jueves, 13 de noviembre de 2014

EMPRESA MODELO NS: "El Jefe del establecimiento no ha de olvidar jamás que el personal tiene puestas sus miradas en él. Una autoridad basada en cláusulas no tiene más valor que una administración coactiva."



¿QUÉ ES UNA EMPRESA MODELO NACIONAL-SOCIALISTA?

En las fiestas nacionales, cuando las ciudades alemanas manifiestan su júbilo con el adorno de sus banderas y los estandartes con la cruz gamada ondean al viento en todas las calles, se advierte de cuando en cuando, encima de una fábrica, de un taller o de un negocio cualquiera, una bandera que atrae las miradas y resalta de todas las demás por su aspecto llamativo y particularmente solemne. Grandes resplandores de oro brillan entre los colores negro, blanco y rojo de la bandera; y cuándo el viento despliega la tela y hasta el sol hace fulgurar el oro, nos vemos obligados a pensar que la dorada rueda dentada que envuelve a la cruz gamada debe de tener algún significado especial. Y las miradas del observador buscan entonces, en la fachada del establecimiento, la respuesta a la no pronunciada pregunta, hasta que se detienen en un letrero negro de hierro colado, con la forma grave y solemne de una placa conmemorativa, que en orgullosas letras dice modestamente: ‘empresa modelo Nacional-Socialista’.

Mientras nuestro observador reflexiona sobre el significado de empresa modelo, aparece en su imaginación el cuadro de una fábrica gigantesca con todas las maravillas de la técnica moderna, con un ingenioso sistema de correas sin fin, una maravilla de súper civilización técnica, un refinadísimo concierto de máquinas, una empresa mágica en la que por un lado entran las materias primas y por otro salen los artículos terminados y empaquetados, todo ello a una velocidad formidable, en cantidad enorme, a un precio increíblemente bajo, y lo que le parece lo más importante, con un margen de ganancia fantástico para el propietario. Así, poco más o menos, aparece una empresa modelo a la imaginación de muchos que se representan la técnica con verdadera estrechez de miras.

También nuestro supuesto observador en un principio, dio en imaginarse la empresa modelo como algo de perfección técnica suma; pero no tardó en decirse que un fenómeno de tal naturaleza difícilmente podría recibir el título de empresa modelo Nacional-Socialista, de modo que habría que interpretarla más bien desde el punto de vista político. Al ocurrírsele la idea de ver en estos establecimientos células de importancia vital para la propaganda política, se quedó precisamente a mitad del camino, pues ello sólo no habría bastado para la otorgación de tal título.

Malintencionado en extremo fue, desde luego, la interpretación de un observador evidentemente extraño al país, que en una empresa modelo Nacional-Socialista no quería ver otra cosa que un ‘molino nazi para pulverizar huesos’, en el que, costase lo que costase, se sacaba de todos los trabajadores todo lo posible e imposible, sin miramientos para la salud del obrero, ni consideraciones humanitarias de ninguna clase. Todas estas interpretaciones son inexactas. Las empresas modelo alemanas están, en técnica y ramo, a la altura de los tiempos; pero no son centros del imperio exclusivo de la máquina. Las empresas modelo alemanas son, indudablemente, células vivas de la ideología Nacional-Socialista, pero no tribunas de propaganda en que se habla más que se trabaja. Además, no son molinos de pulverizar huesos, ni instituciones para la explotación del obrero, sino todo lo contrario; son, precisamente, lo que son: ‘empresas modelo’, por la forma ejemplar en que en ellas son atendidos y dirigidos los trabajadores. En las empresas modelo Nacional-Socialistas, lo principal no es la máquina, sino el hombre, el trabajador; y a la conservación y al fomento de la mano de obra, de la capacidad y alegría de trabajo del hombre, se dedican todas las atenciones y todos los cuidados.

Para comprender nuestras empresas modelo, se han de tener presentes las ideas fundamentales de la Política Nacional-Socialista en los dominios social, económico y del trabajo; o, lo que es lo mismo, hemos de partir de aquel principio fundamental que reza, con razón, que "la mejor Política Social es siempre la mejor Política Económica". Por eso, esta distinción es, ante todo, una distinción político-social, lo que la hace resaltar, desde un principio, de las erróneas interpretaciones de naturaleza meramente económica. Para el experto Nacional-Socialista en Economía y Sociología, ha llegado a ser la cosa más natural del mundo, como se lo han demostrado las experiencias de los últimos años, que una empresa modelo es también, lógicamente, ejemplar en los dominios de la Economía y del Trabajo.

Una visita a las empresas modelo alemanas que no necesitan llevar siempre los nombres de empresas alemanas de fama mundial, ejemplares en otros sentidos, nos ofrece un cuadro objetivo de la Política Social alemana, porque nos pone en contacto directo con la práctica y nos inicia en los procesos que se desarrollan en el crisol de una nueva vida político-social revolucionaria y creadora, enseñándonos a la vez el vivero de una era completamente nueva de jamás sospechadas perspectivas para la vida económica.

En el presente bosquejo, que forzosamente ha de ser muy conciso, al tratar de las empresas modelo Nacional-Socialistas y de la bien definida organización ‘Lucha de Emulación Social de las Empresas Alemanas’, dentro de la cual sobresalen las empresas modelo, entramos en un capítulo de la Política Social nacido efectivamente de la realidad, por lo que ha podido también dar tan óptimos frutos en la misma.

El Dr. Robert Ley, el creador del Frente Alemán del Trabajo, dijo una vez, con toda razón:

“Que la lucha iniciada por las empresas alemanas para emularse en su labor social, es tan gigantesca y sin ejemplo en la historia social de todos los Pueblos, que hasta en los momentos actuales solamente podemos sospechar sus repercusiones en el terreno político-social y económico. Sin embargo, los éxitos alcanzados hasta ahora nos permiten apreciar ya que la potencia económica de nuestro Pueblo alcanzará dimensiones nunca vistas, y que, a pesar de tan formidable aumento de la producción, se evitará toda explotación del trabajo humano.”

Estas perspectivas ponen de relieve la capacidad de rendimiento del Pueblo alemán, al principio no comprendida en el extranjero, capacidad que dio lugar al desenvolvimiento de las fuerzas y a la acumulación de energía productiva que aseguraron a la Alemania Nacional-Socialista el triunfo sobre los enemigos más poderosos.

A todos aquellos que sin cesar buscan en Europa las causas de la victoria alemana y llegan tantas veces, en perjuicio propio, a interpretaciones erróneas y falsas conclusiones, se les ha de decir que no fueron solamente las posibilidades técnicas, el material y las materias primas los que formaron la base del triunfo alemán, sino que todo esto no habría sido posible si no hubiera garantizado el triunfo nuestro Socialismo, el Socialismo alemán, cuyo espíritu encarnan de la manera más impresionante las empresas modelo Nacional-Socialistas; pero que también ha llegado ya a plasmar, venciendo más o menos obstáculos, en todos los demás centros del trabajo de Alemania. La Lucha de Emulación de los Establecimientos Alemanes dio comienzo a raíz de un decreto del Führer de 29 de agosto de 1936, por el que instituyó la distinción empresa modelo Nacional-Socialista y la bandera dorada.

Como este decreto informa convenientemente sobre los fines perseguidos y sobre la naturaleza esencial de la institución, es de verdadera utilidad conocer su texto exacto. Reza así:

“Se puede conceder la distinción de empresa modelo Nacional-Socialista, a todos aquellos establecimientos en los cuales haya sido llevada a la práctica de la manera más perfecta, la idea de la comunidad Nacional-Socialista del trabajo, por el Jefe del establecimiento y su personal de obreros y empleados, en el sentido de la Ley de la Reglamentación del Trabajo Nacional y en el espíritu del Frente Alemán del Trabajo.

La distinción será otorgada por mí o por una sección, por mí autorizada, del Frente Alemán del Trabajo. La distinción se concederá por un año y podrá ser renovada. La distinción será retirada si dejan de existir las condiciones por qué fue otorgada. La adjudicación tendrá lugar el día de la Fiesta Nacional del Pueblo Alemán, con la entrega de un diploma al Jefe del establecimiento.

En el diploma de adjudicación se expondrán las razones de por qué ha sido otorgada la distinción. Un establecimiento al que le haya sido otorgado el título de empresa modelo Nacional-Socialista está autorizado a usar la bandera del Frente Alemán del Trabajo, con rueda y franjas de oro. Este decreto entra en vigor inmediatamente.”

Este documento fundacional del Führer demuestra, con toda evidencia que lo económico y lo técnico no han sido los motivos de la valoración, sino que solamente persigue el desenvolvimiento de una verdadera comunidad Nacional-Socialista de trabajo. Es un documento marcadamente político-social, pues son precisamente intereses sociales los que aquí se persiguen. Con toda intención se recalca el sentido de la Ley de la Reglamentación del Trabajo Nacional, y se recuerda el espíritu del Frente Alemán del Trabajo. El sentido político-social de esta acción lo subraya también el hecho de que la adjudicación ha de tener lugar el 1 de mayo, el día de la Fiesta Nacional del Pueblo Alemán. El éxito, la estabilidad y capacidad de la economía alemana se han de levantar sobre el sano terreno de la Política Social.

El Frente Alemán del Trabajo, cual el gran instrumento político-social, fue encargado de la organización de las ideas establecidas en el decreto. En el afán de colocar la evaluación también sobre una base verdaderamente sana dentro de los establecimientos alemanes, se procedió a la creación de la organización llamada "La Lucha de Emulación de los Establecimientos Alemanes", en la que participan todos aquellos establecimientos que deseen ganar la distinción de empresa modelo Nacional-Socialista. Para poder realizar lo mejor posible el proceso de selección, se procuró que participaran en "La Lucha de Emulación" el mayor número posible de establecimientos.  Bajo el lema: “También nosotros formamos en sus filas”, fue admitido, en principio, todo establecimiento, reconociéndose así ya la buena voluntad. No fue equivocada la conclusión de que donde hay voluntad existe también un camino. Para no desanimar a los candidatos, muchos de los cuales, naturalmente, no pueden alcanzar de la noche a la mañana, y hasta tal vez en años, la bandera dorada, se crearon distinciones en forma de diplomas de los diversos grupos y de distinciones extraordinarias en varios dominios especiales.

La idea del concurso, aplicada a la vida del trabajo, había dado ya los mejores frutos en el concurso profesional del Reich. Éste, había servido para medir la aptitud profesional y la habilidad de cada cual en su profesión, y había conseguido despertar energías productivas en muchas centenas de millares de trabajadores. En "La Lucha de Emulación de los Establecimientos Alemanes" había que contar con éxitos análogos en otro plano.

Ya el primer año formó legión la cifra de los establecimientos que se habían anunciado, aumentando cada vez más en los años siguientes, de modo que hoy participa en esta grandiosa competición político-social casi toda la Economía alemana, desde el negocio más modesto hasta la empresa de fama mundial.

La distinción de empresa modelo Nacional-Socialista no es fácil de conseguir, y la bandera de oro no se concede sin más ni más. A pesar de la enorme participación de los establecimientos alemanes en la lucha de emulación, son relativamente pocos (no llegan a trescientos) los que han alcanzado la alta distinción. Precisamente en ésta rigurosa selección se ha de ver lo valioso, pues una desvalorización de la distinción por la adjudicación en masa y superficial con fines de parada o exposición, frustraría la meta que se quiere alcanzar. No queremos precisamente distinciones y banderas de oro; queremos establecimientos modelo cien por cien, que puedan pasar todo un purgatorio de pruebas y que hayan pasado con éxito su bautismo de fuego político-social.

Son extraordinariamente grandes las exigencias que se les plantean, desde el punto de vista político-social, a las empresas modelo alemanas. A la objeción, que tal vez pudiera hacerse, de que el número de las empresas modelo es demasiado pequeño en comparación con la totalidad de la economía alemana, ha de contestarse diciendo que la selección se basa en un criterio extraordinariamente riguroso. Pero el éxito esencial de esta acción político-social que, como se ha recalcado, no tiene igual en la historia social de los Pueblos, no es ni siquiera el producto final empresa modelo Nacional-Socialista, sino el hecho de que millares y millares de establecimientos se estén esforzando sin tregua en llegar a ser tales empresas modelo. No es posible imaginar en números qué energías se han despertado con estos esfuerzos en la vida del trabajo en Alemania. 

En el frente más ancho, hasta las células de los negocios más modestos, se registra una actividad político-social que ha repercutido de la manera más fecunda en toda la Política Social alemana, y que, al fin y al cabo, refuerza a la vida económica alemana en su capacidad y facultad productiva. Así se produce una verdadera ampliación de la actividad político-social, y los productos secundarios que se obtienen en esta lucha de emulación se han de mirar como casi más importantes que la meta final, pues son realidades que no se pueden negar. El hacer alardes ostentativos es cosa fácil para el que dispone de una buena cuenta bancaria o recibe para tal fin subvenciones oficiales. Pero entonces son relativamente pocos los trabajadores que participan de estas ventajas. Si se tiene presente el hecho de que de la totalidad de los trabajadores la mayoría trabaja en negocios de mediana y modesta categoría, se comprende que las medidas político-sociales sólo pueden tener valor cuando consiguen imponerse en el importante sector de estos establecimientos medianos y modestos. Tal es el caso precisamente en la lucha de emulación. La iniciativa ha sido puesta en manos de los Jefes de los establecimientos y de sus obreros y empleados. No se toman medidas superficiales de cualquier clase mediante disposiciones y leyes esquemáticas; los éxitos político-sociales se han de derivar de las posibilidades, cualidades y particularidades del establecimiento. Con este método, que se ha acreditado ya más que bien en tres años de práctica, se han alcanzado resultados que sólo en una parte insignificante se pueden ofrecer por estadísticas.

En la Ley de la Reglamentación del Trabajo Nacional han sido eliminados los viejos conceptos de la lucha de clases, reemplazándoseles por la idea de la comunidad del trabajo, a cuya realización han de contribuir en igual medida el Jefe del negocio y el obrero y empleado del mismo. La comunidad viva del trabajo, tal como el Nacional-Socialismo se la imagina y se afana por imponer, es cuestión de los caracteres.

Los hombres son los que con su actitud y su proceder crean la empresa modelo en su sentido real y verdadero. Por eso no se parecen en modo alguno al tipo del industrial de cuño liberal. Las anotaciones del Jefe de una empresa modelo Nacional-Socialista nos permiten advertir las ideas que sirven de pauta a tales Jefes de establecimiento, y la ideología en que se puede basar la comunidad de trabajo. Leemos en ellas:

1.- El Jefe de la empresa ha de ser, en todo sentido, un modelo ejemplar para su personal. El modelo suplanta cien prescripciones, por lo que su influencia es ilimitada. Por eso es un error que el Jefe del establecimiento, en su relación con el personal, apele al puesto que ocupa para hacerse valer; ha de imponerse, más bien, por su superioridad personal. Será un verdadero modelo cuando el aventajado le imite, el afanoso se esfuerce en ganar su reconocimiento, su proceder sirva de medida para otros, su nombre sea pronunciado con respeto e invocado por hombres de prestigio.

2.- El derecho del Jefe del establecimiento es su responsabilidad. Si se muestra reacio a esta responsabilidad, no está en el puesto que le corresponde.

3.- El Jefe del establecimiento no ha de olvidar jamás que el personal tiene puestas sus miradas en él. Una autoridad basada en cláusulas no tiene más valor que una administración coactiva.

4.- Orden y orientación perfecta son las bases de un trabajo metódico. Para ello, el Jefe del establecimiento ha de disponer su trabajo de manera que tenga tiempo para conferencias y conversaciones con su personal, y pueda atender a sus deseos.

5.- Sin la colaboración voluntaria de su personal, el Jefe del establecimiento sólo puede conseguir resultados imperfectos. Cuando sus colaboradores fracasen, el Jefe del establecimiento habrá de buscar la causa generalmente en sí mismo. Colaboración es cuestión de confianza. Es necesario transferir responsabilidad a personas capaces. De este modo se contribuye a que adquieran una mayor conciencia de su propio valer.

6.- No basta que el Jefe del establecimiento prescriba a su personal cómo se ha de comportar, sino que ha de cuidar de que éste tenga más comprensión para su propio trabajo. Es deber natural del Jefe del establecimiento comunicar a su personal conocimientos y experiencias, informándole metódicamente y estimulándole con su consejo.

7.- El Jefe del establecimiento ha de disponer de un gran caudal de paciencia y dominio de sí mismo. Jamás reprochará con cólera ni alabará con exceso, sino que será siempre comedido en sus amonestaciones y elogios. La alabanza, sobre todo, no será adulación, sino el justo reconocimiento de un mérito. Pero es necesario que el Jefe de la empresa exprese reiteradamente su agradecimiento a sus colaboradores y colaboradoras, por su capacidad y buen trabajo. Toda persona que trabaja necesita agradecimiento y reconocimiento.

Este Jefe de empresa termina sus líneas con la advertencia de la necesidad imprescindible de que sean llevadas a la práctica todas las exigencias establecidas, por ser ello condición indispensable y natural para la empresa modelo Nacional-Socialista.

El escrito del Jefe Nacional-Socialista de establecimiento, con su sello puramente personal, pretende únicamente demostrar que el carácter, el sentimiento de responsabilidad, la comprensión para con su personal y la voluntad de colaboración son los factores capitales de la dirección Nacional-Socialista de una empresa, sea cual fuere su naturaleza. Ellos han sido también los que formaron la base sana para llegar a los máximos resultados económicos y técnicos que han causado el asombro y la admiración del mundo entero.

Dirección atinada del personal, espíritu de sacrificio frente al mismo y compañerismo militar en los establecimientos de trabajo, han podido crear aquella comunidad de trabajo que ha llegado a dominar sobre la máquina, y librar al hombre de su dependencia, haciéndole triunfar sobre la materia.


Vemos, pues, que el hombre es el alma de la empresa modelo. Una personalidad directora fuerte da forma al espíritu del establecimiento; pero también el personal, los trabajadores y los empleados, y muy especialmente los Jefes, los hombres de confianza y los miembros del consejo, tienen que tomar parte activa en la conformación del mismo.


Instituto de Investigación Científica del Frente Alemán del Trabajo. (1941)







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