miércoles, 22 de octubre de 2014

ROBERTO FARINACCI (8): "Me dice que Mussolini ha pedido a Hitler una entrevista. Quiere hablar claro; pero me temo que Hitler desea hablar claramente también."

General Alfredo Guzzoni


EL DESEMBARCO EN SICILIA

10 de julio de 1943.- El desembarco enemigo ha comenzado en Sicilia. Parece ser que ha sido desencadenado con enormes fuerzas, concentradas en una gran zona costera. Estas fuerzas proceden de los puertos africanos. Presiento que el quinto acto de la tragedia ha comenzado hoy. Lo que más dolor me causa es ver cuán pocos, como yo mismo, están preparados para comprender este instante fatal.

Carlo Scorza me llama y me pide que no abandone Roma.

-Su prestigio -me dice- sigue siendo grande entra los fascistas, y podemos necesitar de usted para resolver la situación.

Hablo con Ugo Cavallero y le pregunto si los jefes militares habían previsto el lugar del desembarco.

-Ciertamente, previmos que fuera en esta zona -me contesta-, ya que es evidente que los objetivos enemigos, se concentran sobre Mesina y Palermo con el fin de extender el sector de su avance partiendo del ángulo sudoriental. Todo depende de la defensa de dos puntos laterales, Licata y Augusta. Pero Alfredo Guzzoni carece de “fibra” para dirigir estas grandes maniobras defensivas, y Vittorio Ambrosio es un honrado burócrata, pero, como general...

12 de julio de 1943.- Después del catastrófico parte militar de ayer, las noticias de hoy son relativamente buenas. Eugene Dollmann, que ha venido a comer conmigo, me asegura que los destacamentos alemanes dominan la situación al norte de Naro, hacia Licata, y que, si Guzzoni se decide a enviar medio regimiento para ayudar a los “Tigers”,'el flanco occidental de la “operación ofensiva aliada sufrirá un colapso”.

Por la tarde tengo un encuentro con Scorza. Está “negro”. Me dice que Mussolini ha pedido a Hitler una entrevista. Quiere hablar claro; pero me temo que Hitler desea hablar claramente también. Mientras nuestros generales practiquen sistemáticamente el “sabotaje”, poco hay que preguntar o pedir a los alemanes. Wilhelm Keitel está decidido a pedir la unificación del Mando de todas las fuerzas de tierra, al menos que al frente de nuestras tropas haya hombres de competencia y lealtad comprobada. Parece ser que la entrevista de los dos jefes se efectuará esta semana.

De todos modos, Scorza me asegura que sus esperanzas están depositadas en Mussolini, que parece tranquilo y sereno. Pero, en tanto, persiste en su firmeza. Durante los tres últimos días, Scorza ha pedido a los jerarcas de Puglia, Calabria, Lazio, Campania, Abruzos y Toscana, que le informen. Me dice:

-Estoy satisfecho completamente y, sin embargo, tengo la impresión de que algo se me escapa. Esta misma inquietud la sienten, sin duda alguna, los miembros del Partido.

Anoche, Guzzoni volvió a llamar por teléfono a Mussolini para confirmarle la seguridad absoluta de una victoria italiana en Sicilia. Sin embargo, pidió refuerzos de aviones. Por lo que sé, también la Armada se niega a ponerse en movimiento. La mayor parte de la flota se encuentra inmovilizada, a causa, más bien, de la falta de voluntad de “poder” de “alguien” que de la muy lamentada escasez de combustible.


Diario de Roberto Farinacci.







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