lunes, 27 de octubre de 2014

¿LA GRAN MENTIRA? (1): "El World Almanach de 1938 da un total de 16.588.259 judíos para el mundo entero. Pero después de la guerra, el New York Times del 22 de Febrero de 1948, estimaba entre un mínimo de 15.6 millones y un máximo de 18.7 millones el número de los judíos que vivían en todo el mundo. Estos totales significan pues que hay que contar por millares -y no por millones- el número de los judíos a los que se mató, que fallecieron o que desaparecieron durante la guerra."

Richard Harwood


APRECIACIÓN SUIZA SOBRE LA FALSEDAD DE LOS "SEIS MILLONES"

Es pues evidente que a los alemanes les era imposible tener bajo su dominio o exterminar a seis millones de judíos ni a una cifra siquiera aproximada de ellos. Dejando la Unión Soviética de lado, el número de judíos que se encontraban en los países europeos ocupados por los Nazis, después de la emigración que precedió a la llegada de las tropas alemanas, sobrepasaba apenas 3 millones, de los cuales no todos fueron internados. Para exterminar sólo a la mitad de los famosos seis millones, habrían tenido que matar los alemanes a todos los judíos que habían quedado en Europa. Se sabe sin embargo que en 1945 aún vivían en Europa muchos judíos.

Philip Friedmann escribe en Their Brothers Keepers (Nueva York, 1957, pág. 13) que por lo menos un millón de judíos sobrevivió en el infierno Nazi mientras que la cifra oficial de sobrevivientes del Comité Mixto de Distribución Judío, es de 1.559.600. Así pues, aún admitiendo esta última afirmación, el número posible de decesos judíos durante la guerra no habría podido sobrepasar un máximo de un millón y medio. A esta conclusión llega precisamente el Baseler Nachrichten, periódico con reputación de seriedad de la neutral Suiza.

En un artículo titulado "¿A cuánto se eleva la cifra de las víctimas judías?”, del 13 de junio de 1946, explica que basándose únicamente en las cifras de la población y la emigración que antes hemos dado aquí, no se podría llegar más que a un máximo de un millón y medio de judíos muertos o desaparecidos.

Demostraremos, sin embargo, más adelante de manera concluyente, que la cifra real es muy inferior, porque el Baseler Nachrichten se basaba sobre el total de 1.559.600 sobrevivientes indicados por el Comité Mixto de Distribución, pero como veremos, el número de solicitudes de indemnización -Wiedergutmachung- presentadas por los sobrevivientes judíos alcanza a más del doble de esa cifra.

Los suizos no disponían de esta información en 1946.


UNA TASA DE NATALIDAD IMPOSIBLE

Las estadísticas de la población judía mundial de la postguerra proporcionan también una prueba irrefutable. El World Almanach de 1938 da un total de 16.588.259 judíos para el mundo entero. Pero después de la guerra, el New York Times del 22 de Febrero de 1948, estimaba entre un mínimo de 15.6 millones y un máximo de 18.7 millones el número de los judíos que vivían en todo el mundo. Estos totales significan pues que hay que contar por millares -y no por millones- el número de los judíos a los que se mató, que fallecieron o que desaparecieron durante la guerra. Si restamos los 6 millones a los 16.5 millones de 1938, quedan 10.5 millones. Si nos atenemos a las cifras del New York Times habría habido pues entre 5 y 8 millones de nacimientos judíos en el mundo entero en sólo diez años (incluidos los años de guerra, cuando las familias judías fueron dispersadas o separadas y debieron vivir en condiciones poco propicias para la procreación). Lo que es manifiestamente ridículo.

Resulta de todo ello que la gran mayoría de los judíos faltantes fueron judíos que emigraron a determinados países europeos, a la Unión Soviética y a los Estados Unidos, antes, durante y después de la guerra: y además los numerosos judíos que emigraron también a Palestina durante la guerra, sobre todo al final de la guerra. Barcos llenos de estos judíos sobrevivientes, venidos de Europa, entraron después de 1945 en Palestina, provocando una gran molestia al gobierno inglés de la época: efectivamente fueron tan numerosos, que en el boletín nº 190 del 5 de noviembre de 1946 del Servicio de Aprovisionamiento y Publicaciones de la Administración de S.M. Británica, se dice que esto equivale casi a "un segundo éxodo de los hebreos".

Entre los judíos que emigraron a todas partes del mundo, fueron también sumamente numerosos los llegados a los Estados Unidos, a pesar de la ley que fija los contingentes de inmigración. El 16 de agosto de 1963, David Ben-Gurión, Presidente del Estado de Israel, declaró que aunque la cifra oficial de la población judía en los Estados Unidos sea de 5.6 millones se puede ciertamente estimar este total en 9 millones (Deutsche Wochenzeitung, 26 de noviembre de 1963). La razón de esta elevada cifra es puesta de manifiesto por Albert Maisal en su artículo "Our Newest Americans” (Readers Digest, enero de 1957):

“Poco después de la segunda guerra mundial y en virtud de un decreto presidencial, el 90% de todas las visas de inmigración para personas provenientes de los países de Europa Central y Oriental, fue acordado a quienes habían sido arrancados de sus hogares”.

Reproducimos en esta página una noticia necrológica del 16 de junio de 1972, tal como se las encuentra habitualmente por centenares en el semanario Judeo-Americano Aufbau de Nueva York. Muestra cómo los inmigrantes judíos instalados en los Estados Unidos, han cambiado luego sus nombres; los que llevaban en Europa, figuran entre paréntesis Arthur Kingsley (antes Dr. Königsberger, Francfort/Main). ¿No es acaso posible que una parte (o la totalidad) de esas personas cuyos nombres han fallecido, haya sido incluida en los seis millones pretendidamente faltantes en Europa?


Richard Harwood; del libro “¿Murieron realmente seis millones?







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