viernes, 16 de enero de 2015

EL WAGNERIANISMO (3): "La Política debe ser un acto Heroico para dar a todos la posibilidad del Arte de lo Trágico. Establecer las condiciones que permitan a cada Hombre de la Comunidad poder desarrollar su Personalidad, despertar su Sentimiento, alcanzar por el Arte la Sobre-Humanidad. El Héroe combate el rebajamiento vulgar de la humanidad, nos enseña el camino de la Redención."



LA TRAGEDIA COMO ESENCIA DE LA PERSONA

Hoy en día lo ‘heroico’ no es el acto singular de valor sino asumir la vida como un acto Trágico. De alguna forma el debate está entre lo Vulgar y lo Trágico, entre la Utilidad y lo Heroico, entre Representación y Voluntad. Una persona actual tiene la posibilidad de orientar su vida a lo ‘útil’, o sea a esforzarse en cumplir sus necesidades y deseos. El Sentido Trágico de la Vida es superar esa tentación y orientar la vida contra el egoísmo, en la seriedad y la superación. Y este camino es una Tragedia en sí mismo. No hay que entender ‘lo trágico’ como triste o pesimista, significación salida precisamente de la visión utilista de la vida. Para el utilismo todo lo que es heroico es doloroso, implica una renuncia al placer inmediato de lo material, de alguna forma es ‘triste y pesimista’. Lo Trágico siempre significa en parte Dolor, renuncia al placer que da la Posesión y cumplimiento de los egoísmos. Pero no significa tristeza en absoluto. 

Calderón escribe jocosamente: “Bienaventurado el que vive engañado”, que es la expresión máxima de la Representación, de la ‘utilidad’. Quien asume la esencia y no se deja engañar por la representación superficial, aparente de la vida, está condenado a no ser ‘feliz’, a sufrir pues. La felicidad de ‘lo vulgar’ se basa fundamentalmente en vivir engañado (en el ‘dormir’ de la posesión de Fafner), en no profundizar, en engañar la esencia de la persona con argumentos de utilidad superficial. Una vez me decía un amigo “Si mi esposa me engaña no quiero saberlo, pues así no tendré sufrimiento”. O dicho más duro: Si no conozco lo ‘trágico’ podré disfrutar de lo ‘cómico’. Si bloqueo mi sensibilidad profunda podré disfrutar de las apariencias alegres de los bienes, de los placeres instantáneos que da la posesión frente a la tragedia que da el Sentimiento. 

Poseer da un instante de placer, sentir da una esencia superior, pero a la vez abre la conciencia al sufrimiento, a lo trágico. Placer frente a Deber, lo Cómico frente lo Trágico. Unamuno escribió “El Sentido Trágico de la Vida”, un libro para expresar este camino: “la vida es tragedia, y la tragedia es perpetua lucha, sin victoria ni esperanza de ella”. De alguna forma la muerte marca el fin de lo trágico… ‘la vida es tragedia’ pero la muerte es la confirmación del valor de la Tragedia frente a lo Cómico. Si no aprovechamos ese destello de vida entre dos vacíos, si no tenemos Voluntad de Poder en ese segundo de vida personal, el significado de esa vida es jocoso, es Cómico, somos nada y vamos a la nada. Sólo el sentido Trágico, el esfuerzo por ser Sobre-Hombres puede dar sentido a ese instante de vida. Darle sentido por el placer y la utilidad de lo representativo es rebajar nuestra calidad humana.

Para Schopenhauer el sentido trágico se resume en la Renuncia, en eliminar los deseos egoístas. Para Nietzsche en "La Voluntad de Poder", en superarse mediante la Voluntad. El egoísmo para Nietzsche, no es imponer la voluntad propia sino orientar esa voluntad a lo bajo y miserable en vez de usarla para un Poder y una superación. Para la Religión, la Tragedia es la Compasión por el dolor del mundo. Cada cual trata de buscar una solución a su tragedia personal. Es en este sentido que la Tragedia es la esencia pura del Arte, es la forma extrema de hacer surgir los sentimientos más profundos y menos egoístas, menos útiles. Y la Política, no la ‘política’ miserable de lo inmediato, debe ser un acto Heroico para dar a todos la posibilidad del Arte de lo Trágico. O sea establecer las condiciones materiales y sociales que permitan a cada Hombre de la Comunidad poder desarrollar - si quiere - su Personalidad y rebelarse contra el dominio de su placer material, despertar su Sentimiento frente a su deseo de poseer, alcanzar por el Arte la Sobre-Humanidad. 

En lo trágico se narran los desplantes de la voluntad sobre el devenir de los hombres. En la Tragedia, el Héroe se levanta y mira a la Voluntad que le insulta y lo persigue, está dispuesto a renunciar incluso a la voluntad de vivir por su Honor (su Voluntad de Superación). El Héroe con ello no sólo redime sus culpas individuales, sino que combate además el rebajamiento vulgar de la humanidad, nos enseña el camino de la Redención. 


Ramón Bau; de la obra "El Wagnerianismo como Concepción del Mundo."







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