jueves, 29 de mayo de 2014

ROBERTO FARINACCI 1 (color): "Si hemos de perder la guerra, el máximo de culpa recaerá sobre Hitler, ya que nunca quiso comprender que su enemigo número uno es Gran Bretaña y que era necesario expulsar a esta potencia del pulmón mediterráneo, hiriéndola a muerte en África, desde Casablanca a Gibraltar y desde Malta a Suez y Haifa".



I
VÍSPERA DE LA INVASIÓN

20 de junio de 1943.- El general Ugo Cavallero (1) llega a su casa a cenar. Tiene aspecto nervioso y cansado. Me dice que está profundamente preocupado por el giro que toman los acontecimientos militares. El probable nombramiento de Alfredo Guzzoni (2) como Comandante de los Ejércitos, en Sicilia, no resolverá nada. Guzzoni no me es desagradable personalmente; pero Cavallero opina que es una persona débil y poco confiable. El General cree que cuando, hacia mediados de agosto, los “aliados” intenten desembarcar en Sicilia - si es que no lo intentan en Cerdeña -, Guzzoni no pondrá todas las cartas en juego, y dejará actuar al “grupo de traidores”, que es como Cavallero define a los amigos de Badoglio y Vittorio Ambrosio (3).

"Creo - le respondí - que los anglosajones estarán dispuestos mucho antes de esa fecha, hacia mediados de julio; pero esta, en mi opinión, aunque sé que existen antifascistas entre los jefes militares", no dice gran cosa, pues es imposible que haya una masa de pueblo tan abyecta y matricida que, para terminar con la guerra, esté dispuesta a arrojar sus armas frente al invasor.

A este respecto le dije a Cavallero que había sostenido largas conversaciones, días pasados, con el Secretario del Partido, para llegar a una intensificación de la propaganda sobre una base nacional: la defensa del sagrado suelo de la Patria. “Estoy enterado - añadí - de que Ettore Muti (4) ha venido a Roma con el propósito de hablar de este mismo asunto al Duce.”

Cavallero negó, sin embargo, la existencia de patriotismo en el Estado Mayor General.

-Coja usted, por ejemplo, a Mario Roatta (5) - me dijo -, uno de los hombres mejor dotados entre nuestros jefes militares. Sin embargo, ha lanzado en Sicilia una proclama que constituye un verdadero acto de sabotaje, pues en ella afirma que los sicilianos se encuentran moralmente separados de nosotros, y dice que los italianos y los alemanes se han apresurado a rescatar a los isleños en los tiempos de peligro, como si estos isleños fueran más bien hotentotes que italianos. Una acción de esta naturaleza en vísperas de una probable invasión enemiga es, con sus repercusiones morales, un verdadero delito de alta traición. Pero afortunadamente los alemanes están también en Sicilia y no permitirán que se les coja por sorpresa.

-Pero son pocos - objeté.

-Dos o tres divisiones - precisó Cavallero - incluyendo la D.C.A., pero valen por diez.

Luego, como si se sintiera pesaroso de haber demostrado un entusiasmo poco habitual en él, añadió lentamente:


-Por supuesto, si hemos de perder la guerra, el máximo de culpa recaerá sobre Hitler, ya que nunca quiso comprender que su enemigo número uno es Gran Bretaña y que era necesario expulsar a esta potencia del pulmón mediterráneo, hiriéndola a muerte en África, desde Casablanca a Gibraltar y desde Malta a Suez y Haifa.


Diario de Roberto Farinacci.


(1)Hasta el 2 de febrero de 1943, fue jefe del Estado Mayor General italiano, cargo que abandonó por “motivos de salud”. El 12 de septiembre del mismo año, cuando -después de ser liberado de las prisiones del Gobierno de Badoglio, por los alemanes- iba a ser trasladado a Munich, se suicidó.

(2)Alto jefe militar italiano que desempeñó, a raíz de la iniciación de la contienda, la Subsecretaría del Ejército y que posteriormente fue nombrado jefe del Ejército siciliano.

(3)El mariscal Ambrosio se destacó en la campaña de Abisinia como colaborador de Badoglio, con el que siempre se mantuvo unido. Sucedió a Cavallero en la jefatura del Estado Mayor General y fue designado por el Gobierno Badoglio, el 5 de agosto de 1943, para el mismo puesto.

(4)Ettore Muti -Medalla de oro al Valor Militar- desempeñó durante unos meses la Secretaría General del Partido. En 1940 marchó como aviador al frente y, durante la guerra; permaneció en la primera línea. Fue asesinado por un grupo de antifascistas el 22 de agosto de 1943.

(5)Jefe del Estado Mayor del Ejército italiano y director de los Servicios de Información y Espionaje. Meses después de la caída del fascismo fue juzgado por un tribunal popular; pero Roatta logró evadirse de la prisión en que se encontraba y aun no ha sido hallado.









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