jueves, 27 de noviembre de 2014

FRANCISCO NÚÑEZ DEL ARCO PROAÑO (3): "Para la segunda mitad de Siglo XIX la raza vuelve a tomar importancia, en esta ocasión con un neto contenido hispanista. Es así como se empieza a desarrollar una serio debate en torno a la necesidad de tomar medidas por parte del Estado para asegurar el correcto desarrollo de la raza."



DOCTRINARIOS LOCALES O INTERNOS (2)

Ya en la República las razones raciales no dejaron (ni dejan) de importar, es así como las primeras constituciones tuvieron normas que regulaban el desarrollo de cada raza en su función específica, evidentemente aquí ya empezaron a haber abusos y malinterpretaciones de estas normas. Para la segunda mitad de Siglo XIX la raza vuelve a tomar importancia, en esta ocasión con un neto contenido hispanista, se acuña el término "la raza" más como una concepción cultural antes que biológica; es así como nos volvemos a hermanar intelectual y espiritualmente con la Madre Patria, España, iniciando estudios históricos, biológicos y hasta sociológicos en busca del verdadero origen racial hispanoamericano, esta escuela de pensamiento y estudio perdurará hasta mediados del siglo XX. Posteriormente en la década de 1890, bajo el gobierno de Luis Cordero Crespo (influido por este primer descolo del hispanismo), se dictan leyes de restricción de la inmigración asiática, africana y caribeña "por no ser acordes al ser nacional", notándose un claro contenido racialista. Con el advenimiento del siglo XX es que la temática racial pasa a un nivel académico científico, con la influencia de los escritos provenientes de Europa y del propio continente americano, como los estudios de Gobineau y de Vicente López. Es así como se empieza a desarrollar una serio debate en torno a la necesidad de tomar medidas por parte del Estado para asegurar el correcto desarrollo de la raza (y de cada raza por su parte), debate y realidad que llegará a su auge en la década de 1930, pues en esta época es cuando se dictan las primeras leyes migratorios para promover y regular el poblamiento de las zonas deshabitadas de la Nación (sobre todo el Oriente) con migrantes de origen europeo, las primeras de este tipo se darán durante el primer gobierno José María Velasco Ibarra, y el clímax de este tipo de regulaciones llegarán en 1938 con las leyes eugenésicas (certificado pre-nupcial de aptitudes y cualidades para poder casarse, prohibición de contraer descendencia por parte de criminales y adictos sentenciados, entre otras) dictadas por el Gral. Alberto Enríquez Gallo, que en sus propias palabras servirían para el "mejoramiento de la Raza".

"El Judaísmo he aquí nuestro único enemigo" (14): Dentro de estas consideraciones y debates raciales, surgió una temática importantísima en el país, que funcionaría como importantísimo factor a la hora de allegar las consciencias (casi fanáticas por este hecho) hacia el Nacional-Socialismo, esta temática sería la controvertida Cuestión Judía. Tanto Liberales disidentes (Luis N. Dillon, Augusto Jácome), como conservadores Nacionalistas (Alfonso Rumazo González, Julio Tobar Donoso, Remigio Romero y Cordero -este se vio muy atraído por el Socialismo no Marxista del Nacional-Socialismo-) y hasta algunos Socialistas y Comunistas (Humberto Salvador, Pío Jaramillo Alvarado, Juan Manuel Lasso) eran abiertamente anti-judíos como veremos, y la opinión pública los acompañaba debido a que "el territorio actual del Ecuador tuvo la gracia de no poseer población local judía por muchos siglos -exceptuando las familias de origen ‘marrano’ sefardí que se situaron en el sur del país a finales del siglo XVIII, y algunas de ellas en la Capital del Quito y su puerto principal, que por lo demás siempre estuvieron plenamente identificadas y controladas en su accionar, prácticamente hasta finales del Siglo XIX (no se olvide que la usura, el agio y la especulación y todas las actividades deletéreas del orden común; - en su momento actividades casi inherentes y exclusivas de los judíos y de los pueblos espiritualmente afines a ellos como los genoveses, los catalanes, los "lowlanders" escoceses, y hoy con el ejemplo paradigmático de los "yankees" -; estaban prohibidas por ley y sobre todo por sana tradición y que conllevaban duras penas a quienes las practicaban…". "…Pero al producirse la ‘revolución’ liberal en 1895, en el país empieza el proceso de abertura al voraz Capitalismo, por lo mismo a la llegada de extranjeros de orígenes diversos como son los casos de muchos estadounidenses y entre ellos muchos judíos de origen ‘askenazí’ del norte de Europa, así nos los confirma el libro ‘La Comunidad Judía en el Ecuador’, de Ernesto Lehmann, indicando que uno de los primeros judíos que llegó al Ecuador fue Julio Rosenstock a principios del siglo pasado, traído por Eloy Alfaro para laborar en la construcción del ferrocarril del Estado. Juntamente con la plutocracia guayaquileña comenzaron a adueñarse del país y a ser los amos y señores de su hacienda llamada el Ecuador." “Ante esto, las reacciones de la aún sana población que quedaba eran inevitables.” En el Ecuador esto será fundamental. Las leyes migratorias que permitían el acceso exclusivo de personas de origen europeo al país, fueron utilizadas por muchos judíos para asentarse en nuestro suelo, hecho que preocupó a la intelectualidad y la política de la época, tan así que para 1935 las leyes de extranjería fueron cambiadas para prohibir el acceso desmedido de judíos y en 1939 la Cancillería ecuatoriana dictaría un reglamento interno para prohibir el visado a judíos, Julio Tobar Donoso, Ministro de Relaciones Exteriores, ordenaba a los cónsules del Ecuador en el extranjero lo siguiente:

"1°.- Como se ha comprobado una sobreabundancia de judíos en el país, que no guarda relación con la inmigración de personas de otras razas, y que ha dado origen ya a algunas perturbaciones en el regular desarrollo de las fuerzas vivas de la Nación. Pudiendo preverse su agravación para el futuro, encarezco a usted, de manera especial, y en forma ESTRICTAMENTE CONFIDENCIAL (mayúsculas del original), que se sirva restringir el ingreso de elementos semitas al Ecuador… Si bien es cierto que nuestro Gobierno no hace distingos de razas y nacionalidades, o es menos cierto que, en los actuales momentos, hay por delante una ineludible necesidad: encausar la corriente de extranjeros que afluyen al territorio de la República, desechando, sin contemporizaciones, aquellas ramas que puedan crear problemas muy graves para el porvenir.

2°.- No puede pasar desapercibido a usted el hecho indiscutible de que el judío, por tradición, por temperamento y por constitución biológica, es reacio a las labores del campo y aún a la actividad industrial. Es comerciante; y en este campo haría gravísima competencia al elemento nacional, que ya protesta de su desalojamiento de algunas actividades. Por el porvenir étnico, económico y moral de la Nación, recomiendo a usted tomar todas las precauciones posibles y la máxima escrupulosidad, al visar el pasaporte de un extranjero que perteneciere a esta raza. Para ello, sólo le es necesario actuar con suma prudencia; pues, dada la organización que por hoy impera en Europa, en donde se ha logrado establecer una completa clasificación de los individuos semitas, le será relativamente fácil cerciorarse de sí el interesado es, efectivamente, judío.” (15)

Este Ministro, asimismo, suspendió de su cargo al cónsul Antonio Muñoz Borrero, quien había ayudado a cientos de judíos entregándoles pasaportes ecuatorianos. (16)

Sin embargo estos continuaron llegando y siendo “aceptados si cumplen con la ley”. La reacción anti-judía vino de todos los sectores y estamentos sociales, desde el más bajo pueblo hasta la ya muy venida a menos élite, al punto de que incluso se llegó a realizar manifestaciones anti-judías en Quito (17) y otras ciudades del país, e incluso se intentó realizar un par de "progroms" (18) (exterminio de judíos por las masas) que fueron impedidos por las autoridades. Para evitar problemas mayores y por la misma seguridad de los judíos, en 1938 el Gral. Enríquez Gallo ya había ordenado la expulsión de los judíos del Ecuador (19) y reforma las leyes migratorias completamente. Pues los judíos "Sionistas" (Sic. - Ver las revistas "Acción Popular" -1933- y "Voz Obrera"- Abril de 1938- de Quito), en la época eran vistos como quienes "… gobiernan el mundo entero que son los dueños del oro, sobre todo, que ellos intentan poderosamente arrancar del mundo el Cristianismo… ¿cómo podrán los pueblos de la tierra cruzarse de brazos y no luchar con fervor para combatir a un enemigo tan peligroso de la cultura y la sociedad?" (20) Sin duda la Política Nacional-Socialista en cuanto a la cuestión judía, acercará aún más a los ecuatorianos ya afines a la doctrina de la Alemania de entonces, "porque el Reich desenmascará a la apátrida, ensoberbecida y maldecida raza judía" (sic). (21)


Francisco Núñez del Arco Proaño; del libro “El Ecuador y la Alemania Nazi.


(14) Grupo nacionalista ecuatoriano "Juventud Nueva", Voz Obrera, Quito, 1938. 
(15) AHMRE, S/R, Circular Reservada N° 10-DC, Quito 29 de diciembre de 1939.
(16) Moscoso, Raúl, en Ciudad-Estado, inmigrantes y políticas Ecuador, 1890-1950, Jacques Ramírez G. editor, IAEN - Instituto de la Ciudad, Quito, 2012, p. 155
(17) Ver: Intereses comerciales, Quito, agosto de 1940. “…hace pocos días las verduleras hicieron un miting, recorrieron las calles, y defendiendo sus puestos de trabajo gritaron: ‘abajo los judíos’.”
(18) American Jewish Comitte, Review of the Year 1940-1941,p. 305. “… on November 21, Pan American News reported the beginning of a systematic anti-Jewish campaign ripened in May 24, 1941 when, for the first time in Ecuadorian history, an anti-Jewish demonstration was held in Quito, the capital.” 
(19) DECRETO DE EXPULSIÓN DE LOS JUDÍOS DEL ECUADOR. (1938) *** General. G. Alberto Enríquez, Jefe Supremo de la República, Considerando: La necesidad de garantizar a todos los ecuatorianos y extranjeros que se dedican a la agricultura y a la industria; el fácil desarrollo de sus laboriosas actividades y evitar que extranjeros indeseables negocien esquivando las normas legales con grave detrimento para el desenvolvimiento nacional; Decreta: Art. Único.- A contarse de la presente fecha concédese el plazo de treinta días para que todos los extranjeros de origen judío residentes en el país que no se dediquen a la agricultura o a la industria en forma ventajosa para la Nación, abandonen el territorio ecuatoriano. Encárguese de la ejecución del presente decreto el señor Ministro de Gobierno y Policía. Dado, en Guayaquil, a diez y ocho de enero de mil novecientos treinta y ocho. En el Palacio de IV Zona Militar. (f.) G. Alberto Enríquez. General.
(20) En Voz Obrera, abril de 1938.
(21) Ver Voz Obrera de diciembre de 1940.  










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