jueves, 27 de noviembre de 2014

FRANCISCO NÚÑEZ DEL ARCO PROAÑO (2): "La Doctrina Nacional-Socialista o partes de ésta, serán asimiladas por un variopinto de pensadores de todos los orígenes 'ideológicos' y a su vez los hará evolucionar hacia una dirección similar; desde los conservadores Nacionalistas, a los Comunistas y Socialistas no Marxistas, pasando por los liberales radicales. La misión de lo Político y del Estado era la de llevar al espíritu de la persona hacia la trascendencia, no comprendían la autoridad política sin autoridad espiritual."

Luis N. Dillon


DOCTRINARIOS LOCALES O INTERNOS

La Doctrina Nacional-Socialista o partes de ésta, serán asimiladas por un variopinto de pensadores de todos los orígenes "ideológicos" y a su vez los hará evolucionar hacia una dirección similar; desde los conservadores Nacionalistas, a los Comunistas y Socialistas no Marxistas, pasando por los liberales radicales.

Existieron cuatro puntos centrales de asimilación doctrinaria que facilitaran el acercamiento y hasta la adaptación de los Fascismos, y el Nacional-Socialismo en particular, en el pensamiento y la acción nacional: la concepción del Estado, la concepción de lo Político, la Política Internacional y las cuestiones raciales. Todos estos enmarcados en el destino de una funcionalidad anti-igualitaria sobre todo por parte de los conservadores Nacionalistas:

1).- La Concepción del Estado: Tanto los conservadores Nacionalistas (garcianos), como los liberales disidentes (Luis N. Dillon, León Vivar, Ponce, etc.) y hasta algunos Socialistas y hasta Comunistas (Pío Jaramillo Alvarado) de finales del Siglo XIX y principios del Siglo XX en Ecuador, finalmente evolucionarían en su pensamiento. Coincidían en la necesidad de un Estado fuerte, jerárquico y orgánico y con un alto índice de identidad nacional, con un Jefe de Estado enérgico y estable, y unas fuerzas armadas superiores y excelentemente pertrechadas. (Los conservadores Nacionalistas defendían la concepción de un "Ecuador expansionista" (7)). Siempre mantuvieron esta premisa los conservadores Nacionalistas y se la llevó a cabo en los gobiernos de Juan José Flores (anexión de las Islas Galápagos al territorio nacional, ocupación de Pasto), Vicente Rocafuerte (reivindicación de las posesiones en Pasto) y Gabriel García Moreno (afirmación de los derechos territoriales en el Oriente con la instalación de gobernaciones y misiones religiosas); los liberales disidentes empezaron a adoptar ideas nacionales al percatarse de los abusos privados contra el Estado en los cuales incurrían, por ejemplo, la banca privada, particularmente en el período a partir de 1895, donde era ésta quien en verdad gobernaba; y los Socialistas lo veían necesario para llevar adelante la revolución de manera íntegra, a su vez en contradicción con la prédica Marxista, mantenían la idea de la nacionalidad frente al Internacionalismo Rojo (Pío Jaramillo Alvarado, que en su juventud pasó del Liberalismo-radical al Socialismo, siempre defendió la noción de la Nación Quiteña, finalmente evolucionó al Nacionalismo antiliberal y anti burgués, inspirado sobre todo por el jurista y politólogo Carl Schmitt, a quien incluso cita (8)). De igual forma a nivel económico, todos estos coincidían en puntos como una Reforma Agraria bien entendida (que sería aplicada por el Nacional-Socialismo), es así como el partido conservador ya la planteaba ésta como muchas otras reformas sociales desde 1911 (9), pues era cuando en cambio los liberales radicales se encontraban al momento repartiéndose entre ellos las tierras que habían robado, originando más explotación y miseria; la soberanía de la economía nacional (Luis N. Dillon máximo ejemplo de esto) libre de manejos usurarios, especulativos y monopólicos por parte de la finanza y de las compañías internacionales (Gral. Francisco Gómez de la Torre, Neptalí Bonifaz, Gral. Alberto Enríquez Gallo). A su vez comprendían la necesidad de un Estado Orgánico donde "se agruparían los sistemas orgánicos, integrados por la trabazón de personalidades individuales y colectivas con valor propio, con autonomía y autodisciplina y cuya organización natural legitima la autoridad, produce la representación y ejercita la democracia" (10), es decir, un Estado donde se complementaran todos los elementos positivos de la Nación, pues "el tipo orgánico abarca todas las tendencias de estructuración de la vida del Estado a base de los organismos de la Nación, constituyendo el tipo superador del individualismo inorgánico y anárquico, y así colectivismo tiránico y absorbente." (11)

2).- La Concepción de lo Político: Los conservadores Nacionalistas, los liberales disidentes y los Socialistas no Marxistas, todos aquellos que después irían evolucionando al plano Nacional-Revolucionario; entendían lo Político como el arte de obtener el bien común y público, frente al bien sectario y particular que había implantado el Estado Liberal-radical totalitario entronizado desde 1895. Las bases católicas de los unos los impulsaban a tener la visión del bien común como parte del orden natural y a los Socialistas como parte de la justicia o equidad social. Sin duda todo esto se matizaba con las diferencias de cada grupo; los católicos garcianos con justicia creían que además de esto la misión de lo Político y del Estado era la de llevar al espíritu de la persona hacia la trascendencia, no comprendían la autoridad política sin autoridad espiritual. También una noción principal de lo Político en la época era la comprensión de la Soberanía absoluta del Estado, los conservadores Nacionalistas y los liberales disidentes insistían en este particular debido a la perniciosa influencia que ejercían los Estados Unidos del Norte sobre el Ecuador (González Suárez, González Páez, Luis N. Dillon, Augusto Jácome). 

3).- Política Internacional, una tercera posición necesaria: Quizá este haya sido el mayor factor que predispuso a una gran mayoría de nacionales a ser admiradores del Tercer Reich Nacional-Socialista, inclinándose hacia este de forma casi irrestricta en muchos casos. Desde todos los sectores ideológicos, se percibía cómo tras la caída del equilibrio europeo en 1918, los poderes fácticos del mundo (el dinero, la alta finanza, la gran burguesía internacional, el sionismo eterno, la masonería apátrida, los representantes de las fuerzas ocultas o que se consideraban tales por estos y otros sectores) se habían encaramado de forma cínica en los dos extremos de la alguna vez Europa tradicional y Señora del Mundo. En el extremo occidente estaba los Estados Unidos del Norte con el apoyo y la venia inglesa y en el extremo oriente estaba la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, sobre las ruinas de la "Tercera Roma", del Imperio de todas las Rusias. Ambos "países" sin nombre y sin identidad, fieles reflejo del futuro advenimiento del Quinto Estado, el Estado de los seres grises e iguales, sin espíritu, sin patria, sin raza, sin sangre, sin nada superior y elevado hacia dónde dirigirse, sólo con su crasa e insultante materia, algo sumamente aterrador para su visión del mundo. Ante esto, el alzamiento de alguien o de algo que hiciera frente a ambos “monstruos” hijos de una misma madre, era no sólo una necesidad sino un determinante en el futuro que esperaba la gente a nivel mundial y en particular en Hispanoamérica, esto se daría al surgir los Fascismos en Europa y el Eje posteriormente como fuerza político-militar, causando el entusiasmo en Ecuador de todos los que ansiaban un "Nuevo Orden… basado en la Justicia de los Pueblos"; además, Alemania era el ejemplo de un nación conculcada es sus legítimos derechos que había resurgido y ¡de qué forma! A pesar de haber sido tratada como "el último villorrio del mundo" en 1918 con el "Tratado", mejor y de hecho, Dictado de Versalles, hecho visto incluso como símil de la situación ecuatoriana frente al Perú y al Panamericanismo, haciendo que después del Dictado de Río de Janeiro de 1941, aumentaran todavía más las simpatías por el Eje y en particular por la Alemania Nacional-Socialista, pues se consideraba que Alemania detendría a "los pistoleros internacionales", "porque con el (anhelado) triunfo de Alemania desaparecerán las tendencias liberales y Marxistas que han llevado a los pueblos al borde del abismo", como expresaban los conservadores Nacionalistas de la época (12). La práctica de una tercera posición en Política Internacional fue el puntal para sostener los apegos de los hispanoamericanos pro-Nacional-Socialistas, apegos que aumentarían después de estallada la guerra de 1939.

4).- Cuestiones raciales: Aunque pueda sorprender a muchos que en un país multirracial como el Ecuador, con una minoría de origen europeo, con un fuerte y marcado mestizaje, las ideas racialistas hayan calado hondo, los hechos demuestran lo contrario; de hecho, gracias a que el Ecuador es un país multirracial es que estas ideas han penetrado fuertemente a lo largo de los siglos en todas las razas existentes en el territorio ecuatoriano. El antecedente histórico y más fuerte que predispuso a las personas a tener lo que se ha llamado consciencia racial, sin duda fue el sistema de castas (que práctica y no oficialmente se mantuvo hasta comienzos del siglo XX en Ecuador) y las normas de limpieza de sangre implantadas en la Monarquía Universal Hispana, el Imperio Español, sin por esto olvidarnos que las diferencias étnicas ya pesaban y mucho entre los diferentes grupos aborígenes pre-hispánicos, especialmente en época del Imperio Inca. Después de todo la concientización racial entre euro-descendientes e indio-americanos fue siempre buscada y propugnada por ambos grupos, es así como los indios (13) en época hispana mantuvieron las prerrogativas propias de su raza, la nobleza india mantuvo sus privilegios y sus señoríos o cacicazgos (feudos en muchos casos), donde los europeos y criollos no podían inmiscuirse (República de Españoles y República de Indios), imperando la ley de los señores caciques y siendo vista con malos ojos la mezcla de los indios con los no indios (cosa que se mantiene hasta el día de hoy entre la mayoría de las etnias indias que aún mantienen su tradición), los indios en la época no eran tratados como se nos hace creer hoy en día, es decir como a esclavos, sino que se les permitió mantener sus instituciones familiares y hasta de forma críptica sus legados religiosos dentro del catolicismo, siendo estos muchas veces dignificados hasta un nivel inimaginado en la época pre-hispánica, así vimos cómo las artes entre ellos descollaron, dando una infinitud de pintores, escultores y hasta músicos; la opresión propiamente dicha contra los indios vendría con la República y en particular con el Liberalismo desde 1895 (los liberales no se cansaban de gritar consignas por la restauración de la raza india, pero nunca hicieron nada, y más bien aumentaron su explotación ya no sólo por parte de locales, sino además por parte de las compañías y los trusts internacionales). Por el lado hispánico euro-descendiente la cuestión racial también siempre estuvo presente, ya se mencionó el sistema hispánico de castas y de limpieza de sangre, pero no quedó allí el aliento y el desarrollo para los criollos, es así como en la época del Imperio se fundaban villas y ciudades exclusivas para personas de origen europeo: Ibarra "La ciudad Blanca" y Macas son dos ejemplos de esto, hasta el día de hoy se hace diferencia de los ibarreños y maqueños “originales” -por llamarles de alguna forma- de los llegados posteriormente y de origen no hispano-europeo. Hasta la célebre revuelta del 10 de Agosto de 1809, tuvo consideraciones raciales para los euro-descendientes y para los indios, a quiénes otorgaron un "protector".


Francisco Núñez del Arco Proaño; del libro “El Ecuador y la Alemania Nazi.


(7) “El Ecuador debe ser expansionista”, en el semanario Voz Obrera, Quito, varios números a lo largo de 1938.
(8) Ver: Jaramillo Alvarado, Pío, La Nación Quiteña.
(9) Ver: Manifestación del Directorio Regional del Partido Conservador del Azuay, a sus copartidarios y a la Nación, Cuenca, Tip. La República, 1911 y “Programa y estatutos del Partido Conservador Ecuatoriano (14 de octubre de 1925)”, Revista Dios y Patria, Año III, Vol. III, No. 9, Quito, enero de 1926; Julio Tobar Donoso, “La Asamblea General del Partido Conservador y su doctrina“, Revista Dios y Patria, Año III, Vol. III, No. 9, Quito, enero de 1926.
(10) Ortuño, Vicente, El Estado Orgánico, Ed. Unión Católica, Quito, 1956. 
(11) Ibídem. 
(12) Voz Obrera.
(13) Empleo esta palabra sin ninguna connotación peyorativa, sino con todo su peso histórico-identitario.  










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