martes, 29 de abril de 2014

LA PROPIEDAD NS: "El Nacional-Socialismo se alienta sobre la base del reconocimiento de la propiedad privada, en cuanto ésta deba su origen a propia capacidad y rendimiento: '¡Lo que has heredado de tus padres, adquiérelo con tu esfuerzo para poseerlo!' Persigue una moralización del concepto de propiedad cuando se realiza al servicio del provecho común antes que del provecho propio."


NO HAY SOLIDARIDAD (SOCIALISMO) ALLÍ DONDE TODO ES DE TODOS

El Nacional-Socialismo entiende, enteramente en el sentido de la evolución histórica del concepto, bajo propiedad: el ordenado poder de disposición sobre objetos. Con la expresión ordenado, el concepto de propiedad entra en la esfera de las Instituciones de Derecho, y así se definirá el concepto más general de la propiedad como regulación legal del poder de disposición sobre objetos.

La fundamentación más aguda y clara en favor de la propiedad privada en antítesis a la disolución teórica de toda propiedad privada en el Anarquismo, la dio Aristóteles al declarar: “Toda comunidad es peligrosa y produce más fácilmente y en mayor medida conflictos que la posición especial legal del individuo. La propiedad aparte será un incentivo para el trabajo, ya que entonces cada cual hace éste para sí. Pero también en cuanto a la alegría y la obligación en la propiedad, la idea de que algo es nuestro está mucho más alta, sobre todo porque por ello sólo se hace posible la virtud de la generosidad, generosidad que en la vida comunista se pierde totalmente.”

El derecho de todos, por tanto no puede ser mantenido, y sólo la instauración de una propiedad privada, o sea de una regulación legal del poder de decisión sobre objetos, señala a cada uno su campo legal. En esto está dado la conexión del objeto con la persona: la propiedad se convierte en el sentido y, según el concepto de la jurisprudencia moderna, en cierto modo, en un pedazo de la personalidad.

la Iglesia Católica nunca exigió comunidad de bienes ni ha condenado la propiedad privada como obstáculo a la salvación. Sólo que este reconocimiento de la propiedad privada siempre estuvo ligado a la indicación de que el propietario ante Dios sólo es el administrador de sus bienes, de los cuales ha de dar participación a los necesitados, siendo la explotación de los mismos, en virtud de su posesión, especialmente reprobable. En este está también anclada la doctrina Agustiniana del Interés, que tiene parentesco extraordinariamente próximo con la concepción Nacional-Socialista.

El rechazo de la propiedad privada conduce a una economía colectivista-comunista, a compulsión y miseria. Un reconocimiento sin restricción de la propiedad privada, como lo ha exigido el Capitalismo occidental conduce igualmente para el individuo a la disolución de la propiedad privada y con ello a desolación y miseria.

El Nacional-Socialismo se alienta sobre la base del reconocimiento de la propiedad privada con la expresa limitación general, en cuanto ésta deba su origen a propia capacidad y rendimiento. El derecho de herencia por lo tanto, es igualmente reconocido con la inclusión del deber ético: "¡Lo que has heredado de tus padres, adquiérelo con tu esfuerzo para poseerlo!" El Nacional-Socialismo persigue una moralización del concepto de propiedad, tanto en la dirección de que en el sentido del principio general de rendimiento plantea la exigencia de la propia creación de valores, y por otro lado, incluye el deber social que sólo permite una disposición irrestricta sobre la propiedad privada cuando se realiza al servicio de la generalidad: provecho común antes que provecho propio.

El Nacional-Socialismo ve en un orden legal que posibilita al laborioso y capaz la adquisición de propiedad privada, y garantiza la posesión de lo adquirido, el mejor fundamento para la revigorización de la economía, de la personalidad y con ello también la precondición y base de toda cultura. Las intervenciones del Estado por lo general, sólo han de producirse cuando altas necesidades estatales exijan esto perentoriamente, y también esto por lo general sólo ha de suceder contra la correspondiente indemnización, si no se da el caso de que deben ser exigidos sacrificios generales en interés de la totalidad.

Mediante el quebrantamiento de la servidumbre del interés, es decir, mediante la liberación del Estado y de su economía de sus terribles obligaciones de interés y tributos político-exteriores (un acto político), mediante la estatización de las actividades monetarias y crediticias con la meta final de la puesta a disposición de créditos baratos y aún sin interés para cometidos altamente importantes de la economía popular, conversión de deudas, rebaja de intereses e impuestos para la agricultura, el comercio, la artesanía y la industria que se encuentran en difícil situación, recién volverá a posibilitarse la formación de fortunas privadas, que en los últimos años en todos los círculos de la población ha sido conmovida en sus cimientos, gravada y totalmente
expropiada.

Un tiempo futuro reconocerá también, alguna vez, lo referente al campo de la reforma del concepto de la propiedad en el pensamiento Nacional-Socialista, un hecho magno, que aleja una infinidad de odio y discordia de la vida de los pueblos al crear claras jerarquías y delimitaciones entre poder estatal y propiedad privada, al expropiar la propiedad adquirida por robo o usura y creando con ello una nueva seguridad jurídica en el pueblo y entre los pueblos.


Gottfried Feder; del libro "Nacional-Socialismo y Propiedad".








3 comentarios:

  1. Armando di Blasio,

    Es inevitable que en algún momento dentro del complejo proceso evolutivo intelectual de la criatura humana, que esta reconozca que ha sido presa invisible de un voraz Estado Nacional que le quita una parte de su dinero, ganado como producto propio del esfuerzo y potencial adheridos a su ser natural, para redistribuirlos a otras partes necesitadas y aun no cubiertas por la esfera privada de la economía, ya sea por ser consideradas empresas de alto riesgo, o por ser netamente anti–rentísticas.


    En todo caso, el Estado, por razones supuestamente fundamentadas en la lógica básica de la justicia, se siente con el deber de abanderarse como un libertador social e intenta velar por remediar unos presuntos excesos causados por los fallos de mercado operativos en los sistemas capitalistas, siendo que actualmente y para colmo de las nulidades mentales, no existen tales cosas, más que en el pobre imaginario colectivo académico.


    En realidad, lo que los actuales estados democráticos autoritarios hacen con sus ideales socialistas es inhabilitar por completo el proceso de responsabilidad personal y de las actividades propulsadas por individuos creativos con sed de progreso para sí y para los demás. Si eso fuera poco decir, y que no falta repetir de manera exhaustiva e incesante, está la aplastante evidencia dejada por experiencias vergonzosas que provocan compasión y es que cuanta mayor planificación centralizada y regulación limitante (impuestos mediante) hayan en proceso de aplicación sobre los individuos ajenos a las actividades gubernamentales, es decir los privados, se pone de relieve que el Estado nos sirve más bien de parasito que de propulsor del progreso de todos los procesos informales y productivos que le es imposible abarcar.


    Los revolucionarios de salón, que abundan con voces de “democratizar” darle al que no tiene, ser el gran benefactor de la sociedad y demás tonteras propios de la esterilidad decadente que tenemos vigente desde el 45’, ha impuesto por ley inviolable el supuesto de que el Estado necesita por alguna causa que aún no ha logrado definirse del todo, financiarse a costa de sus individuos productivos y sus elementos vitales, y sin la cual no podría sostenerse o mantener programas sociales que benefician grandes partes de la comunidad nacional. No caben más mentiras que las ya dichas por estos soldados defensores a ultranza del actual modelo político, social, económico y filosófico.

    Bien, hablemos claro y a todas voces, la verdad existente detrás de los mitos nombrados y démosles una clara alternativa que la historia registrada y demonizada por los vencedores aliados de la democracia, la paz y la justicia han tergiversado para provecho suyo y enfaticemos que tanto los acontecimientos como los hechos establecidos son obra de causas conocidos y a veces desconocidas cuyo labrador e influencia es humana, pero un tipo de humanidad especifica que se reviste asimismo con tintes quizás religiosos y financieros pero bien encubierto y protegido detrás del eslogan de “Luchar infaliblemente contra el antisemitismo y el racismo como formas alógenas de civilización”.

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  2. Los impuestos y los mecanismos que lo avalan, se componen y proceden de la siguiente forma. El gobierno es un ente improductivo de dinero, no produce, no engendra dinero fresco sino que a través de medidas coercitivas induce a los que si generan riqueza, a la población en sí, para que como forma externa de financiación pueda tener dinero, pero que será consumido, extinguible y no productivo. ¿Cómo trabaja esto? Fácil y lo explicare con los siguientes términos y ejemplos para ilustrarlo de una manera más entendible.


    Lo primero a saber es en que consiste un aspecto monetario lo que se denomina como Gasto de Consumo y Gasto Productivo. Luis videgaray como el partido que lidera, el PRI, sostienen la retrograda creencia basada en la noción de que si la esfera privada de la economía, esta negada a gastar, formar empleos y hacer inversiones, ellos, como representantes del gobierno, se sienten con el necesario deber de tomar esa posición y suplantarles en la misma. Para ello, en su búsqueda por alentar el gasto público, le quita más dinero al ciudadano para poder por sí mismos, crear mayor riqueza y por vía de consecuencia mejorar el estado económico nacional.


    Bien debiera saber el Doctor en Economía Videgaray, graduado de una universidad yanqui, que el mercado no es un lugar para la toma de decisiones centralizada y enfocada en un selecta asociación de miembros gubernamentales, el mercado no se denigra a una definición y simpleza tan mordaz como lo desean hacer notar con esta presentación de movimiento político. Mas sin embargo, las fuerzas adormecidas del mercado se deben más a la falta de incentivación empresarial causadas precisamente por las políticas tributarias impuestas arbitrariamente por el gobierno, entonces tenemos la irrisoria escena en la cual el gobierno es el mismo causante del fracaso monumental al cual esta amargamente sumido todo el sistema productor del país.


    Entonces, el gasto productivo, podemos definirlo como un agente de crecimiento y desarrollo económico en tanto en cuanto no implique la negación de utilidades, esta parte es la máxima diferenciadora en la distinción real de ambos términos conjugados en acciones diarias. El gasto productivo, por tanto, es aquel del cual puede ser enteramente verificable si el fin del mismo también conlleva el obtener más delante de las ventas de productos o servicios una justa utilidad acorde a lo aportado. Es decir, no solo el elemento de proveer algo que en el mercado demandan para su satisfacción, sino también una justa ganancia que pueda reinvertir si así se desea para la expansión de la empresa o usarlo como medio de vida en la compra de los productos exigidos por la cotidianeidad de la vida.

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  3. El gasto productivo es la clase de gastos que los empresarios realizan al comprar bienes de capital, esto es desde un carrito de tacos, con plancha y asador para su venta en la esquina del barrio como una moderna fábrica de producción masiva de tortillas, yendo a pasar por la más sofisticada planta manufacturera de productos computacionales auxiliados con maquinaria robótica de punta.


    El fenómeno observado y comprobado al cual auto titulamos gasto consumible, no es exclusivo del estado o de un particular sino que es algo que engloba la actividad económica y es propiciada precisamente por el desea de vivir con lo que producimos, pero el Estado por su misma naturaleza únicamente puede estar abocado a consumir lo recibido por parte de particulares, de lo contrario, sería un comerciante más y entraría bajo las reglas de mercado del cual el privado hace su labor de emprendedor. Pero en la cosmovisión verdaderamente natural no puede concebirse al Estado, por ningún medio posible, como un comerciante ya que ello derivaría en el ocaso.


    El estado al querer encargarse de obras anti–rentísticas como infraestructura, extracción petrolera, el ahora ineficiente aparato educativo, el de sanidad y demás, termina por auto degradarse y hacer lo mismo con la locomotora de la economía, la iniciativa privada. Por ello el economista austriaco Ludwig Von Mises en su tratado “Acción Humana” se pronuncia en el siguiente respecto: “Cuando un gobierno gasta más, los ciudadanos gastan menos. El gasto público no es ninguna varita mágica. Es pagado mediante fondos que son extraídos a la fuerza a los ciudadanos”.

    Los impuestos en esencia son una intrusion no aprobada a la propiedad privada.

    Armando di Blasio

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