viernes, 14 de noviembre de 2014

RACISMO (2): "Mientras tanto, el pensamiento filosófico había descubierto algunos rastros teóricos de Racismo. Estos elementos se acumulan: ya se encuentran apreciables conjuntos en Kant, Goethe o Schopenhauer."



EL ESTUDIO DE LA RAZA EN LA HISTORIA

El Racismo es viejo como la vida.

Como comportamiento dirigido a eliminar los portadores de taras (ejemplo tipo, las guerras, entre ratas), se encuentra un Racismo instintivo en todos los niveles del mundo animal.

Habiéndose hecho consciente en el hombre, se lo encuentra ya en la prehistoria, puesto que la agricultura y la crianza de ganado sólo pudieron progresar con medidas deliberadas de selección sobre la base de una larga observación de la naturaleza. Evidentemente se ignoraban las sutilezas de la herencia, pero se adivinaban sus leyes principales y sobre todo, se aplicaban con éxito.

En cuanto a la Antigüedad, recordemos simplemente la exposición de los niños en Grecia, que, así trasponían al hombre métodos probados por los criadores.

Fundada en la herencia, la nobleza medieval se mostró racista a su manera.

Mientras tanto, el pensamiento filosófico había descubierto algunos rastros teóricos de Racismo. Estos elementos se acumulan: ya se encuentran apreciables conjuntos en Kant, Goethe o Schopenhauer.

Comienza el momento de los precursores. Fabre d’Olivet, en Historia Filosófica de la Humanidad, comprueba, estudiando los más antiguos textos religiosos y legendarios, que todos relatan el choque de una raza venida del norte (llamada boreana) con otra procedente del sur (llamada sureana), sacando conclusiones de las cuales algunas sorprenden por su clarividencia.

Mientras tanto, nace la biología de la herencia: Mendel es su padre. Darwin saca las primeras conclusiones teóricas de los viejos métodos empleados por los criadores. La antropología toma vuelo con Virschow y Quatrefages.

Paralelamente a los científicos (se encuentran fácilmente sus obras en la literatura especializada), los precursores, utilizando rápidamente los aportes de aquéllos, abren el camino al Racismo moderno. Nietzsche desarma los mecanismos de la antiselección en la decadencia moderna. Gobineau hace época analizando la historia desde el ángulo racial, pero su concepción de las “razas puras”, hoy insostenible, lo condujo a un pesimismo desesperado. Vacher de Lapouge, independientemente de Nietzsche pero con más precisión, mostró el papel selectivo de las estructuras sociales.

A continuación de los precursores, los continuadores: Houston Stuart Chamberlain corrige a Gobineau: insiste sobre los factores que contribuyeron a la formación de razas nuevas: aislamiento de una comunidad, selección, mezcla racial antes del aislamiento (dado que toda mezcla no tiene éxito).

En el siglo XX, la genética, abre vastos horizontes. El estudio de los gemelos establece la enorme importancia de la herencia psíquica.

Francia continúa produciendo autores de primer orden, como G. Montandon, A. Carrel y A. de Chateaubriant. Pero el Racismo encuentra medios superiores de difusión en Alemania y en Italia con el Nacional-Socialismo y el Fascismo. Günther y von Eickstedt aseguran ante todo la base antropológica del Racismo y Rosenberg establece los fundamentos críticos del conocimiento y de la cultura (fue ahorcado en 1946 por los vencedores de la segunda guerra mundial). El aporte italiano es mucho menos conocido; pero sobre este tema vale la pena leer "Saggi sulle teorie fetiche e sociali dell’Italia Fascista" de A. James Gregor que hace justicia a Giovanni Gentile y subraya la originalidad del Racismo italiano.

En 1945, la victoria de las democracias fue también la del anti Racismo y de sangrientas depuraciones que se prolongaron en el campo de la propaganda con un constante bombardeo.

Sin embargo, René Binet publicaba en Francia en 1950 su "Téorie du Racisme"; fue uno de los cinco miembros fundadores del Nuevo Orden Europeo en 1951, y escribió además "Socialisme National contre Marxisme". En Alemania, Friedrich Ritter edita él mismo los tres volúmenes de "Das offenbarte Leben" de los cuales hablamos más adelante. Asimismo, Jürgen Rieger editó en 1969 un opúsculo: "Rasse, ein Problem auch für une". En Italia, Julius Evola, por sus numerosas obras, mantuvo la antorcha después de la guerra; mencionemos también los artículos de Gamma en la Legione y los de Pino Rauti en Ordine Nuovo. En América, biólogos y antropólogos rechazaron victoriosamente la ofensiva de la UNESCO. Al lado del ya citado Gregor, nombres como Garret, Gates y Swan cruzaron el Atlántico, y pediremos a nuestros amigos del Nuevo Mundo mejor colocados, completar este examen breve y global.

Hoy, pasando por encima de los tabúes del día, los científico se han puesto tranquilamente a trabajar de nuevo, y un equipo todavía restringido de racistas retomó su labor.

Pero las democracias, después del fracaso de las depuraciones y del terror de postguerra, buscarán otras armas contra ideas tanto más peligrosas para ellas que no tienen ninguna para oponerles.

Sentimos curiosidad en saber qué es lo que irán a encontrar.


G. A. Amaudruz; del libro "Nosotros los racistas."







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