sábado, 15 de noviembre de 2014

WILHELM STUCKART 1 (color): "El derecho de ciudadano del Reich se concede igualmente a las minorías que viven en Alemania. Las dos leyes permiten, pues, solucionar magnánimamente la cuestión judía basándose en el principio de que los judíos constituyen una entidad étnica."


EL DERECHO DE CIUDADANÍA

El secretario de Estado, señor Wilhelm Stuckart, ha explicado a los periodistas en qué consiste el primer decreto relativo a la Ley de Ciudadano del Reich y el primer decreto relativo a la Ley de Protección de la Sangre y el Honor Alemanes. Ha declarado especialmente:

“Estas dos leyes y sus reglamentos de ejecución se basan en el principio de que un Pueblo de buena descendencia es la condición primordial para la existencia y la duración del Reich.

El Nacional-Socialismo, al reconocer estos valores, considera como uno de sus principales deberes conservar la pureza de la sangre alemana, regenerarla y salvaguardarla contra nuevas contaminaciones raciales. Estas dos leyes forman la legislación fundamental del problema racial.

En una de estas leyes se fijan los derechos y deberes políticos; en la otra se prohíbe el cruzamiento entre judíos y ciudadanos de sangre alemana. La Ley sobre el Derecho de Ciudadano exige como condición primordial y esencial que el ciudadano pertenezca a la raza alemana o a una raza emparentada. Los judíos, por lo tanto, no pueden adquirir el derecho de ciudadano del Reich. En el porvenir, ningún judío podrá ejercer una función pública. Todos los funcionarios judíos deben abandonar sus puestos a partir del 31 de diciembre próximo. Serán retirados, concediéndose a los ex combatientes una pensión legal. Los otros cobrarán el salario normal, como si prestaran servicio.

El súbdito alemán adquiere el derecho de ciudadano del Reich no en virtud de su origen, sino con un acto soberano, con la concesión de una credencial de ciudadano del Reich. Como precisa mucho tiempo para legalizar y aprobar las credenciales, el decreto concederá permiso para entregar títulos provisionales de ciudadano del Reich a todos los súbditos alemanes de sangre alemana y emparentados que el 15 de septiembre de 1935 tenían derecho a voto.

El derecho de ciudadano del Reich se concede igualmente a las minorías que viven en Alemania. Las dos leyes permiten, pues, solucionar magnánimamente la cuestión judía basándose en el principio de que los judíos constituyen una entidad étnica.

La ley concede a esta comunidad una autonomía dentro del cuadro de las leyes. Por otra parte, queda terminantemente prohibido el cruzamiento con los judíos y toda injerencia en la vida política y cultural del Reich por parte de los judíos.

El decreto relativo a la Ley del Derecho de Ciudadano del Reich define de manera perentoria el concepto de judío, judío es quien tiene las tres cuartas partes de herencia judía. Judíos son igualmente los súbditos alemanes que tienen dos abuelos judíos que no tienen sangre pura. Los súbditos alemanes de religión mosaica, los súbditos alemanes casados cuyo cónyuge es judío y los hijos ilegítimos de judíos. Los dos decretos regulan la situación de los mestizos germano-judíos, muy importante para el Derecho Familiar.

Los súbditos alemanes cuya herencia es mitad judía, tienen plena libertad de contraer matrimonio con personas de la misma categoría de raza o con judíos de sangre pura. En este último caso, se consideran oficialmente como pertenecientes a la comunidad judía y serán considerados judíos de sangre pura. En cambio, los matrimonios entre súbditos alemanes de herencia mitad judía con súbditos alemanes de sangre alemana o emparentados con alemanes, se sujeta a un permiso especial del Ministro del Interior, a una concesión del Führer o a una indicación determinada de este último. Los matrimonios entre mestizos, cuya herencia es un cuarto judío, son generalmente prohibidos. Se les permite contraer matrimonio con súbditos alemanes de sangre alemana o emparentados.

Los decretos contienen prescripciones que garantizan suficientemente los intereses de los súbditos extranjeros.”



AgenciaDNB”; Berlín, 15 de noviembre de 1935.







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