viernes, 21 de noviembre de 2014

ROBERTO FARINACCI (11): "Nadie puede desear que se haga propaganda cuando los cadáveres de los mejores de nuestros hijos están aún calientes. Desgraciadamente -me dijeron-, el Ministro de Cultura Popular no puede detener la noticia. Seguramente que Andrew Cunningham, al oír esto, se moriría de risa."

Gaetano Polverelli

IV
LA CONSIGNA FASCISTA: RESISTIR, RESISTIR, RESISTIR

17 de julio de 1943.- Los aviones “aliados” arrojaron anoche octavillas en las que se hacia un desvergonzado “llamamiento” a los italianos. Pedían al Pueblo de Italia que se rindiera, alegando que “no podía ser ello deshonroso si se tenía en cuenta la aplastante fuerza de los ejércitos ingleses”. Naturalmente que en el caso de que nos rindiéramos, en lugar de tratarnos con honores nos tratarían peor que a esclavos. Sin embargo, el llamamiento seguía diciendo que nuestros enemigos luchaban solamente contra “los falsos dirigentes y sus doctrinas”. Las mismas mentiras utilizadas contra Napoleón y el Káiser. Luego cuando el Pueblo hubiese caído en la trampa y se hubiera apartado de sus dirigentes, descubriría de pronto que sus enemigos (los aliados) no habían luchado contra sus jefes, sino contra toda la nación. Asimismo, en este famoso documento, los pícaros de los anglo-norteamericanos repetían las habituales y vacías promesas, que solamente pueden ser creídas por ciertos imbéciles:

“... que  abandonando a los alemanes y a los falsos y corrompidos dirigentes Fascistas, Italia puede tener la esperanza de volver a conquistar una posición de respeto entre la familia de las naciones.”


ITALIA PUEDE ESPERAR

Pero quien espera, desespera.

Carlo Scorza me comunica que Mussolini se encontrará mañana con Hitler en Treviso o en Feltre. Es de prever que decidirán eliminar a Vittorio Ambrosio y a Mario Roatta, y que los alemanes enviarán poderosos refuerzos aéreos y terrestres a Italia. Sólo con su ayuda podremos rechazar al enemigo, que se ha abierto camino en Augusta (21).

Tan pronto como tuve noticia de la conducta del almirante Priamo Leonardi (22), me precipité en busca del Secretario del Partido para pedirle que hiciera determinadas gestiones cerca de Gaetano Polverelli (23). Resultaba absurdo publicar la noticia de la concesión de la Medalla de Oro a Leonardi. Absurdo, peligroso y comprometedor.

En estos momentos, toda la nación sabe, incluso por las “radios” enemigas, la caída de la ciudad de Augusta, que, con todas sus grandes y poderosas  instalaciones militares, se había rendido sin lucha. También se sabía que el Cuartel General de Vizzini -con el regimiento 75 de Infantería, a las órdenes del Coronel Mazzarella- había sido copado por sorpresa mientras comía, ignorante en absoluto de la proximidad del enemigo. La concesión de la Medalla de Oro al almirante Leonardi, un traidor a la Patria en el campo de batalla, sonaba como un insulto a los Caídos y a los combatientes.

Nadie puede desear que se haga propaganda cuando los cadáveres de los mejores de nuestros hijos están aún calientes. Desgraciadamente -me dijeron-, el Ministro de Cultura Popular no puede detener la noticia. Seguramente que Andrew Cunningham, al oír esto, se moriría de risa.

Scorza está dedicado a preparar su discurso, cuyo principal motivo es el de “resistir, resistir, resistir”. Pero esto ha sido ya repetido durante años, y un Pueblo como el nuestro, de contrastes y contradicciones, no puede darse por satisfecho, con una actitud demasiado pasiva ante la guerra y con una constante retirada. El Alto Mando debe cesar en sus manejos de sabotaje y en sus contraataques continuos. La flota debe dejar de dormir en los puertos, con sus grandes barcos. Debe salir al mar; encontrar su destrucción, si es preciso, pero destruir también. Solamente atacando, aunque sea desesperadamente, podemos reconquistar nuestro prestigio.

Scorza es un buen elemento, y yo le doy mi aprobación como Secretario del Partido. Es el hombre del “retorno a los viejos días del Fascismo”. Y ¡ojalá que no sea demasiado tarde y se vea sólidamente apoyado! Hasta el mismo Mussolini no tiene el mismo “nervio” y la mentalidad de sus tiempos de 1921. Probablemente ha estado demasiado tiempo cegado por Achille Starace. Y cuando Scorza, apoyado por Starace, pidió públicamente plenos poderes para el Partido -con el propósito de colocar agentes de confianza en todos los mandos militares y en los “S.E.P.R.A.L”;- Mussolini terminó por negárselos, diciendo que “los italianos figuran entre los pueblos más inteligentes del mundo y no pueden ser tratados como niños”. Fue un error. Los italianos no cuentan entre los pueblos más inteligentes del mundo. Solamente cuentan con el mayor número de personas inteligentes. Y a veces -estoy convencido- necesitan una ley marcial para ser salvados.


Diario de Roberto Farinacci.


(21) Augusta era una importante base de la Escuadra italiana. Se halla colocada en las orillas del mar Jónico, entre Siracusa y Catini. Tres días después del desembarco de las primeras unidades aliadas en Sicilia -es decir, el 13 de julio- la plaza de Augusta cayó en poder de los ejércitos de Eisenhower, después de un simulacro de defensa.

(22) El almirante Priamo Leonardi, jefe de la base naval de Augusta, rindió precipitadamente sus tropas al enemigo. En los primeros momentos del desembarco en Sicilia fue aclamado como un héroe por las radios fascistas y condecorado con la Medalla de Oro al Valor Militar.

(23) Gaetano Polverelli era a la sazón ministro de Cultura Popular. Pertenecía a los antiguos escuadristas del fascismo que entraron en el Gobierno en el mes de febrero de 1943 con objeto de fortalecer el Régimen y aplastar las tendencias de Grandi, Bottai y Bastianini, partidarios de pactar con los anglosajones.







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