miércoles, 3 de diciembre de 2014

POLÍTICA Y RELIGIÓN (18): "No se trata de herir a la Iglesia confesional como comunidad, pero se prohíbe a todos los grupos de intervenir en la administración eclesiástica."

Hanns Kerrl

LA POLÍTICA RELIGIOSA

El Señor Hanns Kerrl, Ministro del Reich para asuntos eclesiásticos, ha promulgado hoy un decreto prohibiendo a las asociaciones o grupos eclesiásticos el ejercicio de atribuciones o competencias de dirección o administración eclesiástica, tales como la designación de pastores, el nombramiento de ayudantes, el examen y ordenación de los candidatos de las Iglesias regionales evangélicas, la visita de parroquias, la promulgación de comunicados, la imposición y administración de contribuciones y suscripciones eclesiásticas, la organización de colectas, coincidiendo con manifestaciones o asambleas parroquiales y la convocación de sínodos. La libertad de enseñanza religiosa y la protección de la comunidad religiosa en el seno de las asociaciones y agrupaciones eclesiásticas quedan a salvo.

El Ministro dará a conocer los nombres de las iglesias y zonas eclesiásticas para las cuales entra en vigor esta ordenanza. Después de este comunicado las asociaciones y agrupaciones eclesiásticas designadas serán disueltas.

El Señor Kerrl ha declarado a los periodistas que al formarse la comisión central y las comisiones regionales de las iglesias había previsto los medios de dar a estos órganos la posibilidad, de proceder a una reconstrucción de la iglesia evangélica alemana. Desde el punto de vista del Estado no se podía hablar de una iglesia evangélica alemana, porque estaba dividida entre grupos divergentes. Dos de estos grupos se combatían con gran violencia y no querían tolerar las disensiones. La misma Iglesia no podía restablecer el orden y había rogado al Estado que interviniera.

Desde el primer momento el Estado rehusó inmiscuirse en las cuestiones de orden confesional. El Estado ha querido simplemente restablecer el orden a fin de zanjar todas las cuestiones en suspenso. Por esto se han creado las comisiones, central y regionales, escogiendo miembros entre los diferentes grupos para examinar la posibilidad de una colaboración honesta y leal. Se ha podido constatar que los miembros de estas comisiones se han puesto de acuerdo para establecer las bases sobre las cuales podría efectuarse la reconstrucción de la iglesia evangélica alemana. La Comisión central ha fijado estas bases en un mensaje a la comunidad de fieles que ha sido acogido con entusiasmo. En él se expresa la voluntad de colaborar en la obra de pacificación de la iglesia autónoma, poniendo de relieve que la Iglesia está obligada moralmente a colaborar con el Estado.

Sin embargo, en algunas regiones en que se habían organizado comisiones regionales algunos descontentos pretenden que ellos solos eran competentes y no las comisiones creadas por el Ministro. El Estado no ha podido tolerar estas pretensiones. Los partidarios del frente confesional han invocado el legitimismo eclesiástico en virtud del Derecho de defensa y a pesar de esto, todos los grupos que se combatían mutuamente, han pedido al Estado que les de los medios de restablecer el orden.

El Estado no podía desatender este llamamiento. Sin embargo, si quería restablecer el orden debía encargar esta tarea a un órgano y conferirle la legitimidad interna en lo relativo a la administración de la Iglesia. Este organismo - la comisión central y las comisiones regionales - presentará la solución transitoria que hará posible la autonomía eclesiástica.

El Ministro de Asuntos eclesiásticos ha transferido ‘la obra de orden y pacificación’ a la Iglesia, vigilando el Estado para que este orden sea un hecho. Sería absurdo que los partidarios de la Iglesia confesional declarasen que su confesión está en peligro. Nadie está privado de predicar su fe. Si la Iglesia evangélica quiere restablecer el orden, todo el mundo deberá aceptarlo. El nuevo decreto prescribe que en las regiones donde se han creado comisiones especiales, los otros organismos pertenecientes a una u otra de las agrupaciones eclesiásticas, no tienen el derecho de ejercer funciones que entran en el dominio de estas comisiones.

No se trata de herir a la Iglesia confesional como comunidad, pero se prohíbe a todos los grupos de intervenir en la administración eclesiástica. En caso de una nueva injerencia, el Ministro de Asuntos eclesiásticos se verá obligado a intervenir de nuevo. Es evidente que tampoco la administración eclesiástica por el territorio del Reich no es competente.


Agencia "DNB"; Berlín, 02 de diciembre de 1935.







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