domingo, 9 de noviembre de 2014

EL PUTSCH (4): "El Führer se inclina ante el monumento que lleva los nombres de los muertos, depositando en él una corona. Los armones, con los féretros, se dirigen hacia su descanso definitivo, seguidos de los que participaron en la marcha histórica que señala el inicio del Nacional-Socialismo."



ACTOS CÍVICOS

Alemania se vistió de luto en homenaje a las víctimas del movimiento Nacional-Socialista. Hoy celebra su resurrección y triunfo. Durante toda la noche se oyeron cantos fúnebres y desfiles de luto. Berlín rendía homenaje a 39 hitlerianos que de 1924 a 1934 fueron muertos en el curso de huelgas y disturbios con los adversarios políticos y en las sangrientas luchas con la Policía.

Se han colocado placas conmemorativas en los sitios donde cayeron víctimas. Ante la tumba de Horst Wessel, cuatro milicianos uniformados forman la guardia de honor con antorchas en la mano.

En la noche última tuvo efecto el solemne traslado de los féretros conteniendo los restos de las víctimas caídas en el Putsch de Múnich del año 1923 y que son inhumados en la Feldherrnhalle. Todas las formaciones hitlerianas, en la actitud de firmes, cubrían la carrera por donde habían de pasar los féretros, y potentes altavoces habían sido instalados para retransmitir el discurso que había de pronunciar el Führer Adolf Hitler.

En las tumbas de los NS caídos antes del advenimiento al Poder de Hitler, había una escolta de honor. Los 16 féretros fueron transportados sobre armones de artillería, siendo escoltados por una gran muchedumbre silenciosa, seguidos por centenares de banderas, entre las cuales figuraba la que ondeó en el sangriento Putsch de 1923 y de numerosos veteranos de aquella acción.

En la puerta del Templo esperaban a la fúnebre comitiva las autoridades del Reich, y a los acordes de un himno militar, los féretros fueron colocados bajo las bóvedas de la iglesia, llamada de las “Glorias Militares”. (1)

En Múnich, en el "Palco de los Generales" se han encendido hogueras sobre los pilones, ante los cuales se han colocado los féretros. Los jóvenes hitlerianos hacen guardia. Poco antes de mediodía, el grupo de ex combatientes se aproxima. La compañía de honor saluda a los féretros, que seis ex combatientes depositan en los ajustes. Dieciséis cañonazos resuenan a la memoria de los muertos del 9 de noviembre de 1923.

A continuación, el Führer se inclina ante el monumento que lleva los nombres de los muertos, depositando en él una corona. Los armones, con los féretros, se dirigen hacia su descanso definitivo, seguidos de los que participaron en la marcha histórica que señala el inicio del Nacional-Socialismo.

Lentamente, los dieciséis féretros se aproximan, pasando entre las filas de tres mil Jefes del Partido hacia su última morada. Resuena el himno nacional, con ritmo lento primero y luego en progresión continua, como un símbolo de la lucha y de la victoria obtenida. En las copas de ofrenda colocadas a la cabeza de los sarcófagos se avivan los fuegos, que centellean continuamente.

Los féretros son colocados en un estrado. A derecha y a izquierda de cada ataúd, hacen guardia seis ex combatientes. Atravesando la masa enorme de banderas, el Führer penetra en la plaza, acompañado de ex combatientes del Partido y la ensangrentada bandera de aquella jornada. Resuena el llamamiento de las músicas a la presencia del Führer, que seguido de Julius Streicher, la bandera de sangre y de su escolta de ex combatientes Nacional-Socialistas, llega para rendir los honores póstumos a las víctimas del nuevo régimen de Alemania.

En la sala resuenan los juramentos que responden al llamamiento del Führer. Luego los ex combatientes trasladan los féretros a los Templos de Honor, donde se depositan los sarcófagos, cubiertos con banderas. Por última vez, el Führer se inclina ante los ataúdes, depositando una magnífica corona en cada uno de ellos.

El Jefe del Distrito, Señor Adolf Wagner, toma la palabra para anunciar que queda constituida la guardia para la nueva Alemania. Los que han muerto por la Alemania del III Reich son inhumados en la Plaza Real y forman la guardia eterna.

Después de la ceremonia en honor de los muertos del 9 de noviembre, 1.200 muchachos y 600 señoritas, miembros de las Juventudes Hitlerianas, han sido admitidos en el Partido Nacional-Socialista, después de prestar juramento ante el Jefe de la Juventud Alemana, Baldur von Schirach. (2)

En Berlín, en la ceremonia a los muertos de Múnich, después de haberse inclinado Hitler ante los féretros, abanderados y Jefes del Partido y de las milicias pasan lentamente ante los restos mortales. Entre tanto, una banda interpreta sobre un ritmo fúnebre la canción patriótica ‘Horst Wessel’. El desfile de la multitud durará toda la noche. (3)



AgenciasHavas (1) (3) y “DNB(2); Berlín y Munich, 09 de noviembre de 1935.







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