martes, 9 de diciembre de 2014

CONFERENCIA NAVAL DE LONDRES (3): "Su principal objeto era sustituir el Pacto de Washington, destruido por la denuncia que del mismo ha hecho Japón. La opinión general es que será más posible la limitación que la reducción."



POSICIONES DE LAS POTENCIAS

La Conferencia Naval se inicia bajo auspicios poco favorables. Su principal objeto era sustituir el Pacto de Washington, destruido por la denuncia que del mismo ha hecho Japón, por un nuevo régimen de equilibrio entre las grandes Potencias navales, que ha de tener un doble objeto:

En primer lugar, una limitación cuantitativa es virtualmente imposible de obtener, y en cambio, la limitación cualitativa es más accesible. En ambos casos se presentan serias dificultades, determinadas por el antagonismo existente. En el grupo del Pacífico figuran en litigio los intereses de Japón, Gran Bretaña y Estados Unidos. En el grupo europeo, Francia e Italia acentúan notablemente esta situación.

A estas dificultades, que son anteriores al acuerdo naval, se añaden otras, entre las que está comprendida la suerte de la escuadra alemana, que ha creado para Francia la necesidad de mantener una especie de constante equilibrio entre su marina y la de Inglaterra y, por consecuencia, añade las preocupaciones francesas a las de los Estados Unidos en el Pacífico.

Por otra parte, no hay duda de que existen consideraciones de índole política que han de intervenir necesariamente en el examen de la situación y en la evolución forzosa de los acontecimientos. Hay que discutir las cláusulas militares de orden estratégico, que ya fueron consideradas en Washington, muy especialmente la relativa a la no fortificación, que para los anglosajones es arma a utilizar contra Japón. Éste, por su parte, está interesado en el régimen estratégico que le es favorable.

Por lo que se refiere a Alemania, la política de Francia consistirá en guardar un cierto margen de superioridad, que el Reich, naturalmente, se propone reducir en la medida de sus posibilidades.

En el cuadro de las limitaciones impuestas a la flota alemana por acuerdo naval con Inglaterra, el Gobierno de Berlín se propone seguir exactamente el ritmo de las construcciones francesas.

Contra estas consideraciones se opone la tesis inglesa. En el dominio cualitativo, Inglaterra se muestra partidaria de la reducción y de la limitación en todas las categorías de tonelaje específico. Patrocinaría la reducción de veinticinco mil toneladas en los buques de línea y aceptaría la conservación de las treinta y cinco mil que defienden los norteamericanos.

Para los cruceros defendería un límite de siete mil toneladas, pero preferiría un acuerdo sobre una cifra más elevada, que un desacuerdo más completo. Tampoco está conforme con la conservación de los submarinos como arma de guerra, pero concibe la abolición y en caso imposible se contentaría con una limitación del tonelaje global.

En lo que se refiere a los portaviones, reclama un límite de veintidós mil toneladas. En este punto especial, el acuerdo no parece imposible. En los contra torpederos desearía una limitación de 15 mil toneladas.

Queda la cuestión del armamento. Inglaterra patrocinaría la reducción del calibre de todas las piezas. El informe se referirá de una manera especial a los buques de línea y a los cruceros, fijando su límite en doce y seis pulgadas.

La opinión general es que será más posible la limitación que la reducción, aunque no deben forjarse muchas ilusiones en lo que guarda relación con los ‘capital-ships’. El nuevo empréstito lanzado por Inglaterra no deja lugar a dudas y es el prólogo de la construcción de dos o tres acorazados de 35 mil toneladas.


Agencia Havas”; Londres, 06 de diciembre de 1935.







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