lunes, 31 de marzo de 2014

POLÍTICA INTERNA NS: "Diversos actos públicos han conmemorado la campaña en este día final, y con este motivo se han subrayado los beneficios que el Pueblo pudo obtener. Claro está, el natural paralelo entre la indiferencia práctica de los Gobiernos anteriores para con los humildes y el gran anhelo del Nacional-Socialismo."



LA SUERTE DEL NACIONAL-SOCIALISMO

Si hemos de ser sinceros, tenemos que reconocer que hasta ahora el Nacional-Socialismo no ha conseguido grandes éxitos en Política Exterior. La Prensa de Berlín celebró con una gran apoteosis el pacto con Polonia, pero no pudo demostrar que ese convenio signifique precisamente un triunfo para alguien más que para Pilsudski. El hecho decisivo de la política nacional en estos últimos tiempos tampoco le ha sido favorable. Es evidente que la anhelada unión con Austria es hoy más difícil que lo ha sido nunca, y que en el terreno diplomático Mussolini le ganó a Hitler la partida con una maniobra de gran estilo que ha desorientado y entristecido a los admiradores del Führer.

En un año de combinaciones diplomáticas, el Nacional-Socialismo ha perdido la probabilidad del “Anschluss”. Ha perdido también a su posible aliada - Italia - y no ha ganado nada con sus antiguos adversarios, sino el respeto de Polonia, y eso a fuerza de concesiones.

En cambio, es justo reconocer que en la Política Interior le ha asistido la fortuna a Hitler. En el problema pavoroso del paro obrero, el nuevo régimen llegó a lo que nadie creía posible: reducir a la mitad el número de los sin trabajo. Con los gigantescos planes de obras públicas que se preparan para esta temporada, se calcula disminuir todavía más la cifra de huelguistas forzosos. La red de autopistas, cuya construcción acaba de iniciarse, y las labores de colonización interior, que tanto incremento están adquiriendo, preparan trabajo para otro medio millón de hombres. Estos proyectos coinciden con el cese de la cruzada contra el hambre y el frío.

Hoy ha concluido la campaña en favor del socorro invernal, de la cual el Nacional-Socialismo se encuentra justamente orgulloso. Con este motivo, los diarios publican diversos detalles significativos del alcance de tan vasta empresa. Durante los meses de invierno, no pasó ni un sólo día sin que las Juventudes Hitlerianas recaudasen enseres y dinero. Recurriendo a los más diversos medios de propaganda, fue posible atender a tres millones de necesitados. A cada cual se le ha pedido, conforme a su fortuna, todo lo que podía dar. A unos, comestibles; a otros, ropas viejas, y a otros, aún carbón para la estufa, y a todos los transeúntes, calderilla. El valor total de la recaudación alcanza a la suma de mil millones de pesetas.

Diversos actos públicos han conmemorado la campaña en este día final, y con este motivo se han subrayado los beneficios que el Pueblo pudo obtener con el régimen. No faltó, claro está, el natural paralelo entre la indiferencia práctica de los Gobiernos anteriores para con los humildes y el gran anhelo del Nacional-Socialismo.

En todas las labores de distribución de riqueza, la política del régimen es impecable. En cambio, no ha logrado aumentar la riqueza total de la nación, porque las cifras del comercio exterior continúan inalterables. De ello acaba de dolerse el director del Banco del Imperio, quien, no obstante, afirmó la decisión por parte del Poder Público de no alterar en modo alguno el signo de la moneda, rechazando todo intento de imitación de la política financiera llevada a cabo por Inglaterra y los Estados Unidos.


José Rubín. España, 1934.







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