lunes, 10 de noviembre de 2014

¿LA GRAN MENTIRA? (2): "Este resultado habría sido notable para 1943, puesto que según lo que se pretende, la exterminación recién se puso en marcha en el curso del año 1942. A una cadencia tal, toda la población judía del mundo habría quedado exterminada en 1945."

Raphael Lemkin


EXAGERACIONES FANTÁSTICAS

La primera acusación de asesinato en masa de judíos perpetrado por los Nazis en Europa durante la guerra, fue lanzada por el judío polaco Raphael Lemkin en su libro “Axis Rule in Occupied Europe”, publicado en Nueva York en 1943. Por pura coincidencia, sin duda, fue Lemkin ulteriormente encargado de redactar la Convención sobre Genocidio de la ONU, que tiende a poner al racismo fuera de la ley. Pretendía en su libro que los Nazis habían matado a millones de judíos, quizás hasta seis millones de ellos.

Este resultado habría sido notable para 1943, puesto que según lo que se pretende, la exterminación recién se puso en marcha en el curso del año 1942. A una cadencia tal, toda la población judía del mundo habría quedado exterminada en 1945.

Las estimaciones de la propaganda se elevaron más y más después de la guerra, hasta alcanzar totales todavía más fantásticos. Kurt Gerstein, un anti nazi que pretendía haber infiltrado la SS, le contó a Raymond Cartier, que lo interrogaba, que sabía que se había matado a no menos de 40 millones de detenidos en los campos de concentración. En el primer interrogatorio escrito, que firmó el 26 de abril de 1945, bajó la cifra anterior a 25 millones; pero este detalle pareció también demasiado extraño al Deuxieme Bureau francés, y en su segundo interrogatorio por escrito firmado en Rottweil el 4 de mayo de 1945, se acerca a la cifra de 6 millones, que fue la preferida en ocasión del proceso de Nuremberg.

La hermana de Gerstein era demente de nacimiento y se puede suponer en él una ligera dosis de inestabilidad mental. De hecho, se le declaró culpable en 1936 de haber enviado cartas excéntricas a ciertas personas, y después de sus dos confesiones, se ahorcó en la prisión de Cherche-Midi de París. Gerstein pretendía haber transmitido durante la guerra al gobierno sueco, por intermedio de un barón alemán informaciones sobre el asesinato de los judíos, informes que fueron inexplicablemente mal clasificados y olvidados.

Pretendió también haber informado en el mes de agosto de 1942 al Nuncio Apostólico en Berlín sobre todo el programa de exterminio pero que ante sus manifestaciones ese prelado solo le contestó: “¡Váyase!”

Alega Gerstein en sus declaraciones haber sido varias veces testigo de ejecuciones en masa gigantescas (12 mil en un solo día en Bélgica) y en el segundo interrogatorio describe una visita de Hitler, el 6 de Junio de 1942, a un campo de concentración de Polonia, los Historiadores saben que esa visita no se realizó jamás.

Las exageraciones fantásticas de Gerstein desacreditan por completo la Historia del exterminio en masa. Wilhelm Dibelius, Obispo de la Iglesia Evangélica de Berlín declaró que las declaraciones de Gerstein en su segundo interrogatorio debían considerarse como sujetas de caución (Informe del testigo presencial de los gaseamientos masivos en las publicaciones trimestrales de la Revista de Historia Contemporánea, de abril de 1953, de H. Rothfels). Sin embargo -y aunque parezca increíble es verdad- este segundo interrogatorio de Gerstein fue publicado en 1955 por el gobierno de Alemania Federal para distribuirlo en las escuelas alemanas bajo el titulo de Documentación del gaseamiento masivo (Bonn 1955) se dice en esta publicación, que el Obispo Dibelius tenía confianza en Gerstein (¡!) y que estos interrogatorios eran sin duda irrefutables (¡!)

Ejemplo éste impresionante de la manera con que se perpetúa en Alemania, dirigida particularmente a la juventud, la acusación totalmente infundada del genocidio.

La Historia de los seis millones de judíos exterminados resultó definitivamente consagrada en el proceso de Nuremberg gracias a la declaración del Dr. Wilhelm Hoettl. Había sido adjunto de Eichmann, pero era en realidad un personaje más bien extraño que trabajaba para el Servicio de informaciones americano y que había escrito varios libros bajo el seudónimo de Walter Hagen. Hoettl también realizó espionaje por cuenta de la Unión Soviética, conjuntamente con los emigrados judíos vieneses Perger y Verber, que participaron con uniforme americano -en las investigaciones preliminares del proceso de Nuremberg. El testimonio del muy equívoco Hoettl constituye, nos dicen, la única prueba del asesinato de seis millones de judíos.

En su declaración bajo juramento del 26 de noviembre de 1945 afirma, no que supiera, sino que Eichmann le había dicho en Budapest en el mes de agosto de 1944, que se había exterminado a seis millones de judíos en total. Inútil es decir que Eichmann, cuando los judíos lo procesaron en Israel, no confirmó jamás esta información. Hoettl fue un espía norteamericano durante toda la última parte de la guerra, y es pues verdaderamente muy extraño que trabajando como lo hacía bajo las órdenes directas de Heydrich y de Eichmann, no haya informado nada a los americanos sobre una política de aniquilamiento de los judíos.



Richard Harwood; del libro “¿Murieron realmente seis millones?”







No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡SE AGRADECE SU APORTACIÓN A ESPEJO DE ARCADIA!