sábado, 27 de septiembre de 2014

OBSERVACIÓN FRANCESA (1): "Los observadores diplomáticos creen que estas apreciaciones son algo exageradas, o si más no, pecan de excesivo temor. Dice un periodista extranjero: 'Ya hemos visto otras veces cómo a la diplomacia francesa los dedos se le antojan huéspedes'".

Sr. Gyula Goemboes

COMENTARIOS FRANCESES SOBRE LA ACTIVIDAD DIPLOMÁTICA DE HITLER

Evidentemente, Francia dedica una gran atención al problema de Abisinia, y sus personalidades responsables no pierden ocasión para hacer prevalecer el Derecho y la Justicia, al servicio de la paz, en las presentes circunstancias internacionales. De todos modos, los observadores políticos se han fijado en que, a pesar de ello, los hombres de Estado franceses no pierden de vista a Hitler, y experimentan cierta inquietud ante la actividad política que está desplegando estos días.

Despierta, naturalmente, extraordinaria curiosidad el viaje que efectúa a Alemania el Presidente del Consejo de Hungría, Señor Gyula Goemboes, el cual, como es sabido, después de ser recibido por el Führer Canciller y conferenciar extensamente con él, acompañará al General Hermann Goering a una partida de caza en la que participarán igualmente algunas personalidades polacas.

En París se teme que esta misteriosa cacería sea el principio de una operación diplomática sigilosamente preparada y de gran envergadura. En concreto, se sospecha que se vaya a la creación de un bloque de potencias dirigido especialmente contra Rusia, por lo cual, y por razón de las alianzas existentes entre Rusia y Francia, iría dirigido también, directa o indirectamente, contra Francia y su política. Ni que decir tiene que la característica más acusada de este bloque sería el revisionismo. En principio, siempre según las apreciaciones francesas, estaría integrado por Alemania, Polonia y Hungría, pero después se agregaría a la misma Austria.

Los observadores diplomáticos creen que estas apreciaciones son algo exageradas, o si más no, pecan de excesivo temor. Dice un periodista extranjero:

“Ya hemos visto otras veces cómo a la diplomacia francesa los dedos se le antojan huéspedes”.

Ni qué decir tiene que el viaje de Goemboes a Berlín reviste verdadera importancia, tanto más cuanto la Prensa del Reich se esfuerza en negarla. Sea como fuere, lo cierto es que todas las apariencias revisten a este viaje de un carácter tal, que hace pensar que está destinado a ser el punto de partida de una vasta actividad diplomática en la Europa central.

Se expresa el convencimiento de que si Alemania, viendo a la Europa occidental absorbida por el problema de Abisinia, lograba sellar una alianza con Hungría y Polonia, sería irremediable el que Austria, de grado o por fuerza, acabaría adhiriéndose a la alianza, con lo cual quedaría ya descartado el Pacto danubiano.

Es interesante poner de relieve el recelo de que da muestras Rumania, porque este recelo advierte el peligro y lo señala a Francia, para que no se distraiga demasiado en Ginebra, ya que mientras la Sociedad de Naciones se ocupa del “negus”, el pangermanismo toma posiciones.

En efecto, Adolf Hitler puede felicitarse de ver virtualmente deshecho el frente de Stresa, y precisamente por ello y después de un largo periodo de inacción, la diplomacia alemana vuelve a ponerse en actividad.

En París se considera que es preciso no desperdiciar este crítico momento para los antiguos vencedores de Alemania, a, quienes el Reich espera dar mañana una nueva lección y una nueva advertencia, alcanzando en Memel una victoria análoga a la del Sarre.


AgenciaHavas”; Kiel, 28 de septiembre de 1935.







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