sábado, 14 de junio de 2014

DOCTOR ATL (2): "Él ya traía, desde el seno maternal, esa tremenda e incontrastable fuerza mesiánica que lo ha hecho subir desde un modesto taller de pintor hasta la jefatura de un Pueblo al que ha sabido organizar dentro de su legendario espíritu. La calidad específica de pintor le ha dado posibilidades espirituales que no poseen los jefes de otros pueblos. Se le podrá odiar, pero nadie podrá negarle el hecho casi fabuloso de haber revivido al Pueblo alemán."


HITLER: MISTICISMO GERMANO

Hitler encarnó a la Alemania vencida, pero ansiosa de conciliar su puesto histórico. Saturado de ese extraño misticismo germano; guiado por una intuición y una fe que le permiten asestar sus golpes con una precisión que no puede dar la mediocridad de un político de gabinete; poseído de un espíritu mesiánico, ha convertido a su Pueblo en una fuerza expansiva que no tiene paralelo en nuestros tiempos.

La guerra de 14 lo preparó a la lucha, pero él ya traía, desde el seno maternal, esa tremenda e incontrastable fuerza mesiánica que lo ha hecho subir desde un modesto taller de pintor hasta la jefatura de un Pueblo al que ha sabido organizar dentro de su legendario espíritu, llevándolo de victoria en victoria.

He leído en algunos periódicos ingleses y franceses las críticas burlonas de algunos escritores sobre los antecedentes pictóricos de Hitler. No saben lo que dicen. El pintor tiene, sobre todos los otros tipos de la civilización, la enorme superioridad de su clara visión sobre las cosas. Está acostumbrado a verlas, a analizarlas, a penetrar los misterios, a considerar su exterior, a juzgar de su armonía, o de su desequilibrio. Esta facultad, trasladada a la Política, le permite una apreciación muy justa de los fenómenos en sus manifestaciones exteriores y ocultas.

La calidad específica de pintor le ha dado posibilidades espirituales que no poseen los jefes de otros pueblos. Se podrán atribuir a Hitler todos los defectos reales o imaginables; se le podrá odiar, o podrá parecer antipático o injusto, pero nadie podrá negarle el hecho casi fabuloso de haber revivido al Pueblo alemán. No voy a hacer su apología, ya la he hecho otras veces. Dejo la palabra a Monsieur Paul Reynaud, Ministro de Finanzas de Francia, que en pocas líneas expuso en el Parlamento francés el 13 de diciembre del año pasado, parte de lo que Hitler ha hecho.

"Sí, Hitler es un tipo representativo de la raza germánica, Mussolini es un modelo completo de las cualidades que han distinguido de época en época la estirpe itálica, fuente perenne de genios."

Mussolini es la lógica romana y la expresión más alta de la suprema política renacentista fulgurantes en un momento de crisis universal. De aquí su éxito. Como Hitler, Mussolini sacó también a su Pueblo de un abismo de miseria y de ignominia para ponerlo en primera línea entre las grandes potencias del mundo. Hizo una Italia nuevamente grande, cuyo destino no se cumple todavía pero que se cumplirá después de la guerra al hacerse la paz, una paz que se organizará bajo los brazos tendidos de los dos líderes.

Estos dos hombres mandan y son obedecidos; piensan de acuerdo con un ideal nacional; no están sujetos a los dictados de un Parlamento ni de un grupo político, ni forman parte de un gobierno democrático efímero y amorfo: ellos cumplen un deber ante su propia conciencia forjada por la voluntad de sus pueblos, y sólo ante sus pueblos son responsables.

Podrá haber dentro y fuera de Alemania y de Italia gentes inconformes con los regímenes; se les podrán señalar mil defectos, pero nadie podrá negar que Mussolini y Hitler representan más genuinamente a sus pueblos que el señor Daladier o el señor Chamberlain, los que gobiernan por accidente. Los políticos de Francia y de Inglaterra - ya lo he dicho en muchas ocasiones - son simples empleados públicos al servicio de un partido.


Gerardo Murillo Cornado; del panfleto "Quiénes Ganarán la Guerra".







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