sábado, 12 de julio de 2014

POLÍTICA Y RELIGIÓN (8): "La detracción pública de la religión cristiana pudiera dar lugar a encuentros desgraciados y dudo que la población cristiana se contenga ante la provocación, a pesar de sus consejos para mantener la paz. El hecho de que una carta de esa naturaleza pueda ser escrita por un obispo contra el movimiento Nazi dirigente, sin que el obispo sea detenido, demuestra que el régimen Nazi es tolerante con los representantes de la religión cristiana."

Clemens August von Galen
EL PROBLEMA RELIGIOSO

En esta vieja ciudad de Munster, se ha producido uno de los más agudos conflictos hasta la fecha entre el Estado Nazi y la Iglesia católica, a consecuencia de una reunión provincial de la organización de los Nazis de Westfalia, en la que ha hablado Alfred Rosenberg y en la que atacó al obispo de Munster, conde Clemens August Von Galen.

Con anterioridad a la celebración de la reunión Nazi, el obispo Von Galen había dirigido una carta al prefecto provincial, en la que le instaba para que prohibiera la celebración del mitin Nazi, en el que tenía que hablar Rosenberg, basándose en que “era de esperar que una minoría equivocada tributara cordial acogida a Rosenberg e hiciera una demostración anticristiana, lo que sería considerado por la población cristiana de Munster como una provocación”. El obispo de Munster añadía en su carta:

“La detracción pública de la religión cristiana pudiera dar lugar a encuentros desgraciados y dudo que la población cristiana se contenga ante la provocación, a pesar de sus consejos para mantener la paz”.

Rosenberg ha leído la carta del obispo, que ha calificado de un reto a todo el partido y al Estado. Con gran indignación rechazó la afirmación de que el mitin oficial Nazi tuviera el carácter de una demostración anticristiana, y añadió:

“Al terminar con el Bolchevismo en momentos en que la Iglesia no podía luchar contra el Nazismo, ha hecho más por la cristiandad que todos los demás partidos de Alemania reunidos. El Partido Nazi no ha hecho nunca una manifestación contra la cristiandad”.

Rosenberg declaró que la carta del obispo está muy próxima a ser una amenaza de organización de desórdenes por sus partidarios religiosos, y añade:

“El hecho de que una carta de esa naturaleza pueda ser escrita por un obispo contra el movimiento Nazi dirigente, sin que el obispo sea detenido, demuestra que el régimen Nazi es tolerante con los representantes de la religión cristiana”. (1)

En Berlín, el diario Nacional-Socialista de Dresde ‘Der Freis Kampf’, refiriéndose a los incidentes que se produjeron recientemente entre ciertas personalidades católicas y las autoridades Nazis, escribe lo siguiente:

“El Nacional-Socialismo no tiene ninguna necesidad de imponer brutalmente, a puñetazos, sus principios a la nación alemana.

El movimiento que supo poner fin a la muerte lenta a que estaba sometida Alemania a  consecuencia de los rojos, sabrá ahora contener a la reacción, tanto si ésta se esconde bajo los vestidos de los agitadores rusos de Heidelberg, o bajo la sotana de los príncipes de la Iglesia.

La copa está llena y va a desbordar. El partido depositario de la voluntad nacional no está dispuesto a sufrir una nueva traición.

Si el Estado castiga con mano firme, puede estar seguro de tener a su lado a todos los buenos Nacional-Socialistas, que hacen patente su agradecimiento”. (2)


Agencias "United Press" (1) y "Havas" (2); 09 de julio de 1935.







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