domingo, 25 de mayo de 2014

DOCTOR ATL: "Italia es un símbolo de civilización, de cultura y de belleza. Mussolini es, no solamente el defensor de este símbolo, sino su prodigioso animador. Bajo su égida, un gran Pueblo ha resucitado y su milenaria potencia histórica se ha reconcentrado, consolidado, convirtiéndose en una fuerza que está influenciando al mundo entero."


ADMIRACIÓN POR ITALIA

En 1936, se publicó el folleto del Dr. Atl: "Italia, su defensa en México". La portada de este cuadernillo fue elaborada en un estilo característico del pintor: Art-Decó. En el frontispicio, vemos un enorme cactus a cuyo pie se encuentra una pirámide humeante sobre la que se apoyan las letras monumentales que forman la palabra "Italia". En la parte baja puede apreciarse claramente "Edición de la colonia italiana". En la portada interior se indica que el libro contiene una selección de artículos del Dr. Atl que fueron publicados en el periódico "Excélsior". 65 artículos en total, correspondiendo al primero, la fecha del 09 de enero de 1935 y al penúltimo, la del 31 de enero de 1936. El último artículo de esta recopilación, está fechado en marzo de 1932, y es, sin lugar a dudas, para fines de esta investigación, el más valioso de la colección. 

El prólogo y la selección de artículos de "Italia, su defensa en México", corrió a cargo del Ingeniero Pedro M. Rodríguez, quien además de enaltecer a "Excélsior" y la figura del Dr. Atl, especifica que la edición está: “dedicada a perpetuar entre los italianos parte de la labor que el Dr. Atl ha realizado en Excélsior en bien de su país”. Además, en la presentación del libro, Pedro M. Rodríguez nos indica que para el Dr. Atl, los artículos de "Italia, su defensa en México" son: “la muestra del amor profundo y múltiple que lo ata con Italia. Para Murillo sus textos, no son de ninguna manera, una evidencia de su inclinación en favor del Fascismo.” Recalca incluso que el pintor aseguró "no ser Fascista". Empero, en esta misma introducción se reproduce una supuesta charla-entrevista entre Pedro M. Rodríguez con Gerardo Murillo (Dr. Atl) y en ella se detalla una serie de curiosidades que no parecen coherentes con la aseveración del Dr. Atl en el sentido de no estar a favor del Fascismo:

"Yo no soy Fascista. Tengo por Italia un amor profundo y múltiple y hacia ella tengo también múltiples deberes que cumplir. Italia es un símbolo de civilización, de cultura y de belleza. Mussolini es, no solamente el defensor de este símbolo, sino su prodigioso animador. Bajo su égida, un gran Pueblo ha resucitado y su milenaria potencia histórica se ha reconcentrado, consolidado, convirtiéndose en una fuerza que está influenciando al mundo entero. (...) Yo adoro a Italia y estoy convencido de que el Fascismo la ha salvado del caos en que la sepultó la guerra. Mussolini ha hecho más por Italia que todos los héroes y los políticos del Risorgimento: ha unificado en el sacrificio y ante la segura esperanza el espíritu de la estirpe, por eso lo defiendo."

Luego de argumentar condiciones históricas y sociales únicas en ese país, pasa a una breve advertencia del inconveniente de querer exportar el Fascismo a otras naciones:

"Se puede aceptar o de desechar las doctrinas y los métodos Fascistas y tener antipatía personal por Mussolini, pero no se puede negar, en forma razonable - y aunque se negaran los hechos, ellos existirían - que Mussilini es el único hombre que ha podido dar una grande cohesión y una dirección fija a un movimiento tempestuoso contra instituciones establecidas, logrando orientar con precisión el sentido humano de las necesidades sociales.

Italia, empobrecida, aniquilada al terminar la guerra, surgió a la vida enarbolando principios radicales - en todo opuestos a las doctrinas ideológicas revolucionarias comunistas - y es curioso observar que, mientras los pueblos, electrizados por la radiación de estas doctrinas, han perdido riqueza productiva, cohesión moral, y prestigio internacional y se han vuelto esclavos, Italia, vigorosamente apoyada en los principios opuestos, ha solucionado en forma práctica, esencialmente benéfica para la colectividad, los problemas fundamentales de su vida interior, y sus complicaciones internacionales. 

En mi concepto, la explicación de este fenómeno es fácil. Italia en un país cuyas tradiciones revelan, desde la vieja Etruria y a través de las convulsiones gloriosas de Roma, de Venecia republicana y de la Toscana de 1100 al 1400, una tendencia siempre constante a solucionar las grandes crisis sociales por la acción directa de la voluntad de un solo hombre, delegación hecha sin eufemismos, sin reticencias y con plena conciencia de que no es y no será nunca posible encontrar una solución práctica donde existen más de dos opiniones.

El Fascismo - tal como es hoy - 1932 - no podrá ser tomado como un ejemplo para ser adoptado en todos los países, porque él es la consecuencia de determinadas condiciones sociales, sólo existentes en Italia. De él deben adoptarse su sentido práctico, su carencia de poesía ideológica, su calculada oscilación y su franqueza y su autoritarismo lógico, completamente contrarios a los principios aplastantes del Sovietismo semítico-mongol."


Miguel A. Jasso Espinosa; de la obra "La Simpatía por el Nacionalsocialismo y el Fascismo en México."







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