martes, 24 de junio de 2014

DOCTOR ATL (4): "Una de las instituciones se llamó 'Junta Industrial de Guerra', insignificante al iniciarse pero que al cabo de poco tiempo nulificó todas las comisiones y se convirtió en dictadora de todas las actividades del Pueblo norteamericano. Baruch fue el eje de esta Junta de Guerra. ¡Cosa extraña! Nadie sabía en Estados Unidos, a mediados de 1915, que los Estados Unidos entrarían a la guerra (sólo Baruch)."

Bernard S. Baruch


LAS INFLUENCIAS ISRAELITAS EN LAS CONFERENCIAS DE PAZ (Parte 2 y final)

Veamos ahora el otro personaje al que muchos llamaron en Estados Unidos desde antes de la guerra, "el Súperjudío".

En 1915, cuando los Estados Unidos eran oficialmente y popularmente neutral, el Presidente Wilson instituyó una junta de Consejeros (Advisory Commission) a la cual Bernard S. Baruch, quien fue su iniciador, entró como consejero y luego como Presidente, después de un misterioso viaje por Europa. Esta junta de Consejeros fue omnímoda y engendró un Comité de Defensa Nacional mediante un decreto del Presidente Wilson y a ella se subordinó una Junta Facultativa de siete miembros, entre los cuales figuraron tres judíos de nota. A su vez, esta institución tenía bajo sus órdenes una serie de comisiones especiales, en las cuales todos los miembros prominentes eran judíos.

Una de las instituciones se llamó "Junta Industrial de Guerra", insignificante al iniciarse pero que al cabo de poco tiempo nulificó todas las comisiones y se convirtió en dictadora de todas las actividades del Pueblo norteamericano. Baruch fue el eje de esta Junta de Guerra. ¡Cosa extraña! Nadie sabía en Estados Unidos, a mediados de 1915, que los Estados Unidos entrarían a la guerra (sólo Baruch).

Cuando el Congreso americano abrió una averiguación - terminada la guerra - para investigar la creación de aquella extraña corporación, Baruch dijo ante los diputados: 

"Yo estuve convencido de que la guerra sobrevendría mucho antes de lo que aconteció. Durante mi viaje (el misterioso viaje de 1915) sentí que algo yo debería hacer para la movilización de las industrias y concebí un plan tal como el que realicé una vez que hube ascendido a Presidente de la Junta de Guerra".

Cuando el diputado Jefferis le preguntó: 
-"¿Usted decidió, pues, lo que cada persona debería percibir?"
-"Así es, en efecto. Asumí la responsabilidad (de todos los asuntos militares e industriales de los Estados Unidos) y yo fui quien decidió en definitiva lo que el Ejército y la Armada deberían percibir, o si lo debían o no percibir, lo que debía darse a los ferrocarriles o a los aliados, o si les entregaban locomotoras al General Allenby, en Palestina o si debían utilizarse en Rusia o en Francia." 
-"Es decir - preguntó Jefferis - ¿que todos los hilos del poder se cruzaron entre manos?"
-"Sí, señor, yo tenía durante la guerra, probablemente, más poderes que ninguna otra persona. Esto es cierto. Las decisiones definitivas se reunieron siempre en mi."

En uno de los interrogatorios de la investigación a que me refiero, dijo Baruch: 

"Fui quien decidió dónde se embarcaría el carbón, a quién se podía vender acero, en dónde debían suprimirse o instalarse las industrias."

Junto con este control de las industrias y los capitales, este verdadero dictador tuvo en sus manos el de las materias primas y el de la producción, en una forma tan completa como no la ha tenido ni Stalin en Rusia, control que constituyó "el máximo poder durante la guerra". Este hombre realmente "superior", una vez desencadenado el conflicto en Europa, fue quien designó al Departamento de Guerra las clases de hombres que debían alistarse en el Ejército. 

"Nosotros - dijo durante el curso de la investigación - ordenábamos que las industrias de menor importancia parasen y que su personal disponible entrase en filas."

"Esta extraordinaria Junta Industrial de Guerra, decidió sobre la vida americana desde 1915 hasta 1919. Distribución de materiales en todas las industrias, movilización y empleo de capitales, problemas militares, equipo del Ejército, nombramiento de representantes en Europa: todo dependió de ella."  

Desde fines de 1915 nadie pudo, en todo los Estados Unidos, construir una casa de valor superior a dos mil dólares, ni comprar un barril completo ante la voluntad de ese "pobre profesor" disfrazado de Presidente más rico del planeta, y cuando terminó la guerra, Baruch puso en manos de Wilson la bandera del derecho de los pueblos débiles, lo llevó a París y lo hizo árbitro de la situación en las Conferencias de Paz. En la ridícula investigación abierta por el Congreso de los Estados Unidos, después de firmados los tratados, el diputado Gram, preguntó a Baruch:

-"¿Usted conferenció allí (en Paris) a menudo con el Presidente?"
-"Cuantas veces el presidente me pidió consejo, se lo dí". - Contestó el interpelado -. "Tuve que ver también con todas las cuestiones de las reparaciones. Fui miembro oficial del Departamento Económico y del Consejo Superior de Materias Primas."
-"¿Celebró usted sesiones con aquellos personajes que estipularon las condiciones de paz?"
-"Sí, a veces."
-"¿En todas las comisiones, con excepción del Consejo de los Cinco?"
-"Muchas veces, hasta en este."

Estas breves notas muestran el poder que los hombres del Pueblo Elegido ejercieron desde antes de la guerra en Estados Unidos y en las Conferencias de Paz. Ellos estuvieron imponiendo constantemente sus principios y opiniones delante o detrás de los grandes personajes, y en todas las comisiones como ahora están untos delante o detrás de todos los gobiernos llamados democráticos.

"De la Coalición Judío-Sajona fue de donde salió la Sociedad de Naciones. Así se comprende que los judíos que hasta ahora no se han arraigado en ninguna parte, se encuentren en ella mejor que en ningún otro sitio. Es su Nueva Sión (el Templo reconstruido) pero a expensas de la seguridad de los pueblos, en la mayor parte de los casos y de la más elemental justicia en muchos otros." (Georges Suárez. "Les hommes malades de la Paix", París, 1933).

La influencia hebraica ha continuado en la Liga, ejercida directamente por algunos de los representantes de los gobiernos que la componen, y en la cual su Secretario perpetuo, d'Avenol es hebreo como lo son el que fuera portavoz de las sanciones contra Italia, Augusto de Vasconcelos, y el defensor oficial de Etiopía, Gaston Jeze.


Dr. Atl (Gerardo Murillo); del libro "Ante la Carroña de Ginebra: la presencia judía en el Tratado de Versalles."







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