viernes, 21 de noviembre de 2014

ROBERTO FARINACCI (10): "Sobre todo insistí en que consideraba de urgencia definir claramente la posición del Estado Mayor General y del Ejército respecto al Fascismo. El antifascismo había llegado a ser un factor habitual entre las fuerzas armadas."

Tullio Cianetti

PREPARANDO EL GRAN CONSEJO

16 de julio de 1943.- A las siete de la tarde nos hallábamos reunidos, en el despacho de Carlo Scorza, Emilio De Bono(18), Tullio Cianetti(19), Attilio Teruzzi, Umberto Albini, Giuseppe Bottai, Attilio De Sicco y Giacomo Acerbo(20). Un poco más tarde vino Ciuratti. Habíamos sido convocados para preparar una serie de discursos, que, a juicio de Scorza, eran necesarios para incitar a la resistencia y que podían empezar a ser radiodifundidos el 18 de julio por el mismo Secretario del Partido. Dino Grandi, Alfredo De Marsico, Galeazzo Ciano y otros varios se negaron a participar en la reunión.

Después de que Scorza hubo terminado de explicar detalladamente su plan, que con ligeras modificaciones fue aprobado inmediatamente, pregunté si, en vista de la muy crítica situación militar y de las poco claras maniobras de algunos jerarcas, generales y prelados, se nos autorizaba a ver al Duce para pedirle consejo y, posiblemente, dárselo también.

Sobre todo insistí en que consideraba de urgencia definir claramente la posición del Estado Mayor General y del Ejército respecto al Fascismo. El antifascismo había llegado a ser un factor habitual entre las fuerzas armadas. Tenía yo pruebas documentales de ello y deseaba tener una explicación sobre el asunto con el Duce, porque siempre pensé que sería mejor enviarnos a nosotros al frente, en servicio de inspección y propaganda, que convertirnos en charlatanes de las plazas públicas.

Les recordé mis afortunadas misiones, donde muchos asuntos enrevesados encontraron buena solución. Lo que urgía, en mi opinión, era realizar una severa investigación acerca de las actividades de Vittorio Ambrosio, Mario Roatta, Alfredo Guzzoni, Aldo Rossi, Antonio Scuero y otros generales en las operaciones de Sicilia.

Los demás asistentes hablaron a su vez, y en términos generales respecto al sentimiento de inquietud y desagrado que se registraba en la nación. Todos estuvimos de acuerdo en el nombramiento de Emilio De Bono, en su calidad de miembro más antiguo de los cuadrunviros, para informar de nuestros puntos de vista al Duce. Ello se haría, naturalmente, en nuestra presencia, para que cada uno de nosotros aceptara la responsabilidad de sus propias aseveraciones.

Scorza llamó a Nicola De Cesare. Un poco después, De Cesare nos anunciaba que el Duce nos recibiría en el Palacio de Venecia a las ocho de la noche.

Sin preámbulos, de ninguna clase, Mussolini nos preguntó lo que queríamos. Tuve la impresión de que posiblemente Scorza le había informado ya de todo. Apartando a De Bono, que ya, estaba dispuesto a hablar, con un gesto de hastío, el Duce se volvió hacia mí. Le contesté poniendo en claro la situación del frente, y, respecto al interior, confirmando algunas de mis sospechas, bien fundadas, sobre los lazos que unían a algunos monárquicos agitadores con jerarquías de alta categoría; asimismo puntualicé las razones que me asistían en mis acusaciones contra el Alto Mando. La única manera de hablar de estas cosas es claramente y mirándose a los ojos, sin disimulos y sin rodeos diplomáticos. El juego de grupos debía acabar ya.

El Duce preguntó:

-Pero, ¿cómo? ¿Convocando al Gran Consejo?

-Exactamente -exclamé, muy contento de haberle puesto el cascabel al gato-; con la inmediata convocatoria del Gran Consejo.

-Muy bien -exclamó Bottai de pronto, mirándome con ojos cargados de odio-. Veremos quién tendrá las cartas en la mano. No en vano le llaman a usted el “Gauleiter”.

Ni siquiera le miré. Scorza interrumpió:

-Bueno; por lo menos todos tenemos la misma opinión. Quizá también porque el Gran Consejo tiene derecho a tomar decisiones respecto al Alto Mando, que es un centro de sabotaje, celos, apatía y traición.

-Además -añadí-, sé que la banda de Grandi quiere sorprender al Duce pidiéndole una reunión del Gran Consejo, cuyo orden del día le sería presentado inopinadamente. ¿No es verdad, Bottai? (Este se puso pálido ante un ataque tan directo). Por mi parte, he querido prevenir la maniobra, pidiendo yo mismo la convocatoria.

Mussolini, que había permanecido en silencio tamborileando con los dedos sobre la mesa, tranquilamente se levantó y dijo:

-Puedo asegurarles, camaradas aquí presentes, que convocaré el pleno del Gran Consejo en el menor plazo posible.

Nos despedimos. Una vez fuera, Scorza se cogió de mi brazo y me sonrió significativamente.


Diario de Roberto Farinacci.


(18)El Mariscal De Bono fue uno de los cuadrunviros de la Marcha sobre Roma. Posteriormente fue jefe del Ejército italiano en Abisinia. El 12 de enero de 1944, murió ante un pelotón de ejecución fascista, al mismo tiempo que Ciano, por haber votado contra Mussolini el 24 de julio de 1943.

(19)Tullio Cianetti era entonces Ministro de Corporaciones. Fue condenado a 30 años de prisión por el Tribunal de Verona. 

(20)Ministro de Hacienda del Gobierno italiano desde el 6 de febrero de 1943. Fue condenado a muerte en rebeldía en Verona.







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