viernes, 30 de mayo de 2014

ROBERTO FARINACCI (2): "He visto a Mussolini decir: 'Es difícil ser cabeza del Estado. Si yo actúo por mi propia iniciativa, corro el riesgo de ser acusado de practicar todas las profesiones. Si, por el contrario, encomiendo estos asuntos y me confío a los técnicos, corro el riesgo de verme acusado de haber perdido facultades y de no actuar personalmente y con arreglo a mi propia intuición. ¿Qué quiere usted que yo haga?'"

Benito Mussolini: "El Duce"

LOS BOMBARDEOS SOBRE ITALIA Y ALEMANIA

22 de junio de 1943.- He visto a Benito Mussolini durante diez minutos. Le hallé preocupado por los bombardeos.

-Italia está sufriendo mucho - me dijo simplemente. - Ni siquiera podemos quejarnos de ello a los alemanes, ya que, por sus inmensos sufrimientos, dan pruebas de una fortaleza moral superior. Debería usted leer el último informe de Dino Alfieri (6) sobre los bombardeos de Berlín y Kassel. Si bien la descripción de las destrucciones registradas es impresionante, el frío heroísmo de la población es mucho más impresionante aún. Nosotros, los italianos - cosa que me asombra -, sólo podemos contar con Nápoles, que ha soportado con la misma tenacidad los ataques enemigos.

Le pregunté si se encontraba sereno frente a la eventualidad de la invasión. Me enseñó los informes de Ambrosio y Roatta. Estos informes no solamente proporcionan motivos para estar tranquilos, sino que hablan de lo que puede ser la victoria defensiva más resonante de toda la guerra, similar a la de la batalla del río Piave (7). Según la opinión de estos Generales, las costas sicilianas verían declinar las esperanzas anglosajonas de dominación en el centro del Mediterráneo.

Entonces le pregunté al Duce si estaba seguro de la verdad de éstas afirmaciones.

-Ciertamente - me contestó con una sonrisa -, es difícil ser cabeza del Estado en Italia, especialmente en tiempo de guerra. En realidad, si yo actúo por mi propia iniciativa, corro el riesgo de ser acusado de practicar todas las profesiones y de mezclarme en asuntos de naturaleza puramente técnica; si, por el contrario, encomiendo estos asuntos y me confío a los técnicos - y los Jefes Militares no sólo son tales, sino también responsables políticamente -, corro el riesgo de verme acusado de haber perdido facultades y de no actuar personalmente y con arreglo a mi propia intuición. ¿Qué quiere usted que yo haga?

Aproveché esta oportunidad para recordarle, las palabras del General Cavallero, y mis antiguas batallas con el Estado Mayor General. A éste respecto le dije:

-Lo enojoso es que los Generales pueden ser buenos técnicos, posiblemente inteligentes, muy inteligentes, pero no sinceros.

-Querido Farinacci, usted ve traidores por todas partes. Debería curarse de esa manía persecutoria.

Cuando dejé al Duce no pude evitar el pensamiento de que, desde veinticuatro años atrás, el Jefe me venía acusando de ver traidores en todas partes; sin embargo, sólo yo me doy cuenta ahora de lo acertado que estaba.


Diario de Roberto Farinacci.


(6) Embajador de Italia en Berlín. 

(7) Famosa batalla de la guerra europea en la que el Ejército italiano, después de una dura derrota junto al Isonzo, logró alcanzar la victoria sobre el Ejército austríaco, que, en noviembre de 1917, avanzaba sobre las llanuras de Italia.







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