martes, 18 de marzo de 2014

LA INDUSTRIA DEL AUTOMÓVIL (2): "Si nuestros vecinos necesitan muchos automóviles, lógico es que Alemania con 50 grandes ciudades, necesite también buenos transportes por carretera. Para llenar esa laguna, Alemania necesita fabricar intensamente; además deberá exportar. Pero la exportación tan sólo es posible si el Mercado Nacional es grande, es decir cuando los precios de fabricación son bajos."


EL LATIGAZO A LA INDUSTRIA AUTOMOVILISTA

De la revista inglesa “The Motor” del 20 de marzo, traducimos las siguientes líneas:

“Pocas personas en nuestro país se hacen cargo de la enorme influencia ejercida por el Canciller Hitler sobre el conjunto de la vida de la nación alemana, y en materias muy alejadas de la política, por cierto. Sean cuales sean, nuestras ideas a favor o en contra de los métodos adoptados, es preciso reconocer que han beneficiado grandemente la industria nacional en general, y entre ello, la industria del automovilismo muy particularmente.

No es conveniente que un político mantenga todas sus promesas ciertamente, pero las que hizo Herr Hitler en el Salón del Automóvil de Berlín en 1933, se han cumplido exactamente. Él empezó aboliendo los impuestos sobre todos los coches nuevos, y después redujo los de segunda mano. Conjuntamente con una compañía de ferrocarriles, ha inaugurado el programa de construcción de 7 mil nuevas carreteras o auto estradas en las que se emplearán 100 mil obreros.

Estas carreteras no son del tipo corriente, sino modernas y verdaderas rutas para automovilismo únicamente, con dirección doble (tráfico en un sentido), sin paso a nivel alguno, salvándose los cruces -carreteras, ríos, etc.- por puentes o túneles, y con un buen pavimentado anti-deslizante. No se presentará aquí el problema de puentes débiles para los pesos pesados. Los puentes son de hormigón armado, de enorme resistencia, lo suficientemente macizos para resistir según se rumorea, el peso de gruesa artillería. 600 millas han sido terminadas ya.

Estas nuevas carreteras se emplearán para el tráfico particular y comercial. Ya se dedicaron para ello 50 millones de marcos de los 250 millones que el Estado piensa dedicar. El día 08 de marzo en la inauguración del Salón de Berlín, Herr Hitler dijo que:

‘125 millones de americanos poseían 24 millones de automóviles, y que si los alemanes aspiraban a alcanzar la misma proporción, será preciso fabricar 12 millones de coches; si se compara en cambio con Inglaterra, Francia y Alemania, necesitará 3 millones, siendo así que tan sólo son 500 mil los que ahora posee.

Si nuestros vecinos necesitan muchos automóviles, lógico es que Alemania con 50 grandes ciudades, necesite también buenos transportes por carretera. Para llenar esa laguna, Alemania necesita fabricar intensamente; además deberá exportar. Pero la exportación tan sólo es posible si el Mercado Nacional es grande, es decir cuando los precios de fabricación son bajos.

No se trata de un problema técnico, puesto que Alemania bajo este aspecto va a la cabeza del mundo. No es problema de calidad o habilidad manual. Los precios aquí son relativamente altos porque la producción es corta. Será preciso vender muchos coches y fabricar muy barato. Este Salón no es más que una pequeña muestra de las posibilidades de nuestra industria.’

Indicio claro del progreso realizado en la industria automovilista durante este primer año del Nacional-Socialismo, es el aumento enorme conseguido en las ventas de coches particulares, es decir 80 mil coches vendidos en 1933, contra 40 mil durante el año anterior y 12 mil automóviles comerciales en vez de 8 mil. Se calcula que este año la cifra será de 120 mil.

Esto es debido, en una parte al nuevo espíritu de confianza que reina en el país; y en parte al nuevo incremento alcanzado por la industria gracias a la reducción de impuestos generales. La vida es hoy día en Alemania mucho más barata que hace un año tan sólo. Y con el número de parados reducidos de 6 millones a 3.5 millones, y con la esperanza de reducirlos pronto a 2 millones, la gente se va animando. Se compran más coches, se edifica más, se amueblan y decoran más casas...

El resultado es que las grandes fábricas de automóviles trabajan 24 horas diarias en tres turnos seguidos, y el número de obreros empleados, sin contarlos de industrias derivadas, ha aumentado de 30 a 60 mil.

Muy orgullosos estarían nuestros políticos, si en poco más de un año hubiesen podido presentar un ejemplo análogo, y esto sin excesivo control de la industria. La protección a la industria privada, constituye uno de los puntos fundamentales del actual Gobierno.

En este nuevo programa, sin embargo, la situación de los ferrocarriles no aparece muy clara. Ellos contribuyen a construir las nuevas carreteras, pero por lo visto no tratan de luchar con su nuevo enemigo.”



G. M. J.; Barcelona, 07 de abril de 1934.







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