viernes, 28 de noviembre de 2014

HUGH BAILLIE 1 (color): "El Führer me recibió en la misma sala, ricamente amueblada, de la Cancillería, en la que se celebraron las conversaciones con el capitán Anthony Eden y sir John Simon. Hitler, iba sencillamente vestido con la chaqueta kaki y pantalones y zapatos negros. Lucía la Cruz de Hierro y un brazalete con la esvástica. Detrás de su sillón se alza un busto de bronce macizo del mariscal Hindenburg."


DECLARACIONES DEL CANCILLER HITLER

El Führer y Canciller del Reich, Adolf Hitler, ha manifestado en una entrevista exclusiva al señor Hugh Baillie, Presidente de la United Press, que:

“Alemania constituye la fortaleza occidental contra el Bolchevismo y para combatirlo opondría la propaganda a la propaganda, el terror al terror y la violencia a la violencia.”

Interrogado el Führer sobre las razones que han determinado la aprobación de las leyes contra los judíos en la sesión del Reichstag celebrada en Nuremberg, contestó:

“La necesidad de combatir el Bolchevismo es una de las razones fundamentales que han motivado el establecimiento de la legislación judía en Alemania. Esta legislación, no es antisemita, sino pro-alemana. Mediante estas leyes se protegen los derechos de los alemanes contra las influencias destructivas semitas.

Prácticamente, todos los agitadores Bolcheviques en Alemania eran judíos, y como Alemania está próxima a Rusia, era necesario que se pusieran en vigor medidas permanentes prácticas y protectoras para defender al Reich de las ‘actividades de estos agentes del Bolchevismo, que son principalmente judíos’.”

El Führer me recibió en la misma sala, ricamente amueblada de la Cancillería, en la que se celebraron las conversaciones con el capitán Anthony Eden y Sir John Simon. Hitler, iba sencillamente vestido con la chaqueta kaki y pantalones y zapatos negros.

Lucía la Cruz de Hierro y un brazalete con la esvástica. Detrás de su sillón se alza un busto de bronce macizo del mariscal Hindenburg.

El Führer me habló con tono enérgico, subrayando sus afirmaciones con gestos enfáticos, y también a veces con una sonrisa o movimiento de hombros. El Führer continuó sus observaciones, señalando que:

“Entre los miles de oficiales desmovilizados después de la guerra se había formado una especie de proletariado intelectual. Muchos de estos hombres, educados en las Universidades, habían tenido que trabajar como mecánicos, barrenderos y otros oficios de esa índole, para poder subsistir. Por otra parte, los judíos, que representan menos del uno por ciento de la población, habían pretendido usurpar la dirección cultural y habían llegado a invadir las profesiones liberales, tales como el ejercicio de la abogacía, medicina, etcétera. La influencia destructora de este Judaísmo intelectual en Alemania se había dejado sentir en todas partes.

Por esta razón era necesario adoptar medidas que pusieran un fin a esta influencia destructora y establecer una distinción clara entre las dos razas. El principio fundamental según el cual se rige esta cuestión en Alemania es que los alemanes tienen que recibir todo aquello a que tienen derecho y los judíos lo que naturalmente les es debido.”

Manifestó que esta política constituye en sí una protección para los mismos judíos, lo que queda probado con el hecho que desde que se han establecido las medidas restrictivas, se ha modificado el sentido antisemita en el país. El Canciller manifestó al contestar a la pregunta de si se tomarían nuevas medidas legislativas en esta cuestión:

“El Gobierno alemán se guía por el deseo de evitar aquellas medidas de propia defensa del Pueblo que pudieran constituir un peligro, manteniendo por medio de la ley, la paz y el orden que prevalecen ahora en Alemania.”

Aseguró que:

“En Kurfurstendamm, en Berlín, hay tantas tiendas judías como en Nueva York y otras capitales y basta una simple ojeada para darse cuenta que estos establecimientos podían hacer negocios sin ser molestados. Las leyes de Nuremberg harán que se evite toda tensión futura, pero en el caso de que se llegue a una nueva tirantez, es posible que entonces fuera necesaria la implantación de más medidas legales.”

Refiriéndose al Bolchevismo, el Führer declaró que:

“Alemania es el baluarte que protege a Occidente de que se extiendan las Doctrinas Bolcheviques fuera de la Rusia soviética. En los Estados Unidos, geográficamente muy lejos de Rusia, esto quizá no sea claramente comprendido; pero, sin embargo, esto sería claro para todos si se tuviera en cuenta la situación de Alemania, que es un país separado de Rusia solamente por un corto viaje en avión o un pequeño trayecto en tren. Alemania continuará luchando contra el Comunismo con las armas, sean las que sean, que el propio Comunista elija.”

Interrogado sobre la reconstrucción del Ejército alemán, el Führer declaró:

“El propósito del restablecimiento de la fuerza militar alemana, es la protección de Alemania contra los ataques de potencias extranjeras. Alemania es una gran potencia de las de primera categoría, y tiene derecho a poseer un ejército de primera categoría”.

Contestando a una pregunta sobre la comparación entre el Ejército alemán actual y las fuerzas alemanas de 1914, el Führer observó que:

“Un ejército de millones tal como el que tenía Alemania en 1914, sólo puede ser creado bajo las exigencias de una nueva guerra, de lo que confío que Dios librará a Alemania y a las generaciones futuras”.

El Führer, además, se refirió a su primitiva sugestión de estabilizar los ejércitos europeos en trescientos mil hombres, que fue rechazada por todos cuando hizo tal proposición. Al considerar el número de las fuerzas alemanas, el Canciller hizo notar que hay que tener en cuenta la posición geográfica de Alemania.

“En los Estados Unidos, si fuera ocupada una faja de terreno de cien kilómetros de ancho por un país enemigo, ello supondría escasamente poco más de un rasguño, que dicha nación podría fácilmente soportar. En cambio, Alemania, podría sufrir un golpe en su fibra vital por una invasión que posiblemente tuviera escasa importancia para los Estados Unidos.”

Por último, interrogado el Führer y Canciller sobre si Alemania pensaba recuperar sus colonias, Herr Hitler contestó:

“Mi país no renunciará nunca a sus derechos coloniales.”


Mr. Hugh Baillie; Berlín, 28 de noviembre de 1935.







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