martes, 23 de diciembre de 2014

EL SOLDADO (4): "Selección... El duro entrenamiento eliminaba de ellos a los menos resistentes, tanto desde el punto de vista moral como físico; y convertía a los demás en verdaderos atletas olímpicos. El grado era lo de menos. El tratamiento de 'camarada' que se mantuvo y daban entre sí aquellos oficiales, expresaba una sólida fraternidad. Por eso, no eran ni unos mercenarios indiferentes, ni conscriptos impelidos por un rancio patriotismo sentimental... sino que eran soldados políticos."

SS Untersturmführer: Heinz Knoche

SOLDADOS POLÍTICOS

Desde el punto de vista militar, las unidades de la Waffen SS se distinguían por su extraordinaria agresividad y eficacia. Tales características provenían, en primer lugar, de una severa selección de los hombres. Así, todos ellos eran muy jóvenes y de constitución robusta. Pero después, el duro entrenamiento al que se les sometía - aquel viejo "drill" de los ejércitos de Luis XV, adoptado por Federico Guillermo - eliminaba de ellos a los menos resistentes, tanto desde el punto de vista moral como físico; y convertía a los demás en verdaderos atletas olímpicos, de músculos tensos, y siempre listos para saltar hacia adelante... Pero sobre todo, se trataba de convencidos voluntarios. Sólo ya a partir de 1945 fueron incorporados en las unidades alemanas, hombres conscriptos pero muy bien elegidos y que además tenían muy poderosos motivos para combatir.

Era ésta una tropa de élite, mejor instruida y mejor armada que las demás unidades clásicas de la Wehrmacht, la Waffen SS siempre ocupaba en combate las posiciones de mayor peligro y sus jefes reivindicaban, para ella, el gran honor de encabezar todos los ataques. Los Estados Mayores la respetaban, pero sin que esto excluyera alguna tirantez cuyos motivos eran varios. Por un lado, existía alguna envidia ante "los privilegios" del que gozaban en cuanto a armamento. Por otro, cierto desprecio por sus oficiales, con formación técnica que resultaba, académicamente, en comparación, un tanto deficiente. Por fin, el rechazo normal, provocado por "el espíritu de cuerpo" de todo este modo de vida y de combatir, típicos de la Waffen SS, demasiado diferente del clásico que formaba parte de las tradiciones del Ejército alemán. Por su parte, los hombres de la Waffen SS tendían a considerar como "burgueses" a los soldados regulares de la Wehrmacht, que por cierto, cumplían muy bien con su deber, aunque en conjunto, con un ímpetu y un grado de eficacia inferiores a los de ellos.

Los oficiales de la Waffen SS tenían procedencias sumamente diversas. Algunos conservaban los mismos grados alcanzados antes, en la Allgemeine SS, y tan sólo un periodo de instrucción bélica muy intensa y acelerada había precedido a su incorporación real, de hecho, en una unidad combatiente. Para otros voluntarios sin esos antecedentes paramilitares en la Allgemeine SS, no se les reconocían los grados anteriormente obtenidos por ellos en sus respectivos ejércitos nacionales, y esto cualquiera que fuese su nacionalidad. Así, se mandaba a los seleccionados, fueran o no oficiales anteriormente, como simples cadetes a escuelas especiales, siendo la más célebre la de Bad Tölz. Esto hasta 1943. Posteriormente hubo excepciones que se multiplicaron rápidamente: no era posible enviar a un Coronel, a un Comandante u Oficial de carrera de un ejército serio, cubierto de condecoraciones ganadas en combate, pasar tres meses a "arrastrarse en el barro", a las órdenes de un suboficial instructor de 22 años de edad. Pero lo que se pedía a los cuadros de mando, no era tan sólo una adecuada formación académica, sino carácter, capacidad de mando y coraje. Los militares de los Estados Mayores no conseguían entender cómo "se las podía arreglar" un Comandante de ejército como Sepp Dietrich (al que tildaban de "oficial de barricada") para desempeñarse de un modo más eficaz que muchos generales diplomados.

Para decir la verdad, dentro de la Waffen SS, el grado era casi lo de menos. La jerarquía estaba calcada de la que ya se estilaba por tradición en los ejércitos regulares; tan sólo que en éstas, los oficiales sirven con el grado inferior al que por norma les hubiera correspondido a su función. Como el plazo de vida promedio para un Oficial SS en el frente era de tres meses, allí era común encontrar toda una Compañía al mando de un Sargento. En la unidades no alemanas SS aún era mucho mayor la pobreza de estrellas. Así, Léon Degrelle, el Comandante de la División Valonia, sirvió con el grado de Mayor, obtenido anteriormente a la incorporación de la unidad en la Waffen SS, casi hasta el final de la contienda mundial.

El grado era lo de menos. El tratamiento de "camarada" que se mantuvo y daban entre sí aquellos oficiales SS, expresaba claramente una sólida fraternidad que, lejos de ir en desmedro del respeto, por el contrario lo reforzaba. Incluso, la distancia entre todos los oficiales, suboficiales y soldados, se marcaba mucho menos que en los ejércitos profesionales, donde es herencia de una época en que aquellos eran nobles voluntarios y la tropa estaba formada en mercenarios, cuando no por forzosos enrolados. Pero en la Waffen SS, el Oficial comía y dormía con sus hombres, estando en campaña. En combate siempre ocuparía el lugar de mayor peligro y encabezaría todos los asaltos. Pero la camaradería no provocaba el menor relajamiento de la disciplina. Considerada desde afuera, es vista como la más feroz; cuando que por parte de los voluntarios, es algo espontáneo. Y así, muchas faltas leves se sancionan. La gran severidad dura e inmisericorde (pero libremente aceptada por ser voluntarios), era contrapartida a pagar por el honor de pertenecer a un cuerpo de élite.

Cuerpo de élite: mas la Waffen SS no lo era sólo desde el mero punto de vista militar, sino más bien, toda esta capacidad combativa era la consecuencia de su carácter de milicia política. Los alemanes demostraban su fervor Nacional-Socialista, y los voluntarios de otros países manifestaban voluntad especial de combatir y de morir por una causa revolucionaria que implicaba, no sólo una función de futuro, sino la superación de viejos hábitos y viejos sentimientos. Los hombres de la Waffen SS fueron a luchar para reconstruir a Europa sobre la base de la herencia plenamente asumida a una comunidad multinacional y que, gracias a nuevas estructuras adaptadas a las exigencias de la Historia, pudiera ser dueña de su destino. Por eso, no eran ni unos mercenarios indiferentes, ni conscriptos impelidos por un rancio patriotismo sentimental... sino que eran soldados políticos.


Del libro: "Las Waffen SS Europeas."







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