domingo, 23 de marzo de 2014

LA INDUSTRIA DEL AUTOMOVIL (3): "Es difícil imaginar a Hitler como vendedor de automóviles, sin embargo, tal afirmación parece ajustarse a la verdad."


EL TRADICIONAL VOLKSWAGEN MODELO “1200”

Más de 12 millones de automóviles “Volkswagen” han surgido de las cadenas de montaje de Wolfsburg. Cada minuto, seis nuevas unidades “VW” pasan a engrosar el millonario récord de la fábrica de vehículos a motor más importante de Europa. Si se tiene en cuenta que el 75% de la producción “Volkswagen” corresponde actualmente al tradicional modelo “escarabajo”, de línea anacrónica y modesta apariencia, asombra conocer que haya sido este tipo de coche, precisamente, la base fundamental del llamado “Imperio Volkswagen”. Es inexplicable, hasta cierto punto, que un automóvil diseñado hace unos treinta años encabece la tabla mundial de exportación.

El clásico “Volkswagen 1200” tiene su origen en el año 1933, si bien el prototipo definitivo no fue construido hasta 1938. Dos austríacos dispares, en profesión e idiosincrasia, hicieron posible su nacimiento: Adolf Hitler y Ferdinand Porsche.

Hitler soñaba, en 1931, con un Imperio Ario y en el triunfo del Nacional-Socialismo. Su ambición política y sus proyectos socialistas le indujeron a pensar seriamente en la producción de un coche que estuviese al alcance de la gran mayoría de alemanes. Es decir, se trataba de fabricar un coche en gran escala que fuera barato de coste y económico en consumo. Aquel cerebro, captó, asimismo, la posibilidad de producir un coche utilitario al ciento por ciento, el “coche popular” que es, en definitiva, lo que significa el término “Volkswagen”. Lo que consiguió comercialmente Henry Ford en los Estados Unidos quiso alcanzarlo políticamente Adolf Hitler.

El otro hombre, a quien realmente corresponde la paternidad del “coche popular” o “coche del pueblo”, Ferdinand Porsche, poco conocido en aquel entonces, se amoldó a las rígidas exigencias de Hitler. Tras numerosos ensayos y experiencias,
Porsche construyó un prototipo de “Volkswagen” que satisfizo plenamente a Hitler.

Según Walter H. Nelson, autor de una interesante historia de la “Volkswagen”, Hitler consiguió más de 325 mil pedidos para la “Volkswagen”. Es difícil imaginar a Hitler como vendedor de automóviles, sin embargo, tal afirmación parece ajustarse a la verdad.

Como es de suponer, al ser nombrado Canciller de Alemania, el Jefe del Partido Nacional-Socialista, dejó de ocuparse personalmente de la proyectada factoría automovilística, aunque prestó su máximo apoyo para que ésta fuera una realidad.

En 1938 se construyó, a 90 kilómetros de Hannover, la primera nave fabril de la “Volkswagen”. En torno a esta nave se instalaron una serie de barracones para albergar a más de un millar de obreros. Fueron los cimientos de un imperio industrial que, exactamente como ocurrió con el Imperio político alemán, Hitler no consiguió ver realizado, aunque presidió el solemne acto de inauguración.



E. Fafián (1967).







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