martes, 23 de septiembre de 2014

ADOLF HITLER 71 (color): "Si el Pueblo alemán pudiera estar hoy presente en su totalidad en este acto, quedaría definitivamente convencido de que la comunidad de nuestro Pueblo no es una mera palabrería, sino una palpable realidad."


DESFILE DEL SERVICIO DEL TRABAJO Y DISCURSO DEL FÜHRER

De once a dos, bajo un espléndido sol, el Canciller Hitler desde su automóvil ha pasado revista a una multitud de jóvenes que hacen el servicio del trabajo. Cincuenta y cuatro mil hombres han desfilado ante el canciller. Una multitud integrada a lo menos por 150 mil personas, escuchaban atentamente las noticias que se daban desde el micrófono.

El orden del desfile ha sido impecable, a pesar de que el calor era sofocante.

Durante el desfile, Hitler, acompañado de Rudolf Hess, de Wilhelm Frick, Ministro del Interior, y de Konstantin Hierl, Secretario en jefe del Servicio del Trabajo, ha subido a un gran estrado de piedra que domina todo el campo y ha presenciado el desfile de todas las formaciones durante tres horas.

Los manifestantes, al pasar ante la tribuna presidencial, daban grandes gritos de ‘¡Heil!’, coreados con gran entusiasmo por toda la multitud. (1)

Terminado el grandioso desfile de organizaciones nacionales, y después de haber dedicado un recuerdo a los muertos de la guerra, del movimiento Nacional-Socialista y del Servicio de Trabajo, el Canciller Hitler ha pronunciado un discurso.

El Canciller ha empezado diciendo:

“La creación del Servicio de Trabajo fue uno de los puntos fundamentales del programa de actuación del Partido Nacional-Socialista, al objeto de crear una institución donde quedaran suprimidos los antiguos prejuicios de clase, y los ciudadanos alemanes aprendieran a conocerse unos a otros.

Si el Pueblo alemán pudiera estar hoy presente en su totalidad en este acto, quedaría definitivamente convencido de que la comunidad de nuestro Pueblo no es una mera palabrería, sino una palpable realidad.

El desfile y revista de fuerzas del Servicio del Trabajo se celebrará todos los años en Nuremberg; y se celebrará en el futuro, por decenios y por siglos; pero a nosotros, nos corresponderá el orgullo y el honor de haber sido los iniciadores de esta obra”.

El orden y corrección perfectas con que las formaciones del Servicio del Trabajo, uniformadas y con la azada al hombro, ‘el arma más noble’, ha producido una gran impresión entre los millares de asistentes al acto, durante el cual las aclamaciones al Führer y a los ‘soldados del trabajo’ han sido constantes y entusiastas. (2)


AgenciasHavas (1) y “DNB (2); Nuremberg, 12 de septiembre de 1935.







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