miércoles, 12 de noviembre de 2014

HOGAR ALEMÁN: "En lo que a la construcción concierne, puede afirmarse que desde la Gran Guerra y muy particularmente desde el advenimiento al poder del Nacional-Socialismo, se ha llegado al máximo en cuanto a organización y economía."


LA ESTRUCTURA DE LA VIVIENDA Y EL CLIMA

En Alemania como en todas partes, la estructura de la vivienda está condicionada en primer lugar por el clima y después por los hábitos de vida y peculiaridades características de la población. Una vida al aire libre, a la manera del sur, sólo puede llevarse en Alemania durante los meses de verano. Precisa el alemán de un abrigo que le proteja de los rigores invernales. Más como son pocos los que disponen de medios ilimitados, la gran mayoría de la población debe prescindir de todo lujo e inútil derroche. Los grandes gastos que el capítulo de calefacción origina aconsejan que las habitaciones no estén distintas unas de otras ni sean espaciosas en exceso, con objeto de que puedan calentarse con facilidad y mantenerse a una temperatura conveniente.

No basta, sin embargo, con disponer simplemente de un mero refugio que proteja de la intemperie. La familia alemana pasa tantas horas del año en espacios cerrados, que constituye para ella una necesidad natural organizar su pequeño mundo intimo en verdadero hogar. Aspira, dentro de la limitación de sus cuatro paredes, a lograr la sensación de auténtico recogimiento, a que la casa sea, tras la dureza y fatigas de la jornada, un lugar de descanso y de sedante vida en comunidad. Para ello exige con preferencia que el aire, la luz y el sol entren a raudales en las habitaciones cuando ya, por razones de clima, no sea posible gozar de la plena naturaleza. Todos quisiéramos ciertamente que ésta se extendiera generosa ante nuestra propia puerta. Por ello, nos sentimos impelidos, hacia las colonias enclavadas en los alrededores de la ciudad, donde cada día se construyen con mayor profusión viviendas para una o dos familias, en las que el reducido jardincito, el balcón resguardado y hasta el cenador que permita en días de lluvia respirar aire puro, figuran ya como elementos imprescindibles.


VIVIENDA SANA AL ALCANCE DE TODOS

La creación de un hogar sencillo y sobrio para el campesino, el trabajador manual y el burgués laborioso, constituye en la actualidad una tarea predilecta de aquellos que tienen una responsabilidad en la moderna Alemania. De bases sanas y puras, surgirán generaciones capaces, con un sentido afirmativo de la vida y en las que el orden, la pulcritud y la pureza sean conceptos asimilados por aquellas desde su iniciación a la vida. A ello contribuirán poderosamente las conquistas de la moderna cultura de la vivienda.

Como por lo general los medios disponibles son insuficientes para la construcción de una casa de tipo normal, sólo podrá lograrse aquella elevada ambición de la conciencia social viva, mediante el aprovechamiento, según plan riguroso, de todas nuestras posibilidades técnicas y mediante un análisis severo de las auténticas necesidades. En este sentido, se han realizado durante los últimos decenios esfuerzos considerables. Secundando la labor de reforma realizada por la Asociación Gremial Alemana, arquitectos, obreros e industriales y muy especialmente las entidades públicas a las que compete el ramo de la vivienda, se esfuerzan hoy por poner al alcance de todas las fortunas -esto es, a precios módicos- un hogar y los enseres domésticos indispensables. Ya el hecho de haberse celebrado recientemente en Alemania una exposición de instalaciones mobiliarias completas a precios inferiores a 500 RM constituye una prueba de que aquellos esfuerzos fueron coronados por el éxito. También en lo que a la construcción concierne, puede afirmarse que desde la Gran Guerra y muy particularmente desde el advenimiento al poder del Nacional-Socialismo, se ha llegado al máximo en cuanto a organización y economía.

Paralelamente a esta acción material, se instruye adecuadamente sobre la materia a cada ciudadano, especialmente por la prensa, con objeto de depurar su gusto y criterio estético, de desarrollar su sentido de la belleza, su afición por la solidez técnica y su estimación por la elaboración adecuada de los objetos. Es también propósito de aquella, hacer ver a cada cual lo que resulta más adecuado a su sensibilidad, posibilidades económicas y necesidades prácticas.


Felix Alexander Kauffmann; del libro “La vivienda alemana” (1941).







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