viernes, 10 de octubre de 2014

WINSTON CHURCHILL 2 (color): "Reconozco que los armamentos alemanes no van dirigidos contra Inglaterra; es más: creo que los ingleses son los últimos a quienes los alemanes intentarían atacar. Creo que los demócratas ingleses y franceses harían un gran bien a la paz del mundo, si se decidieran a dar un prolongado abrazo a sus amigos: los alemanes.”


POLÉMICA EN BERLÍN

El discurso del señor Winston Churchill, pronunciado ayer en la Cámara de los Comunes, ha causado gran desagrado. Es indigno afirmar que el rearme alemán haya sido una de las causas del conflicto ítalo-etíope. Este discurso es tanto más lamentable para la Prensa berlinesa, por cuanto su autor puede entrar en el nuevo Gabinete británico probablemente como Ministro de Marina. La Prensa cree que existe una divergencia entre lo dicho por Stanley Baldwin y lo afirmado por Churchill. (1)

He aquí las palabras de Churchill en la Cámara de los Comunes:

“Las industrias alemanas están movilizadas para la guerra; incluso se han movilizado industrias que no lo fueron un año después de iniciada la Gran Guerra. Este es un factor que hay que tener en cuenta.

Reconozco que los armamentos alemanes no van dirigidos contra Inglaterra; es más: creo que los ingleses son los últimos a quienes los alemanes intentarían atacar.

Se sostiene además la teoría de que los alemanes se arman para salvaguardar su honor, al que nadie quiere atacar. No me indigno contra Alemania; tengo muchos amigos alemanes y les admiro por sus cualidades espirituales, científicas y artísticas. Sólo una Alemania que viva en paz con sí misma, sin odio contra nadie, sólo esta Alemania puede librar a Europa del sentimiento del miedo y de los peligros. Pero la situación es muy diferente en la actualidad.

En efecto, no podemos imaginar que el Nacional-Socialismo continúe la presente fase de crueldad e intolerancia y que aumente continuamente sus armamentos en una proporción superior a todas las de los Estados europeos. Porque es precisamente esta preocupación del aumento de los armamentos la obsesión de Alemania, y es lo que impulsó a Francia a solucionar sus divergencias con Italia a principios de este año. Según todas las probabilidades, esta solución de los conflictos que separaban a Francia e Italia sobre el tapete europeo se obtuvo mediante una concesión francesa en África; en pocas palabras, Francia dejó las manos libres a Italia para actuar en Abisinia.

Lo lamento extraordinariamente, pero lo primero que se me ocurre es meditar sobre las fuerzas que impulsaron a Francia a tomar tal decisión; y después vacilo antes de hacer reproche alguno.

Creo que los demócratas ingleses y franceses harían un gran bien a la paz del mundo, si se decidieran, junto con sus ex combatientes, a dar un prolongado abrazo a sus amigos: los alemanes”. (2)  


Agencia Fabra(1) y “Reuters(2); 25 (1) y 24 (2) de octubre de 1935.






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