los líderes de la comunidad judía mundial declararon formalmente la guerra contra la "Nueva Alemania", en momentos en que el gobierno estadounidense e incluso los líderes judíos en Alemania estaban instando a la precaución en el trato con el nuevo régimen de Hitler.


    La guerra declarada por la dirigencia judía internacional sobre Alemania no sólo provocó represalias concretas por parte del gobierno alemán sino que también sentó las bases para una poco conocida alianza económica y política entre el gobierno de Hitler y los líderes del movimiento sionista, los que esperaban que la tensión entre los alemanes y los judíos condujera a una emigración masiva hacia Palestina. En resumen, el resultado fue una alianza táctica entre los nacionalsocialistas y los fundadores del actual Estado de Israel, un hecho que muchos hoy preferirían que fuera olvidado.

    Hasta este día, es generalmente creído (aunque incorrectamente) que cuando Adolf Hitler fue designado como Canciller alemán en Enero de 1933, el gobierno alemán comenzó políticas para suprimir a los judíos de Alemania, incluso acorralándolos y poniéndolos en campos de concentración, y lanzando campañas del terror y violencia contra la población judía doméstica.

    A pesar de que hubo erupciones esporádicas de violencia contra los judíos en Alemania después de que Hitler subió al poder, esto no fue oficialmente aprobado o estimulado. Y la verdad es que los sentimientos anti-judíos en Alemania (y en otras partes de Europa) realmente no eran nada nuevo. Como todos los historiadores judíos dan testimonio con mucho fervor, los levantamientos anti-judíos en distintos grados habían estado siempre presentes en la historia europea.

    En cualquier caso, a principios de 1933 Hitler no era el líder indiscutible de Alemania, ni tampoco él tenía todo el mando sobre las fuerzas armadas. Hitler era una figura importante en un gobierno de coalición, pero él estaba lejos de ser el gobierno mismo. Aquello fue el resultado de un proceso de consolidación que evolucionó posteriormente.

    Incluso la Asociación Central de Judíos Alemanes (Centralverein deutscher Staatsbürger jüdischen Glaubens), conocida abreviadamente como la Verein, refutó la sugerencia (hecha por algunos líderes judíos de fuera de Alemania) de que el nuevo gobierno estaba provocando deliberadamente levantamientos anti-judíos.

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  2. La Verein publicó una declaración afirmando que "las autoridades gubernamentales responsables [es decir, el régimen de Hitler] no son conscientes de la situación amenazante", y diciendo que "no creemos que nuestros conciudadanos alemanes permitirán ser llevados a cometer excesos contra los judíos".

    A pesar de esto, los líderes judíos en Estados Unidos y Gran Bretaña determinaron por su cuenta que era necesario lanzar una guerra contra el gobierno de Hitler.

    El 12 de Marzo de 1933 el American Jewish Congress anunció una protesta masiva en el Madison Square Garden para el 27 de Marzo. En esa oportunidad el comandante en jefe de los Veteranos de Guerra judíos pidió un boicot estadounidense hacia los bienes alemanes. Mientras tanto, el 23 de Marzo 20.000 judíos protestaron en el Ayuntamiento de Nueva York, mientras grandes concentraciones fueron organizadas en los exteriores de las compañías navieras North German Lloyd y Hamburg-American, y se montaron boicots contra los bienes alemanes en todas las tiendas y negocios de la ciudad de Nueva York.


    IMAGEN: Pocas personas conocen los hechos acerca del acontecimiento singular que ayudó a provocar lo que finalmente fue conocido como la Segunda Guerra Mundial: la declaración judía internacional de guerra contra Alemania poco después de que Adolf Hitler subió al poder y mucho antes de que cualquier sanción oficial del gobierno alemán o represalias contra los judíos fueran implementadas. La edición del 24 de Marzo de 1933 del The Daily Express de Londres (mostrado encima) describía cómo los líderes judíos, en combinación con poderosos intereses financieros judíos internacionales, habían lanzado un boicot contra Alemania con el propósito expreso de mutilar su ya precaria economía, con la esperanza de derribar el nuevo régimen de Hitler. Fue sólo entonces que Alemania devolvió el golpe como respuesta. Así, si la verdad ha de ser dicha, fue la dirigencia judía mundial, y no el Tercer Reich, quien disparó efectivamente el primer tiro en la Segunda Guerra Mundial. El destacado abogado de Nueva York Samuel Untermeyer fue uno de los principales agitadores en la guerra contra Alemania, describiendo la campaña judía como nada menos que una "guerra santa".

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  3. El hecho es que el establecimiento final del Estado de Israel estaba basado en el fraude. Los sionistas no representaban nada más que una pequeña minoría de judíos alemanes en 1933.

    Por una parte, los padres sionistas de Israel querían denuncias fuertes de las "crueldades" de Alemania en contra de los judíos del mundo, mientras al mismo tiempo exigían moderación, de modo que el gobierno nacionalsocialista permaneciera estable, financiera y políticamente. Así el sionismo boicoteó el boicot.

    Para todas las intenciones y propósitos, el gobierno nacionalsocialista fue lo mejor que le sucedió al sionismo en su historia, ya que "demostró" a muchos judíos que los europeos eran anti-judíos sin remisión y que Palestina era la única respuesta: el sionismo vino a representar a la mayoría aplastante de judíos únicamente por el engaño y la cooperación con Adolf Hitler.

    Para los sionistas, tanto las denuncias de las políticas alemanas hacia los judíos (para mantener a los judíos asustados), como el refortalecimiento de la economía alemana (por el bien del reestablecimiento final), eran imperativos para su movimiento. Irónicamente, hoy los líderes sionistas de Israel se quejan amargamente del horroroso e inhumano régimen de los nacionalsocialistas. De esa manera el fraude continúa.

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  4. La toma del poder por el nacionalsocialismo quebró la influencia del judaísmo. Esto no debe conducir a que ahora descansemos en una actitud contemplativa. El judío es suficientemente astuto como para probar, siempre de nuevo, a través de senderos torcidos, de conquistar en forma fraudulenta nuevamente las posiciones perdidas.
    El grito de ¡Alemania despierta! no debe extinguirse jamás en lo que respecta a la cuestión judía.

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