sábado, 16 de agosto de 2014

ADOLF HITLER 67 (color): "¿Esto habría sido posible sin la necesidad de la bendición del Todopoderoso? Queremos la paz y la reconstrucción. Por todas partes en nuestra casa se trabaja. Al igual que nosotros, otros pueblos debieran estar animados del mismo deseo de paz."




POLÍTICA INTERIOR Y EXTERIOR

Con motivo de conmemorar la Vieja Guardia de Rosenheim, el XV aniversario de la fundación del grupo local del Partido Nacional-Socialista, el señor Hitler ha pronunciado un gran discurso en el que, entre otras cosas, ha dicho:

“Si nuestros adversarios quieren lucha, la tendrán y les aplastaremos quitándoles al menos por quince años, la idea de molestarnos. Cuando fundamos nuestro grupo éramos uno contra diez. Hoy en todo el Pueblo alemán somos nueve contra uno. Es un miserable el que duda de nosotros.

Al igual que antes, no nos rendiremos. Ha sido combatiendo como hemos conquistado el Reich, y es combatiendo siempre como lo conservaremos. Nuestra obra está protegida por un Pueblo alemán joven, viril, ferviente y no acobardado por el espíritu de la Burguesía. Tengo derecho a declarar a los que creen tener el privilegio de gozar de la bendición divina, que hace quince años, sólo tenía yo mi voluntad y mi fe. Hoy el Nacional-Socialismo es Alemania y este  movimiento es el que da su forma al Reich.

¿Esto habría sido posible sin la necesidad de la bendición del Todopoderoso? ¿Los que arruinaron a Alemania son los que también se atreverán a afirmar, que ellos disfrutan de esta bendición divina? Contando a nuestro favor con la Providencia no desertaremos y nos mantendremos leales, fieles y valientes en la lucha por el Estado, en la que no hemos de capitular.

Nadie puede dudar que desde hace dos años y medio Alemania ocupa en el mundo una nueva posición. No hay bienestar social en un Estado cuyos miembros son súbditos de una voluntad extranjera. Estoy convencido que nadie en el mundo puede atacar a nuestro Reich. Queremos la paz y la reconstrucción. Por todas partes en nuestra casa se trabaja. Al igual que nosotros, otros pueblos debieran estar animados del mismo deseo de paz.

Sepan sin embargo, que si quieren perturbar nuestra tranquilidad, chocarán contra un Pueblo de hombres y no con una multitud de pacifistas. Si se percatan de nuestra disposición, se hará más por la paz que con todos los discursos juntos. Les profetizo que dentro de 50 años nuestra bandera será el emblema querido de la nación alemana”.

El entusiasmo de la muchedumbre se desbordó al final del discurso de Hitler. Este estuvo hablando con los veteranos del Partido en la ‘Sallechofbrau’, famosa cervecería donde había hablado con frecuencia al fundarse el grupo de Rosenheim, el segundo de Alemania.


AgenciaHavas”; Berlín, 12 de agosto de 1935.







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